{"id":454,"date":"2020-02-20T09:34:19","date_gmt":"2020-02-20T12:34:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?page_id=454"},"modified":"2020-02-20T09:34:19","modified_gmt":"2020-02-20T12:34:19","slug":"1-carta-pastoral-de-monsenor-mestre-2017-iglesia-particular-de-mar-del-plata-trinitaria-sinodal-y-profetica","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/1-carta-pastoral-de-monsenor-mestre-2017-iglesia-particular-de-mar-del-plata-trinitaria-sinodal-y-profetica\/","title":{"rendered":"1\u00b0 CARTA PASTORAL DE MONSE\u00d1OR MESTRE | 2017 | IGLESIA PARTICULAR DE MAR DEL PLATA: TRINITARIA, SINODAL Y PROF\u00c9TICA"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\">Descargala en pdf  >\u00a0<a href=\"https:\/\/iglesiamdp.files.wordpress.com\/2017\/11\/carta-pastoral-2017-monsec3b1or-gabriel-mestre.pdf\">CARTA PASTORAL 2017 Monse\u00f1or Gabriel Mestre<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-background has-very-dark-gray-color has-pale-cyan-blue-background-color\"> El tr\u00edptico descargalo en pdf <strong>&gt;<a href=\"https:\/\/iglesiamdp.files.wordpress.com\/2017\/11\/triptico-extracto-carta-pastoral-2017-mestre-mdq.pdf\">triptico extracto carta pastoral 2017 mestre mdq<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><strong>A los sacerdotes, di\u00e1conos, \nconsagrados, laicos, seminaristas, parroquias, comunidades, \ninstituciones educativas, movimientos, asociaciones, organismos \ndiocesanos y a todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Iglesia \nParticular de Mar del Plata.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Queridos hermanos diocesanos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>INTRODUCCI\u00d3N<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1. Comparto con ustedes mi primera&nbsp;<em>Carta Pastoral<\/em>.\n La misma no pretende ser ni un compendio doctrinal, ni un tratado \npastoral cerrado para aplicar de forma directa. Tampoco se trata de un \nescrito que quiera abarcar la totalidad de los inmensos desaf\u00edos que el \nmundo actual pone ante nuestros ojos (cf. GS 4-10; EG 52). Son unas \nbreves y simples reflexiones del pastor que por primera vez quiere \niluminar la vida de su comunidad diocesana en esta nueva etapa. Todo en \ncontinuidad con la fecunda y entusiasta historia de nuestra Iglesia \nParticular que acaba de cumplir 60 a\u00f1os de vida y que hemos celebrado \nbajo el lema \u201cQueremos ser una Iglesia orante, fraterna y misionera\u201d \ninspir\u00e1ndonos en las palabras del querido y recordado Siervo de Dios \nCardenal Eduardo Pironio, segundo obispo de Mar del Plata.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Estas l\u00edneas est\u00e1n destinadas a todos y\n cada uno de los fieles bautizados cristianos cat\u00f3licos de la Di\u00f3cesis, \nllamados por Dios a profesar nuestra fe personal en clave comunitaria en\n el&nbsp;<em>creo-creemos<\/em>&nbsp;de la Iglesia (cf. CCE 26): laicos, \nconsagrados y ministros ordenados que en parroquias, colegios, \ncongregaciones, movimientos, instituciones, organismos diocesanos y \ncomunidades buscan vivir la fe, la esperanza y el amor. Son reflexiones \nvinculantes, es decir,&nbsp;<em>nos vinculan<\/em>&nbsp;desde el misterioso \ndesignio de Dios que se expresa en la pertenencia a esta Iglesia \nParticular de Mar del Plata, de la cual soy hijo y que hoy tengo que \npresidir como padre, hermano y amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Todos est\u00e1n invitados a leer la&nbsp;<em>Carta<\/em>&nbsp;y\n son convocados a asimilarla y recrearla con su aporte personal. Pero lo\n haremos juntos, en un camino de pastoral org\u00e1nica, en di\u00e1logo y \ncomuni\u00f3n, en un din\u00e1mico y participativo itinerario de planificaci\u00f3n \npastoral. No pretendo dar&nbsp;<em>ninguna receta<\/em>. No la tengo, y a decir verdad creo que las&nbsp;<em>recetas<\/em>&nbsp;no sirven. S\u00f3lo intento&nbsp;<em>sugerir<\/em>,&nbsp;<em>evocar<\/em>,&nbsp;<em>suscitar<\/em>,&nbsp;<em>provocar<\/em>,&nbsp;<em>abrir a la reflexi\u00f3n y reacci\u00f3n<\/em>&nbsp;de\n todo el Pueblo de Dios que transita y vive en el territorio de nuestra \nDi\u00f3cesis. Quiero que ni\u00f1os y j\u00f3venes, adultos y ancianos de todos los \nrincones de nuestra Iglesia Particular se descubran parte esencial y se \ninvolucren en el proyecto de plenitud de vida que Dios tiene hoy para \nnosotros en nuestro propio contexto.