{"id":33548,"date":"2021-09-30T10:42:41","date_gmt":"2021-09-30T13:42:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?page_id=33548"},"modified":"2021-09-30T10:48:35","modified_gmt":"2021-09-30T13:48:35","slug":"4-carta-pastoral-2021","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/4-carta-pastoral-2021\/","title":{"rendered":"4\u00b0 Carta Pastoral 2021"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-left\">\u201c\u00a1Este es el tiempo\nfavorable!\u201d (2Co 6,2a)<\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-left\"><strong><em>Tiempo propicio para celebrar el Domingo, fortalecer la esperanza y motivar la renovaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-left\"><strong><em>Cuarta Carta Pastoral <\/em>del obispo diocesano Domingo 26 de septiembre de 2021<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p style=\"background-color:#cfeafb\" class=\"has-background\"> <a href=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Obispo-MESTRE-Este-es-el-tiempo-favorable-Cuarta-Carta-Pastoral-260921.pdf\" target=\"_blank\" aria-label=\"Descarg\u00e1 la carta pastoral en formato PDF desde aqui (opens in a new tab)\" rel=\"noreferrer noopener\">Descarg\u00e1 la carta pastoral en formato PDF desde aqui<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Queridas hermanas y hermanos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En di\u00e1logo con nuestro obispo auxiliar, monse\u00f1or Dar\u00edo Quintana, con el Consejo Presbiteral y con miembros de nuestras comunidades eclesiales, voy recogiendo el anhelo profundo de este <em>tiempo particular de nuestra historia <\/em>que reclama realmente <em>la audacia del Esp\u00edritu<\/em>. Para los que tenemos fe <em>todo tiempo <\/em>es <em>tiempo de Dios<\/em>. Por eso podemos decir con San Pablo: \u201c\u00a1Este es el tiempo favorable!\u201d (2Co 6,2a). Aqu\u00ed, donde la Palabra traduce \u201ctiempo favorable\u201d, est\u00e1 la palabra griega <em>kair\u00f3s <\/em>que traducimos como \u201ctiempo favorable\u201d, \u201ctiempo propicio\u201d, \u201ctiempo aceptable\u201d. El <em>kair\u00f3s <\/em>es mucho m\u00e1s que el <em>tiempo cronol\u00f3gico <\/em>en cuanto sucesi\u00f3n de segundos, minutos, horas, d\u00edas, semanas, meses y a\u00f1os\u2026 El <em>kair\u00f3s <\/em>es <em>tiempo de Dios<\/em>, <em>tiempo de gracia, tiempo positivo <\/em>y <em>tiempo de salvaci\u00f3n<\/em>. El <em>kair\u00f3s <\/em>es m\u00e1s que <em>durar y transcurrir<\/em>, el <em>kair\u00f3s es honrar la vida<\/em>. El <em>kair\u00f3s <\/em>es un verdadero <em>tiempo de Dios <\/em>que se abre ante nuestra existencia hoy y siempre. El <em>kair\u00f3s <\/em>nos invita a <em>seguir andando con la audacia del Esp\u00edritu<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro del <em>kair\u00f3s <\/em>no falta ni la prueba ni la dificultad; tampoco est\u00e1 ausente el desconcierto y la incertidumbre; en el <em>kair\u00f3s <\/em>est\u00e1 tambi\u00e9n la cruz y el sufrimiento. Lo visualizamos en muchas situaciones de dolor a lo largo de la vida y de la historia en rostros bien concretos. Lo hemos experimentado de modo particular en el <em>tiempo de pandemia <\/em>en esta <em>primera fase <\/em>a lo largo de 18 meses, desde el 20 de marzo de 2020:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1M\u00e1s de 550 d\u00edas!