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Como Obispo me&nbsp;<em>ocupa<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>preocupa<\/em>&nbsp;la\n formaci\u00f3n integral del disc\u00edpulo misionero del siglo XXI (cf. DA 280), \nque abarca todas las dimensiones de la persona, no s\u00f3lo la esfera \nintelectual, sino tambi\u00e9n la religiosa, sensible, psico-afectiva, \ncomunitaria, social y humana en general. Esta formaci\u00f3n integral est\u00e1 al\n servicio de la&nbsp;<em>vivencia<\/em>,&nbsp;<em>transmisi\u00f3n<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>compromiso de la fe<\/em>. Tres expresiones verbales que sintetizan y abarcan la totalidad de la vida del creyente:&nbsp;<em>vivir<\/em>,&nbsp;<em>transmitir<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>comprometerse<\/em>.&nbsp;<em>Vivir<\/em>&nbsp;hace referencia al encuentro personal y comunitario, celebrativo y gozoso con Dios;&nbsp;<em>transmitir<\/em>&nbsp;implica la apertura a la evangelizaci\u00f3n y a la necesidad de comunicar la vida de Dios a los dem\u00e1s;&nbsp;<em>comprometerse<\/em>&nbsp;supone\n hacer carne el Evangelio de la misericordia en el servicio concreto \npara todos, pero muy especialmente para los m\u00e1s pobres y vulnerables. \n\u00c9sta es la&nbsp;<em>preocupaci\u00f3n<\/em>&nbsp;de fondo que da sentido a las l\u00edneas \nque siguen. Una formaci\u00f3n integral para el liderazgo y el protagonismo, \npara el compromiso alegre y entusiasta anim\u00e1ndose a ser levadura de \nCristo en el mundo (cf. Mt 13,33).<\/p>\n\n\n\n<p>5. En esta primera&nbsp;<em>Carta<\/em>&nbsp;me \nconcentrar\u00e9 en tres puntos que tienen como eje la rica e inabarcable \nrealidad de la Iglesia comprendida como familia y Pueblo de Dios (cf. LG\n 9-10). No estar\u00e1n tratados todos los aspectos, solamente aquellos que \nde manera particular quisiera remarcar en este momento. Los que faltan \nquedar\u00e1n para pr\u00f3ximas reflexiones. Deseo&nbsp;<em>animar<\/em>,&nbsp;<em>impulsar<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>estimular<\/em>&nbsp;un\n estilo de Iglesia, un modo de ser Iglesia de la Pascua que sea lo m\u00e1s \nfiel posible al Evangelio de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Los tres puntos \nquedan presentados en el t\u00edtulo de la&nbsp;<em>Carta<\/em>:&nbsp;<em>trinitaria<\/em>,&nbsp;<em>sinodal<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>prof\u00e9tica<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong>I- IGLESIA TRINITARIA<\/strong><\/li><li><strong>II- IGLESIA SINODAL<\/strong><\/li><li><strong>III- IGLESIA PROF\u00c9TICA<\/strong><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\"><strong><em>I- IGLESIA TRINITARIA<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>6. Hablar de una&nbsp;<em>Iglesia Trinitaria<\/em>&nbsp;es\n recordar el fundamento, lo esencial, lo que no puede faltar, lo que da \nsentido al resto, la roca de la base para el cimiento seguro de la casa \n(cf. Mt 7,24-27). Dios Uno y Trino es el que se nos manifiesta, revela \nsu interioridad y su misterio (cf. DV 2) y nos llama a participar de su \ncomuni\u00f3n siendo Iglesia. La vida personal y comunitaria del disc\u00edpulo \nmisionero encuentra su identidad en el Misterio de la Santa Trinidad: \n\u201cEl misterio central de la fe y de la vida cristiana es el misterio de \nla Sant\u00edsima Trinidad\u201d (Comp. 44; cf. LG 4).<\/p>\n\n\n\n<p>7. El Dios Uno y Trino nos habla de la \nunidad y la diversidad. La Trinidad es paradigma de la fecunda vida \ncomunitaria. Tres Personas Divinas diferentes y un solo Dios. En este \nDios creemos, este Dios vivenciamos, este Dios anunciamos: el Dios que \nes comuni\u00f3n de las tres Personas Divinas, el Dios&nbsp;<em>familia<\/em>, el Dios&nbsp;<em>comunidad<\/em>.\n La fe trinitaria expresada en la vida implica entonces aprender a vivir\n la unidad en la pluralidad; en donde lo diverso no se percibe como \namenaza sino como riqueza y como don. Aqu\u00ed est\u00e1 uno de los desaf\u00edos m\u00e1s \ngrandes de&nbsp;<em>la<\/em>&nbsp;Iglesia en general y de&nbsp;<em>nuestra<\/em>&nbsp;Iglesia \nDiocesana en particular: comuni\u00f3n en Dios asumiendo y aceptando la \nriqueza de las diferencias (cf. 1Co 12,1-31; Rom 12,4-5; LG 7.32; EG \n40). En Dios Uno y Trino, que nos impulsa a vivir la unidad en la \ndiversidad, reforzaremos siempre nuestra pertenencia cordial a la \nIglesia (cf. EG 14; EG 98; LPNE 30-31). Solo as\u00ed en la vivencia profunda\n de la comuni\u00f3n podremos ser luz de este mundo tan dividido y amenazado \npor la intolerancia y la violencia. Nos dice la Palabra: \u201cPara que todos\n sean uno. Como t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos \nest\u00e9n en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me enviaste\u201d (Jn \n17,21).<\/p>\n\n\n\n<p>8. La Iglesia, como Pueblo de Dios a \nimagen de la Santa Trinidad, es misterio de comuni\u00f3n misionera. Tanto la\n Escritura como el Magisterio no dejan nunca de insistir en la identidad\n de comuni\u00f3n que posee la Iglesia (cf. LG 4.8.13-15.18. 21.24-25). \nComuni\u00f3n real que se hace patente en la bella expresi\u00f3n&nbsp;<em>Iglesia comunidad de amor<\/em>&nbsp;que\n transmiten algunos documentos magisteriales (cf. DCE 19-39; DA \n159.161). En nuestro contexto pastoral, recordemos m\u00e1s que nunca las \npalabras de Juan Pablo II que nos invita a \u201chacer de la Iglesia la casa y\n la escuela de la comuni\u00f3n\u201d (NMI 43). El Papa nos presenta aqu\u00ed el gran \ndesaf\u00edo para el inicio del Tercer Milenio:&nbsp;<em>promover<\/em>,&nbsp;<em>vivir<\/em>,&nbsp;<em>aprender<\/em>&nbsp;una\n aut\u00e9ntica espiritualidad de la comuni\u00f3n. El fundamento de esta comuni\u00f3n\n no ser\u00e1 fruto de nuestro esfuerzo humano sino de la presencia del Dios \nUno y Trino que act\u00faa en los corazones. La comuni\u00f3n brotar\u00e1 de una \nvivencia de Iglesia Pascual, abierta a la gracia de Dios y que tiene su \nfuerza y fundamento en la Sant\u00edsima Trinidad.<\/p>\n\n\n\n<p>9. El Catecismo de la Iglesia nos ense\u00f1a \nque \u201ccada Persona Divina realiza la obra com\u00fan seg\u00fan su propiedad \npersonal\u201d (CCE 258). La identidad espec\u00edfica de cada Persona Divina nos \nregala varios aspectos espec\u00edficos para nuestro crecimiento espiritual. \nPor eso, nos detenemos brevemente en lo que cada una de ellas aporta \nseg\u00fan su propiedad para dar gracias y comprometernos con la grandeza y \nprimac\u00eda de Dios en nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>a) Dios Padre<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>10. El Padre Dios es el Todopoderoso y \nart\u00edfice de la creaci\u00f3n toda y es el que sostiene esta obra creada con \nsu paternidad. Lo propio del&nbsp;<em>padre<\/em>&nbsp;es engendrar, dar vida, \ncuidar, sostener y proteger. Tambi\u00e9n el Padre Dios \u201cmuestra, en efecto, \nsu omnipotencia paternal por la manera como cuida de nuestras \nnecesidades (cf. Mt 6,32)\u201d (CCE 270). Porque es precisamente en la \nmisericordia para con los seres humanos donde se manifiesta la \nomnipotencia divina (cf. EG 37; Sal 68,6-7).<\/p>\n\n\n\n<p>11. Damos gracias por tener un Padre Dios \ncreador que sostiene en el tiempo su protecci\u00f3n sobre la obra creadora. \n\u00c9l es el creador de todo y del ser humano como c\u00faspide de su obra, como \nsu creaci\u00f3n m\u00e1s perfecta. Es el Padre siempre presente, que ama y \nacompa\u00f1a el crecimiento de sus hijos. Damos gracias porque su paternidad\n se expresa en la providencia que, de forma directa o a trav\u00e9s de otras \npersonas, llega constantemente a la puerta de nuestra vida. Damos \ngracias por la parte de su admirable creaci\u00f3n que nos ha regalado para \ndisfrutar en nuestra Di\u00f3cesis: el mar y sus playas, las sierras y los \nf\u00e9rtiles campos, y de manera particular, la variedad de su gente, venida\n de distintos lugares geogr\u00e1ficos, culturales y existenciales, que \nenriquecen nuestra Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>12. Ante el Padre Dios, queremos \ncomprometernos, como Iglesia de Mar del Plata, al cuidado de toda la \ncreaci\u00f3n, siendo celosos custodios de ella, en una ecolog\u00eda integral y \nprofundamente humana que respeta y protege la vida en todas sus formas y\n manifestaciones (cf. LS 137). De manera particular queremos defender la\n vida m\u00e1s vulnerada: en los ni\u00f1os no nacidos, en los pobres y \nmarginados, en los enfermos y ancianos, en los j\u00f3venes que no encuentran\n el sentido a sus vidas, en todos los d\u00e9biles y sufrientes. Tengamos \npresente las palabras del Papa Francisco: \u201cVivir la vocaci\u00f3n de ser \nprotectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia \nvirtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la\n experiencia cristiana\u201d (LS 217).<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>b) Dios Hijo<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>13. El Hijo Dios es la Palabra Eterna que se&nbsp;<em>hace carne<\/em>,\n humanidad, historia y tiempo. Lo hace para rescatarnos y redimirnos, \nreconcili\u00e1ndonos con el Padre y su proyecto de vida y amor para \nnosotros. Para que recuperemos la dignidad que el pecado nos hizo \nperder: \u201cEl sacrificio pascual de Cristo rescata, por tanto, a los \nhombres de modo \u00fanico, perfecto y definitivo, y les abre a la comuni\u00f3n \ncon Dios\u201d (Comp. 122). El misterio de la Redenci\u00f3n implica por lo tanto \nuna mirada, una antropolog\u00eda profundamente&nbsp;<em>realista<\/em>&nbsp;y totalmente<em>&nbsp;optimista<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>14. Damos gracias al Hijo por hacernos ser\n hijos en \u00c9l. Damos gracias por el amor obediente, total, \u00fanico e \nincondicional del Se\u00f1or que nos obtuvo la salvaci\u00f3n eterna y la vida en \nabundancia (cf. Jn 10,10). Damos gracias porque hoy sigue siendo el Buen\n Pastor que nos conduce y el Buen Samaritano que nos sana (cf.