<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda seguimos en pandemia, pero ingresamos en una suerte de <em>segunda fase<\/em>, con m\u00e1s apertura y muchas m\u00e1s actividades habilitadas. Vamos transitando hacia lo que se ha denominado la <em>nueva normalidad<\/em>. Hemos aprendido que la tecnolog\u00eda, los medios de comunicaci\u00f3n y las redes han sido <em>excelentes instrumentos <\/em>para <em>relacionarnos y sostener los v\u00ednculos<\/em>. Sabemos que no existe oposici\u00f3n entre lo digital y lo presencial: hay <em>fecunda complementariedad<\/em>. Sin embargo, tambi\u00e9n hemos experimentado que <em>lo presencial es insustituible<\/em>. Por eso, en esta <em>segunda fase de la pandemia<\/em>, sin descuidar los protocolos sanitarios que nos indiquen las autoridades, los invito a transitar como <em>kair\u00f3s <\/em>el <em>paso sucesivo a lo presencial <\/em>en la <em>vivencia, transmisi\u00f3n y compromiso de nuestra fe<\/em>, a ir retomando con renovado entusiasmo la participaci\u00f3n activa en la vida de nuestras comunidades, que tienen como centro la Misa dominical y como consecuencia directa, todos las dem\u00e1s actividades cultuales, evangelizadoras, catequ\u00edsticas y de caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Como padre, hermano y amigo, llamado por Dios a\ncustodiar la fe en ustedes, me\npermito orientar este paso sucesivo a lo presencial, a la luz de tres breves\npuntos sintetizados en tres palabras:\nDOMINGO, ESPERANZA, RENOVACI\u00d3N. Estos tres\npuntos son una invitaci\u00f3n a todos, pero de manera particular, a <em>laicos, consagrados y ministros ordenados <\/em>que tienen <em>la misi\u00f3n de animar <\/em>la vida de la Iglesia en cada grupo, comunidad, movimiento, espacio o servicio pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Animemos juntos este \u201ctiempo propicio\u201d\npara celebrar el DOMINGO, fortalecer la ESPERANZA y motivar\nla RENOVACI\u00d3N!<\/p>\n\n\n\n<ol><li><strong>DOMINGO: D\u00eda del Se\u00f1or<\/strong><\/li><li><strong>ESPERANZA: virtud de nuestro tiempo <\/strong><\/li><li><strong>RENOVACI\u00d3N: actitud ante la vida<\/strong><\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-medium-font-size has-vivid-cyan-blue-color\"><strong>1. DOMINGO: D\u00eda del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia en su catequesis nos ha ense\u00f1ado siempre que el DOMINGO es el D\u00eda del Se\u00f1or, es la Pascua de la semana. En este d\u00eda celebramos que Jes\u00fas ha muerto y resucitado para darnos vida como contemplamos en los relatos pascuales del Se\u00f1or (cf. Mt 28,1-10; Mc 16,1-8; Lc 24,1-12; Jn 20,1-9). En cada Misa, que es <em>sacrificio y banquete<\/em>, el Se\u00f1or se entrega para salvarnos. La resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, el DOMINGO de Pascua, se hace presente en la celebraci\u00f3n de cada DOMINGO como el centro de nuestra semana. Por eso, nuestra fe cristiana cat\u00f3lica, siempre nos recuerda que la Eucarist\u00eda es <em>fuente y culmen <\/em>de la vida de la Iglesia. Es el Sacramento del amor y de la vida. Todas las actividades y servicios de los disc\u00edpulos misioneros del Se\u00f1or <em>parten y tienden <\/em>a la Eucarist\u00eda. Desde el encuentro con el Se\u00f1or y la comunidad en la Misa DOMINICAL, se <em>nutre y fortalece <\/em>la evangelizaci\u00f3n, la catequesis y la caridad en el servicio a todos los hermanos, especialmente a los m\u00e1s necesitados, pobres, enfermos, d\u00e9biles y sufrientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Fortalecidos por el regalo enorme de la Eucarist\u00eda, como presencia real\ndel Se\u00f1or Resucitado que se celebra\ncon la comunidad eclesial cada DOMINGO, tenemos\nque motivar la participaci\u00f3n activa de todos los fieles en esta <em>segunda fase de la pandemia<\/em>. M\u00e1s all\u00e1 del precepto y del mandamiento de la Iglesia,\nque siempre conservan su valor, debemos transmitir a todos, <em>la belleza y la centralidad <\/em>de la Misa de cada DOMINGO. Somos invitados a\nrevitalizar m\u00e1s que nunca la\ncentralidad de la celebraci\u00f3n del D\u00eda del Se\u00f1or, del DOMINGO, buscando en cada una de nuestras\ncomunidades los caminos posibles para que sea\nrealmente el <em>encuentro profundo y vital\ncon Dios y con las personas<\/em>. Recordemos que, ante la falta de\npresb\u00edteros para presidir la Eucarist\u00eda, la Iglesia recomienda siempre convocar a asambleas DOMINICALES sin sacerdote.