&nbsp;<em>Prefacio Com\u00fan VIII<\/em>). Sabemos que&nbsp;<em>una y mil veces&nbsp;<\/em>el\n Se\u00f1or nos ofrece gratuitamente su perd\u00f3n que nos restaura. Por eso, no \npodemos m\u00e1s que agradecer, compartir con todos y afirmar sin dudar que \n\u201cCristo es nuestra paz\u201d (Ef 2,14).<\/p>\n\n\n\n<p>15. Ante el Hijo Eterno del Padre, nos \ncomprometemos, como Iglesia de Mar del Plata, a redescubrirlo como \u00fanico\n Salvador del mundo y Se\u00f1or de la historia. Queremos encontrarnos cada \nd\u00eda con la gracia de Jesucristo, el Mes\u00edas esperado, como se nos narra \ntan bellamente en muchos pasajes del NT (cf. Jn 1,35-39; Lc 19,1-10; Lc \n24,13-35; Mt 4,19; Mt 9,9; Mc 10,21; EAm 8-10). Deseamos que todos los \nsacramentos de la Iglesia, especialmente la Eucarist\u00eda, como fuente y \nculmen de la vida cristiana (cf. SC 10), sean encuentro real con la \nPascua de Cristo para aliviar y encauzar nuestro coraz\u00f3n y el de tantos \nhermanos bautizados que a\u00fan no encuentran su rumbo y el sentido profundo\n de su existencia. Queremos tambi\u00e9n ante el Hijo comprometernos a buscar\n su rostro escondido en los desolados, los olvidados y los postergados \nde nuestra sociedad (cf. Mt 25,35-45).<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>c) Dios Esp\u00edritu Santo<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>16. El Esp\u00edritu Santo es el lazo amoroso que une eternamente al Padre y al Hijo. El Esp\u00edritu Santo Dios es tambi\u00e9n como el&nbsp;<em>alma<\/em>&nbsp;de\n la Iglesia y por eso siempre la anima y dinamiza: \u201cEl Esp\u00edritu Santo \nque Cristo, Cabeza, derrama sobre sus miembros, construye, anima y \nsantifica a la Iglesia. Ella es el sacramento de la Comuni\u00f3n de la \nSant\u00edsima Trinidad con los hombres\u201d (CCE 747). El&nbsp;<em>modelo<\/em>&nbsp;de&nbsp;<em>Iglesia Trinitaria<\/em>&nbsp;queda\n muy bien definido por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en el episodio del \nprimer Nuevo Pentecost\u00e9s (cf. Hch 2,1-47). All\u00ed, oraci\u00f3n y acci\u00f3n, \ninterioridad y efusi\u00f3n, espiritualidad y entusiasmo se amalgaman y \nequilibran de forma perfecta por la acci\u00f3n fecunda del Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>17. Damos gracias a Dios Esp\u00edritu Santo \nporque es el principio real de la aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n de la vida de la \nIglesia. Renovaci\u00f3n que es mucho m\u00e1s que un&nbsp;<em>cambio de maquillaje<\/em>&nbsp;exterior;\n renovaci\u00f3n que parte de la conversi\u00f3n interior del coraz\u00f3n a la Palabra\n de Dios. Agradecemos al Esp\u00edritu que sigue distribuyendo dones y \ncarismas en nuestra Iglesia Particular enriqueci\u00e9ndola de forma org\u00e1nica\n y arm\u00f3nica; dones y talentos que debemos reconocer, y a los que tenemos\n la obligaci\u00f3n de dar lugar para su desarrollo y entrega. Damos gracias \nporque&nbsp;<em>hoy<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>cada d\u00eda<\/em>&nbsp;de nuestra vida vuelve a&nbsp;<em>renovarse<\/em>&nbsp;este&nbsp;<em>Nuevo Pentecost\u00e9s<\/em>&nbsp;que nos invita a una sostenida&nbsp;<em>conversi\u00f3n pastoral<\/em>&nbsp;(cf. EG 25-33; DA 365-372).<\/p>\n\n\n\n<p>18. Ante Dios Esp\u00edritu Santo y por su poder queremos comprometernos a orar como es debido (cf. Rom 8,26-27), a ser&nbsp;<em>contemplativos en la acci\u00f3n<\/em>, a&nbsp;<em>disfrutar<\/em>&nbsp;una\n verdadera oraci\u00f3n integrada en la vida como nos ense\u00f1a la Sant\u00edsima \nVirgen Mar\u00eda, Madre de Misericordia. Quisiera que tengamos la gracia de \nexperimentar una Liturgia profundamente vital e inculturada y una \nreligiosidad popular rica, variada y siempre en camino de profundizaci\u00f3n\n (cf. DA 262). As\u00ed, y s\u00f3lo as\u00ed, seremos conducidos por el Esp\u00edritu Santo\n para cumplir el sue\u00f1o y la vocaci\u00f3n de santidad que Dios tiene sobre \ntodos y cada uno de nosotros. Queremos dejarnos renovar por el Esp\u00edritu y\n nunca resistir con nuestras estructuras y esquemas a su presencia de \nAmor (cf. Mt 12,30-32; Hch 7,51; Rom 5,5).