<\/p>\n\n\n\n<p>Redescubramos hoy y siempre con gozo que cada Misa DOMINICAL es un verdadero <em>kair\u00f3s<\/em>, \u201ctiempo favorable\u201d, <em>tiempo\nde Dios y la comunidad<\/em>; en cada Eucarist\u00eda volvemos\na empezar. Que <em>todos podamos volver <\/em>con alegr\u00eda\ny entusiasmo a la participaci\u00f3n profunda de la Eucarist\u00eda, donde Cristo es <em>celebrado, adorado y comulgado <\/em>en su\npresencia real cada DOMINGO. Por estos\nmotivos, a partir de ahora, en esta <em>segunda\nfase<\/em>, se retoma en la Di\u00f3cesis de Mar del Plata, la vigencia\ndel precepto dominical, manteni\u00e9ndose las condiciones habituales que nos ense\u00f1a la Iglesia. Adem\u00e1s,\ncuidando los protocolos vigentes, los fieles podr\u00e1n recibir\nla Eucarist\u00eda en las diversas\nformas que establece\nla misma Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Que\nen cada comunidad podamos volver a entonar juntos: <em>En el nombre de Dios vamos a\ncelebrar el misterio de la salvaci\u00f3n\u2026<\/em>! \u00a1Que podamos cantar como verdaderos hermanos: <em>Celebraremos contigo Se\u00f1or, una fiesta de\nnueva alianza\u2026 <\/em>y <em>Renace el d\u00eda, surge\nla luz, cantemos, hermanos, un himno a Jes\u00fas\u2026<\/em>!\n\u00a1Que se escuche en nuestros templos: <em>Este\nes el D\u00eda del Se\u00f1or, este es el\ntiempo de la misericordia\u2026<\/em>! \u00a1Que el salmo vibre en cada comunidad cuando digamos: <em>Este es el D\u00eda en que actu\u00f3 el Se\u00f1or, sea nuestra alegr\u00eda y nuestro gozo, den gracias al Se\u00f1or porque es\nbueno, porque es eterna su misericordia, aleluya,\naleluya\u2026<\/em>! \u00a1Que sepamos compartir el bello himno y alabar a Dios: <em>conc\u00e9denos la paz y la esperanza\nde esperar cada noche tu gran d\u00eda<\/em>\u2026!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-medium-font-size has-vivid-cyan-blue-color\"><strong>2. ESPERANZA: virtud de nuestro tiempo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\"><strong>En el \u201ctiempo favorable\u201d, en el <em>kair\u00f3s<\/em>, Dios siempre est\u00e1 presente. Y si Dios est\u00e1 presente la ESPERANZA es posible: en \u00c9l ponemos nuestra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ESPERANZA (cf. Sal 42,11-12). En medio de la pandemia,\nque nos ha traspasado y que ha\ntocado de manera dolorosa los aspectos m\u00e1s sagrados de nuestra vida, los disc\u00edpulos de Jes\u00fas somos animados por el\nEsp\u00edritu a ser profetas de ESPERANZA\n(cf. Rom 15,13). La ESPERANZA es la virtud que\nnos mantiene en pie porque\nsiempre descubre la presencia de Dios al final y a lo largo de la vida y, por eso nos da \u00e1nimo para continuar el\ncamino (cf. Rom 5,1-5). La esperanza\nnos invita a descubrir que todo contribuye para el bien de los que aman a Dios. La celebraci\u00f3n de la\nEucarist\u00eda dominical, como centro de nuestra\nsemana, se transforma tambi\u00e9n en sacramento de la ESPERANZA en cuanto que somos alimentados por el mismo\nSe\u00f1or para vivir en ESPERANZA y ser\ntestigos de ESPERANZA. \u00a1Cu\u00e1nto ha reflexionado y nos ha hablado de la ESPERANZA nuestro segundo obispo, el Siervo\nde Dios cardenal Eduardo Pironio!\nTenemos que volver una y mil veces a sus escritos para dejarnos interpelar por sus palabras de ESPERANZA\nque hoy siguen teniendo total vigencia. Recordemos con unci\u00f3n su lema episcopal\ntomado de Col 1,27: \u201cCristo entre ustedes,\nla ESPERANZA de la gloria\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este\n<em>tiempo <\/em>que juntos transitamos es un\nverdadero <em>kair\u00f3s <\/em>de ESPERANZA. Por eso, con la gracia de Dios, debemos ayudar a todas las personas\ny familias a integrar las dificultades de la vida\ndesde la ESPERANZA. La ESPERANZA ser\u00e1\nla virtud teologal que nos permitir\u00e1 gestionar esta <em>segunda etapa <\/em>de la pandemia: <em>gestionar nuestros\nmiedos e incertidumbres, gestionar nuestras p\u00e9rdidas y sufrimientos, gestionar\nnuestros desaf\u00edos y nuestro futuro<\/em>. En medio de la incertidumbre de <em>nuestro tiempo<\/em>, ayudemos\na todas las personas a levantar\nlos brazos hacia Dios en oraci\u00f3n y ponerse en camino: hay que <em>seguir andando <\/em>con\nESPERANZA.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Que podamos\ngestionar nuestro futuro en clave de ESPERANZA\ny as\u00ed cantemos en nuestras comunidades: <em>Signo de esperanza, causa de alegr\u00eda, con Santa Mar\u00eda y un Jes\u00fas Pascual\u2026<\/em>! \u00a1Que entonemos a Cristo,\njuntos y a viva voz: <em>Vos sos la vida, vos sos la paz, vos sos\nnuestra ESPERANZA\u2026 <\/em>y tambi\u00e9n <em>una ESPERANZA nos llena de alegr\u00eda, presencia que el Se\u00f1or prometi\u00f3\u2026 <\/em>!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Que con coraz\u00f3n misionero digamos: <em>Si el mundo se ve apagado y se siente abandonado, es porque all\u00ed en el fondo reclama la ESPERANZA en Jes\u00fas resucitado, que nos viene a cobijar para volver a empezar\u2026<\/em>! \u00a1Pid\u00e1mosle con confianza a Mar\u00eda, nuestra madre: <em>Virgen de la ESPERANZA, en nuestra marcha danos tu luz\u2026<\/em>! \u00a1Que con orgullo proclamemos: <em>s\u00f3lo vivo si pongo mi<\/em> <em>ESPERANZA en lo alto\u2026 porque somos partidarios de la vida y llevamos en el pecho la ESPERANZA\u2026<\/em>!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-medium-font-size has-vivid-cyan-blue-color\"><strong>3. RENOVACI\u00d3N: actitud ante la vida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Palabra nos recuerda que Dios hace nuevas todas las cosas (cf. Is\n43,16-21; Ap 21,5). Este es el\nverdadero fundamento de la RENOVACI\u00d3N en la vida de la Iglesia. La RENOVACI\u00d3N no se basa en una moda, no es un\ncambio superficial, no es un poco de\nmaquillaje a la realidad. La RENOVACI\u00d3N aut\u00e9ntica\ntiene su ra\u00edz en Dios. Todo momento de crisis, y la pandemia lo es y lo seguir\u00e1 siendo, es un \u201ctiempo\npropicio\u201d, un <em>kair\u00f3s <\/em>como oportunidad\npara la RENOVACI\u00d3N de nuestra vida\npara bien seg\u00fan lo que Dios nos inspira (cf.\nRom 12,2; Ef 4,23). La pandemia vino para sacarnos de los <em>pilotos autom\u00e1ticos <\/em>de la vida\neclesial, para abrirnos y desafiarnos a nuevos modos y\nnuevas formas de instaurar el Reino de Dios. La palabra\nRENOVACI\u00d3N con su prefijo <em>re<\/em>, nos conecta con otras palabras de la espiritualidad b\u00edblica y de la vida en general que son parte del mismo universo sem\u00e1ntico y es\nfecundo acordarse para conectar con\nla vida: <em>redenci\u00f3n, rescate, renacer,\nrememorar, recordar, recomenzar, retorno, resonar, reparaci\u00f3n, reconstrucci\u00f3n, restablecimiento, recuperaci\u00f3n, reintegraci\u00f3n\u2026 <\/em>\u00a1Cu\u00e1nto para orar, pensar, discernir\ny obrar seg\u00fan lo que el\nPadre suscite en nuestros\ncorazones!