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\"><strong><em>II- IGLESIA SINODAL<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>19. La Iglesia est\u00e1 llamada a ser imagen de la \u00edntima comuni\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad. Esto nos introduce para hablar de una&nbsp;<em>Iglesia Sinodal&nbsp;<\/em>que implica varios aspectos que se entrecruzan. Descubrimos que&nbsp;<em>sinodalidad<\/em>&nbsp;hace\n m\u00e1s referencia a un estilo que a un evento en s\u00ed. La misma palabra \ns\u00ednodo en su etimolog\u00eda indica encuentro, reuni\u00f3n, asamblea,&nbsp;<em>caminar juntos<\/em>;\n es transitar la vida como familia y Pueblo de Dios. Es el estilo de las\n primeras comunidades que nos presentan varios textos del Nuevo \nTestamento (cfr. Mt 18,15-18; Hch 1,15-26; 6,1-6; 15,22-35; Rom 12,3-8).\n Este estilo ha estado presente a lo largo de los siglos dinamizando los\n diversos \u00e1mbitos de la vida de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>20. El ejercicio&nbsp;<em>sinodal<\/em>, \nprofundamente comunitario, no disminuye el liderazgo de quien tiene que \nconducir, sino que lo refuerza y promueve como instancia de unidad y de \n\u00faltima definici\u00f3n en los temas esenciales seg\u00fan las normas de la \nIglesia. Un estilo de&nbsp;<em>Iglesia Sinodal&nbsp;<\/em>se podr\u00eda definir a trav\u00e9s de muchas palabras. Aqu\u00ed elijo tres t\u00e9rminos que pueden ayudarnos a transitar hoy este camino:&nbsp;<em>escucha<\/em>,&nbsp;<em>di\u00e1logo<\/em>,&nbsp;<em>discernimiento<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>a) A la escucha<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>21. La capacidad de escucha es una condici\u00f3n indispensable para la sinodalidad. Sin la escucha al&nbsp;<em>otro<\/em>&nbsp;es\n imposible la comunicaci\u00f3n. La escucha nos abre al mismo Dios y a los \nhermanos; nos abre el camino a la fe y a la comuni\u00f3n con los dem\u00e1s. En \nlos inicios de nuestra fe judeocristiana el&nbsp;<em>escuchar<\/em>, la&nbsp;<em>escucha<\/em>aparece como un elemento esencial (cfr. Dt 6,4-9; Sal 4,4; 5,2-4; 66,16; Lc 11,28).&nbsp;<em>Escuchar<\/em>&nbsp;a Dios que es Palabra,&nbsp;<em>escucharlo<\/em>&nbsp;en\n la Escritura, que es la Palabra de Dios escrita, interpretada en la \nvida de la Iglesia en una aut\u00e9ntica animaci\u00f3n b\u00edblica de la pastoral, es\n uno de los grandes desaf\u00edos de una&nbsp;<em>Iglesia Sinodal<\/em>(cf. VD 72-73; DV 12.21.25; DA 248-249).<\/p>\n\n\n\n<p>22. De la escucha a Dios a escuchar al \nhermano. Escuchar no es tarea f\u00e1cil. En nuestro mundo contempor\u00e1neo \nhemos dejado postergado el h\u00e1bito de la escucha. Escuchar implica una \nserie de h\u00e1bitos que debemos cultivar con asiduidad: permitir que el \notro se exprese con libertad, prestar atenci\u00f3n, no interrumpir, dejar \nlugar al silencio, decodificar tambi\u00e9n el lenguaje no hablado, permitir \nque el otro se exprese con libertad. Escuchar con apertura de alma y \nsinceridad es el remedio m\u00e1s eficaz para no caer en la tentaci\u00f3n de \nmanejarnos con&nbsp;<em>pre-juicios<\/em>&nbsp;con respecto al otro y a los otros, superando as\u00ed la auto-referencialidad (cf. EG 8.94-95).<\/p>\n\n\n\n<p>23. Queremos cultivar la capacidad de \nescuchar a Dios, en la vida de oraci\u00f3n personal y comunitaria; en la \nvida catequ\u00edstica y sacramental de la Iglesia y en los acontecimientos \nque tambi\u00e9n son portavoces de un mensaje divino. Queremos escuchar a \nDios en su Palabra a trav\u00e9s de la&nbsp;<em>lectio divina<\/em>&nbsp;y dejarnos \ninterpelar siempre por las orientaciones del magisterio de la Iglesia. \nQueremos acrecentar la escucha a los hermanos y con entra\u00f1as de \nmisericordia involucrarnos en su realidad y responder a sus ruegos. Como\n Jes\u00fas con Bartimeo, el mendigo ciego del costado del camino (cf. Mc \n10,46-52), queremos hoy escuchar y&nbsp;<em>hacernos cargo<\/em>&nbsp;del grito de tantos&nbsp;<em>necesitados<\/em>&nbsp;que reclaman una palabra de aliento o un servicio comprometido. Queremos superar la tentaci\u00f3n de hacer&nbsp;<em>o\u00eddos sordos<\/em>&nbsp;ante los dramas de nuestro tiempo y escuchar con atenci\u00f3n a todos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>b) Siempre en di\u00e1logo<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>24. El di\u00e1logo es comunicaci\u00f3n, encuentro \nde dos o varias interioridades. Es el fruto de una escucha aut\u00e9ntica e \nimplica reciprocidad. Es exactamente lo opuesto al mon\u00f3logo. Nuestra \ncultura contempor\u00e1nea practica muchas veces el&nbsp;<em>mon\u00f3logo compartido<\/em>&nbsp;entre\n dos o m\u00e1s, se emiten muchas palabras y discursos sin llegar a ser \nverdadera comunicaci\u00f3n. Dialogar es salir al encuentro del otro, como \nconstantemente hace Jes\u00fas (cf. Mc 8,2; 8,27; Lc 7,13; 7,40; 19,5). El \ndi\u00e1logo tiene que ser respetuoso, paciente y progresivo, como demuestra \nel Se\u00f1or con la Samaritana (cf. Jn 4,1-42). Al dialogar nos enriquecemos\n con las miradas e ideas de los otros. Dialogar es tambi\u00e9n dejarnos \ndesinstalar, conmover por la palabra del otro.<\/p>\n\n\n\n<p>25. Queremos crecer en el di\u00e1logo, para \nrenovar constantemente nuestros v\u00ednculos y estimular la capacidad de \ntrabajo en equipo en las peque\u00f1as o grandes tareas que Dios nos \nencomienda como familia eclesial. Necesitamos purificar nuestra vida \ncomunitaria a trav\u00e9s del di\u00e1logo sincero e impulsar un estilo de \nconducci\u00f3n participativo. Queremos aprender a aplicar las cuatro grandes\n caracter\u00edsticas del di\u00e1logo que el Papa Pablo VI nos regal\u00f3 en su&nbsp;<em>Enc\u00edclica Ecclesiam Suam<\/em>:\n claridad, afabilidad, confianza y prudencia pedag\u00f3gica (cf. ES 31). \nEstas cuatro palabras deben encarnarse en la vida cotidiana de nuestras \nfamilias y comunidades para poder ser aut\u00e9nticamente una&nbsp;<em>Iglesia sinodal<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>26. Deseamos acrecentar el di\u00e1logo con los\n hermanos cristianos de otras confesiones, con nuestros padres hebreos y\n con los diversos \u00e1mbitos religiosos. En un marco sociocultural donde \nabundan los enfrentamientos, la falta de respeto, los bloqueos en la \ncomunicaci\u00f3n e incluso, actitudes virulentas y hasta violentas, queremos\n como Iglesia promover una pedagog\u00eda del di\u00e1logo y la paz para favorecer\n la cultura del encuentro (cf. EG 220). Necesitamos una actitud \naut\u00e9ntica de di\u00e1logo, que sea camino para lograr \u201cuna justicia demasiado\n largamente esperada\u201d (LPNE 11.13; cf. Is 1,17; 11,4) y poder ser as\u00ed \nuna&nbsp;<em>Patria de hermanos<\/em>. Anhelamos un di\u00e1logo respetuoso y \nsereno con la cultura pluralista de nuestro tiempo que nos lleve a \nconfrontar posiciones sin fundamentalismos de ning\u00fan tipo y encaminado a\n la reconciliaci\u00f3n. Buscamos el di\u00e1logo con todos los espacios del poder\n pol\u00edtico, social, laboral, econ\u00f3mico, judicial, sindical y empresarial \npara que, con una sana autonom\u00eda y en colaboraci\u00f3n con ellos, logremos \nel bien com\u00fan de nuestra Naci\u00f3n (cf. LS 156-158).<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>c) En constante discernimiento<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>27. Hablamos de&nbsp;<em>discernimiento espiritual<\/em>. Implica ir m\u00e1s all\u00e1 de consideraciones psicopedag\u00f3gicas o sociol\u00f3gicas por m\u00e1s oportunas que \u00e9stas sean. El&nbsp;<em>discernimiento espiritual<\/em>&nbsp;parte\n en primer lugar de la oraci\u00f3n en el Esp\u00edritu Santo y de la realidad \ncotidiana en la que hay que buscar y encontrar la voluntad de Dios (cf. \n1Re 3,5-14; Lc 12,54-56). Podemos definir el&nbsp;<em>discernimiento espiritual<\/em>&nbsp;como\n la capacidad de ver desde Dios la realidad humana e hist\u00f3rica del \npresente, con sus luces y sombras, para ofrecer caminos concretos seg\u00fan \nel Esp\u00edritu, conduciendo hoy a todo ser humano al mayor bien posible y a\n la verdad que libera. No se trata de cambiar la doctrina de la fe sino \nde responder con la misma verdad de siempre (cf. Heb 13,8) a las nuevas \nrealidades que la&nbsp;<em>casa com\u00fan<\/em>&nbsp;del siglo XXI nos presenta (cf. LS 13-16).<\/p>\n\n\n\n<p>28. Con el Papa Juan XXIII, y de forma particular a partir del Concilio Vaticano II, se ha acu\u00f1ado la expresi\u00f3n&nbsp;<em>signo de los tiempos<\/em>&nbsp;profundamente asociada al tema del discernimiento (cf. GS 4.11). El&nbsp;<em>discernimiento espiritual<\/em>&nbsp;permite que se puedan captar e interpretar los&nbsp;<em>signos de los tiempos<\/em>&nbsp;en\n nuestro contexto inmediato y m\u00e1s lejano, para responder a ellos desde \nel designio de salvaci\u00f3n de Dios que quiere la plenitud y felicidad de \ntodo ser humano (cf. Mt 5,1-12; Fil 4,4-7). Debemos estar muy atentos y \nconcentrados para que en el&nbsp;<em>aqu\u00ed y ahora<\/em>&nbsp;de nuestra historia, podamos con la fuerza del Resucitado,&nbsp;<em>discernir<\/em>&nbsp;los&nbsp;<em>signos de los tiempos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>29. En