<\/p>\n\n\n\n<p>El Pueblo de Dios en la primera alianza, en el siglo VI a.C.,\nexperiment\u00f3 el destierro y el exilio\ncomo un momento de <em>gran crisis humana y\nespiritual<\/em>, <em>personal y comunitaria<\/em>. Sin embargo, en medio de esas crisis, el\nPueblo fue capaz de madurar y\nRENOVARSE seg\u00fan el proyecto de Dios. \u00a1Tenemos que aprender del Pueblo de Dios y sacar verdadero provecho\nde nuestras dificultades y problemas RENOV\u00c1NDONOS hoy a la luz de su\nPalabra! Renovarse es volver a\nempezar poniendo a Dios como principio y fundamento de nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensaba en tres categor\u00edas que pueden ayudarnos\nen este <em>kair\u00f3s <\/em>de la RENOVACI\u00d3N: la <em>conversi\u00f3n<\/em>, la <em>apertura <\/em>y la <em>creatividad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<ol><li>En primer lugar la <em>conversi\u00f3n<\/em>, que siempre es personal, tambi\u00e9n <em>conversi\u00f3n pastoral y comunitaria<\/em>. <em>Conversi\u00f3n personal <\/em>que mira a Dios que RENUEVA el coraz\u00f3n de cada persona en lo que tiene que cambiar en este momento. <em>Conversi\u00f3n pastoral y comunitaria <\/em>que invita a RENOVAR, en lo que sea necesario, todas nuestras estructuras eclesiales, para que sean profundamente <em>evangelizadoras y misioneras<\/em>.<br><br>Tenemos que superar el \u201csiempre se hizo as\u00ed\u201d, con las consecuentes nostalgias de las supuestas o reales glorias del pasado, para RENOVARNOS seg\u00fan el Esp\u00edritu. Recordemos una vez m\u00e1s que las tem\u00e1ticas de nuestro primer s\u00ednodo diocesano, que han brotado de la voz del Pueblo de Dios en nuestras diversas asambleas eclesiales, son <em>evangelizaci\u00f3n RENOVADA y catequesis RENOVADA<\/em>. \u00a1<em>Convirtamos <\/em>nuestros corazones a Dios en lo cotidiano de nuestra vida!<\/li><\/ol>\n\n\n\n<ol start=\"2\"><li>En segundo lugar, la <em>apertura <\/em>de nuestros <em>corazones y comunidades <\/em>para recibir a los hermanos; a los que dejaron de venir por los comprensibles temores de la pandemia, y a los nuevos hermanos que el Esp\u00edritu va acercando. La RENOVACI\u00d3N implica abrir las puertas de nuestros corazones y de nuestros espacios f\u00edsicos en los templos y dem\u00e1s dependencias eclesiales, para invitar a la <em>vivencia, transmisi\u00f3n y compromiso de la fe<\/em>. La actitud de <em>apertura <\/em>es una de las caracter\u00edsticas esenciales de la evangelizaci\u00f3n en la Escritura y en los grandes momentos de la historia de la Iglesia. La <em>apertura <\/em>nos permite acoger a las personas heridas por el camino de la vida, a recibir <em>la vida como viene<\/em>. Las comunidades RENOVADAS con actitud de <em>apertura <\/em>son verdaderos hospitales de campa\u00f1a dispuestos siempre a cuidar y sanar. Si nos abrimos superamos la tentaci\u00f3n de ser <em>iglesia aduanera<\/em>, que est\u00e1 siempre obsesionada por el control y no por el anuncio del Evangelio.<br><br><strong>\u00a1<em>Abr\u00e1monos <\/em>siempre a Dios y al hermano!<\/strong><\/li><\/ol>\n\n\n\n<ol start=\"3\"><li>En tercer lugar, la <em>creatividad<\/em>, que nos invita buscar los <em>mejores caminos <\/em>para llegar con el Evangelio a cada persona en su propio contexto. Ante los profundos <em>cambios culturales y epocales <\/em>nos vemos desafiados a <em>estrujar nuestras mentes y corazones <\/em>para hacer accesible el misterio de Cristo, que es el mismo ayer, hoy y siempre (cf. Heb 13,8), a la sensibilidad cultural de nuestra \u00e9poca, particularmente a ni\u00f1as, ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes. El Evangelio no cambia pero necesita s\u00ed o s\u00ed ser inculturado RENOVANDO los formatos de presentaci\u00f3n para que sea realmente comprensible a las personas de <em>nuestro tiempo<\/em>. \u00a1Seamos <em>creativos <\/em>para anunciar el Evangelio!<br><br>\u00a1Que m\u00e1s all\u00e1 de nuestras edades cronol\u00f3gicas, todos podamos decir con alma misionera: <em>Se\u00f1or, toma mi vida nueva\u2026 <\/em>y <em>d\u00e9jame nacer de NUEVO, oh, Se\u00f1or\u2026<\/em>! \u00a1Que entonemos decididos en toda la Di\u00f3cesis: <em>Celebraremos contigo, Se\u00f1or; RENUEVA nuestra esperanza\u2026 <\/em>porque <em>somos un NUEVO<\/em> <em>pueblo so\u00f1ando un mundo distinto\u2026<\/em>! \u00a1Recordemos cantando que el Esp\u00edritu <em>nos da fuerzas para andar, RENOVADOS en tu amor\u2026 <\/em>y que por su unci\u00f3n <em>entre nosotros se ir\u00e1 escribiendo, la historia cierta del NUEVO reino<\/em>\u2026! \u00a1En el camino de la RENOVACI\u00d3N sabemos que <em>un mandamiento NUEVO nos da el Se\u00f1or <\/em>y por eso podemos decir que <em>un NUEVO sol se levanta, sobre la NUEVA civilizaci\u00f3n que nace hoy\u2026<\/em>!<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p><strong>Para concluir\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para sellar estas simples reflexiones, sumo a los tres puntitos,\n<em>Domingo, esperanza y renovaci\u00f3n<\/em>, un verbo: <em>so\u00f1ar<\/em>. Un verbo de profunda raigambre b\u00edblica y muy utilizado por el querido Papa\nFrancisco. Un verbo que nos conecta con la vida y el modelo de obediencia\nde San Jos\u00e9. Este es un \u201ctiempo favorable\u201d,\nun <em>kair\u00f3s <\/em>propicio para <em>so\u00f1ar\ncon los sue\u00f1os de Dios para la humanidad<\/em>. Es <em>tiempo de audacia del Esp\u00edritu\n<\/em>para concretar nuestros\n<em>sue\u00f1os <\/em>nutri\u00e9ndonos de Cristo muerto y resucitado\nen la Eucarist\u00eda, en el <em>Domingo<\/em>, en el D\u00eda del Se\u00f1or, y as\u00ed fortalecer nuestra <em>esperanza\n<\/em>y motivar, seg\u00fan los designios\ndivinos, la tan necesaria <em>renovaci\u00f3n<\/em>.\nEn este \u201ctiempo propicio\u201d, nos seguimos cuidando, porque estamos en una <em>segunda fase de la pandemia<\/em>, y en <em>este tiempo desafiante so\u00f1amos\ny concretamos <\/em>ser una\nIglesia Sinodal. Prepar\u00e1ndonos para la celebraci\u00f3n de nuestro <em>Primer\nS\u00ednodo Diocesano <\/em>seguimos <em>so\u00f1ando y\ncultivando la escucha, el di\u00e1logo y el discernimiento <\/em>para\nser fiel a nuestro <em>kair\u00f3s <\/em>seg\u00fan\nla voluntad del Padre Eterno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00a1Que sepamos ser comunidades <em>renovadas<\/em>, que por la audacia del Esp\u00edritu, recibiendo la fuerza de Dios en el <em>Domingo <\/em>celebrado en comunidad y alimentados por la Eucarist\u00eda, seamos fieles <em>testigos de esperanza<\/em>!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Dios Uno y Trino, el Dios de la vida y de la\npaz, \u00c9l es nuestra roca y nuestro refugio\nseguro (cf. Sal 18,2; 31,3; 2Sam 22,3), s\u00f3lo en \u00c9l confiamos y en \u00c9l ponemos nuestra esperanza. Desde Dios, nos\ndejamos <em>acompa\u00f1ar y acariciar <\/em>por la\nintercesi\u00f3n poderosa de la Bienaventurada Virgen\nMar\u00eda, de San Jos\u00e9 y de Santa Cecilia.<\/p>\n\n\n\n<p>Con mi afecto y bendici\u00f3n de padre,\nhermano y amigo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>+Mons.\nGabriel Mestre Obispo de Mar del Plata Argentina<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00a1Este es el tiempo favorable!\u201d (2Co 6,2a) Tiempo propicio para celebrar el Domingo, fortalecer la esperanza y motivar la renovaci\u00f3n Cuarta Carta Pastoral del obispo diocesano Domingo 26 de septiembre de 2021 Descarg\u00e1 la carta pastoral en formato PDF desde aqui Queridas hermanas y hermanos: En di\u00e1logo con nuestro obispo auxiliar, monse\u00f1or Dar\u00edo Quintana, con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/33548"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33548"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/33548\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33558,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/33548\/revisions\/33558"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33548"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}