el marco de una Iglesia Diocesana&nbsp;<em>sinodal&nbsp;<\/em>queremos cultivar con paciencia el&nbsp;<em>discernimiento espiritual<\/em>, personal y comunitario, que apela constantemente al ejercicio y el&nbsp;<em>buen uso<\/em>&nbsp;de\n nuestra libertad. Ser libre implica el riesgo de equivocarse; y por \nmiedo a equivocarnos podemos caer en la tentaci\u00f3n de una cierta \ninactividad o par\u00e1lisis, o de ciertos rigorismos y automatismos \nespirituales que rechazan todo tipo de discernimiento aferr\u00e1ndonos a \nesquemas r\u00edgidos que se cierran a la novedad constante del Evangelio. \nEl&nbsp;<em>discernimiento espiritual<\/em>, con la fuerza y la iluminaci\u00f3n de\n Dios, es el \u00fanico camino que nos hace audaces a la hora de elegir en \nlibertad en las muchas veces dif\u00edciles y complejas circunstancias de la \nvida (cf. AL 6.37.227.242-243.249.291-312). Recibimos con gratitud los \nconsejos del Papa Francisco que con insistencia paternal nos ense\u00f1a el \narte del&nbsp;<em>discernimiento espiritual<\/em>&nbsp;a trav\u00e9s de estas y muchas otras palabras:&nbsp;<em>silencio<\/em>,&nbsp;<em>reflexi\u00f3n<\/em>,&nbsp;<em>oraci\u00f3n<\/em>,&nbsp;<em>apertura a la realidad<\/em>,&nbsp;<em>humildad<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>obediencia<\/em>,&nbsp;<em>gradualidad<\/em>,&nbsp;<em>crecimiento<\/em>,&nbsp;<em>conciencia&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>responsabilidad<\/em>. Sabemos que el aut\u00e9ntico fruto del&nbsp;<em>discernimiento cristiano<\/em>&nbsp;es\n fuente de paz y serenidad para el coraz\u00f3n como as\u00ed tambi\u00e9n manantial de\n la verdadera alegr\u00eda que se derrama y contagia en medio de un mundo que\n se paraliza por la tristeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\"><strong><em>III- IGLESIA PROF\u00c9TICA<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>30. Contemplar a la Trinidad como paradigma e imagen de una Iglesia sinodal, me lleva, en este tercer punto a hablar de una&nbsp;<em>Iglesia Prof\u00e9tica<\/em>.\n Para esto miramos en la Escritura el rico testimonio de fe comprometida\n con su propio tiempo, de muchas personas y comunidades que atraviesan \ntanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. Es contemplar, sobre todo al \n\u00fanico Profeta con may\u00fascula, el Hijo Eterno del Padre, Nuestro Se\u00f1or \nJesucristo, que con sus palabras y obras manifiesta de forma definitiva \nlos designios de Dios (cf. LG 12). La profec\u00eda sigue presente en el \ntiempo de la Iglesia a lo largo de los siglos en la vida y el testimonio\n de los&nbsp;<em>santos<\/em>, canonizados o no, que tambi\u00e9n han respondido desde la fe a los desaf\u00edos de su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>31. Un estilo de&nbsp;<em>Iglesia Prof\u00e9tica<\/em>&nbsp;implica\n muchos aspectos. Me detengo en tres, no para excluir otras dimensiones \nsino para concentrar mejor nuestra mirada y crecer en esta l\u00ednea como \nDi\u00f3cesis. Una&nbsp;<em>Iglesia Prof\u00e9tica<\/em>&nbsp;debe ser:&nbsp;<em>coherente<\/em>,&nbsp;<em>evangelizadora<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>servidora<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>a) Coherente<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>32. Jes\u00fas hablaba como&nbsp;<em>quien tiene autoridad<\/em>&nbsp;y\n no como los escribas o fariseos (cf. Mc 1,22.27). Esta expresi\u00f3n habla \nde la coherencia del Se\u00f1or: anuncia el Reino y el Reino se hace presente\n en los signos y milagros que \u00c9l realiza. Esto es hablar con autoridad, \nesto es coherencia. En Jes\u00fas, del dicho al hecho&nbsp;<em>no hay un largo trecho<\/em>.\n En esta coherencia, se expresa con claridad la autenticidad de \nJesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. La coherencia de Jes\u00fas \nllega hasta el extremo en su testimonio de amor y obediencia en su \nentrega a la muerte y muerte martirial en la cruz (Fil 2,6-8). En \nJes\u00fas,&nbsp;<em>autoridad evang\u00e9lica<\/em>, coherencia, testimonio y martirio \nse corresponden de forma directa y hasta se podr\u00edan considerar en muchos\n casos expresiones sin\u00f3nimas.<\/p>\n\n\n\n<p>33. Es m\u00e1s que evidente que nuestro mundo \nes profundamente sensible a la coherencia, busc\u00e1ndola y exigi\u00e9ndola \npermanentemente, sobre todo de los que predicamos alg\u00fan mensaje. Como&nbsp;<em>Iglesia Prof\u00e9tica&nbsp;<\/em>tenemos\n ante nuestros ojos el gran desaf\u00edo de ser coherentes, de dar buen \ntestimonio cotidiano de nuestra vivencia de la fe, de ser testigos de \nCristo con nuestras palabras y obras. Aqu\u00ed, resultan muy oportunas \naquellas palabras de Pablo VI: \u201cel hombre contempor\u00e1neo escucha m\u00e1s a \ngusto a los testigos que a los maestros o si escucha a los maestros es \nporque son testigos\u201d (EN 41).<\/p>\n\n\n\n<p>34. Queremos ser una Iglesia coherente, \nque d\u00e9 testimonio de vida comunitaria y familiar, que sea realmente \ntestigo del Se\u00f1or Resucitado con el primer anuncio de nuestra fe, el&nbsp;<em>kerygma<\/em>&nbsp;(cf.\n EG 164-165), y con todas nuestras actitudes y gestos de vida evang\u00e9lica\n que ratifiquen la Palabra proclamada (cf. DA 278-279.288-289.293.348). \nCelebramos siempre la gratuidad de nuestra fe que se transforma y se \nexpresa en obras (cf. St 2,14-26; Rom 13,8-10).<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>b) Evangelizadora<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>35. La Palabra de Dios es clara con \nrespecto al mandato misionero. Jes\u00fas nos env\u00eda a evangelizar todos los \npueblos (cf. Mt 28,16-20). Pablo da testimonio personal de la&nbsp;<em>urgencia<\/em>&nbsp;del anuncio del Evangelio (cf. 1Co 9,16). La misi\u00f3n, el anuncio del Reino es mandato divino,&nbsp;<em>no se negocia<\/em>: no podemos callar lo que hemos&nbsp;<em>visto<\/em>,&nbsp;<em>o\u00eddo<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>tocado<\/em>&nbsp;de\n parte de Dios (cf. Hch 4,20; 1Jn 1,1-3). La Iglesia es por definici\u00f3n \nevangelizadora, y en esencia misionera, es parte de su identidad m\u00e1s \nprofunda (cf. EN 14; AG 2; RM 1; EG 273). Una misi\u00f3n aut\u00e9ntica y \nverdadera, no es selectiva ni discrimina, no hace acepci\u00f3n de personas o\n pueblos, sino que incluye a todos (cf. Is 25,6-7; 56,7; Rom 2,11).<\/p>\n\n\n\n<p>36. En el n\u00famero 27 de EG, el Papa \nFrancisco comienza diciendo: \u201cSue\u00f1o con una opci\u00f3n misionera capaz de \ntransformarlo todo\u2026\u201d. En esta frase se pueden sintetizar las m\u00faltiples \ninsistencias del Santo Padre con referencia a una Iglesia \nevangelizadora, una Iglesia&nbsp;<em>en salida<\/em>&nbsp;(cf. EG 17.20-24.46). \nNuestro Papa actual, como los anteriores no han dejado nunca de \ninsistir, a tiempo y a destiempo (cf. 2Tim 4,2), en la necesidad y la \nurgencia de la tarea misionera. Nos han llamado y nos siguen convocando \nhoy a una&nbsp;<em>nueva evangelizaci\u00f3n<\/em>&nbsp;(cf. EG 14-18.73.120.126.198.239.260.284; EAm 6-7.36.66.72; DA 99.287.307).<\/p>\n\n\n\n<p>37. Queremos ser una Iglesia Diocesana \nevangelizadora. \u201cSalgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de \nJesucristo\u201d (EG 49). \u00a1Seamos evangelizadores con Esp\u00edritu! Como nos \ninvita el t\u00edtulo del \u00faltimo cap\u00edtulo de EG (cf. EG 262-288). Por la \nfuerza del Se\u00f1or queremos ser Iglesia&nbsp;<em>hospital de campa\u00f1a<\/em>&nbsp;sanando\n con la Palabra, la oraci\u00f3n y los sacramentos, con gestos concretos de \nfraternidad y cercan\u00eda, las heridas m\u00e1s profundas de los hermanos de \nnuestro tiempo. Anhelamos estar en estado permanente de misi\u00f3n porque \nesa es nuestra vocaci\u00f3n: evangelizadores en el propio ambiente, en las \nmisiones organizadas&nbsp;<em>casa por casa<\/em>&nbsp;y en una presencia gozosa en\n los espacios p\u00fablicos. Proclamar con creatividad la alegr\u00eda del \nResucitado en los medios de comunicaci\u00f3n social y en las redes \nsociales.&nbsp;<em>Ganar la calle<\/em>&nbsp;con apostolicidad y llegar as\u00ed a todas las personas para que sepan que son amados por Dios y por la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>38. En clave evangelizadora el Papa Francisco nos habla de la misi\u00f3n en dos dimensiones:&nbsp;<em>program\u00e1tica y paradigm\u00e1tica<\/em>;\n y nos ilustra: \u201cLa misi\u00f3n program\u00e1tica, como su nombre lo indica, \nconsiste en la realizaci\u00f3n de actos de \u00edndole misionera. La misi\u00f3n \nparadigm\u00e1tica, en cambio, implica poner en clave misionera la actividad \nhabitual de las Iglesias particulares\u201d (<em>Discurso al Comit\u00e9 de Coordinaci\u00f3n del CELAM<\/em>, Aparecida 2013). Las dos dimensiones,&nbsp;<em>program\u00e1tica y paradigm\u00e1tica<\/em>, son importantes, necesarias y complementarias. Pero deseo hacer un fuerte llamado al segundo formato misionero:&nbsp;<em>lograr la evangelizaci\u00f3n permanente en todas las actividades pastorales<\/em>.\n Que la catequesis, la liturgia, la vivencia sacramental, la atenci\u00f3n al\n hermano en la secretar\u00eda o en C\u00e1ritas, los templos y toda manifestaci\u00f3n\n y celebraci\u00f3n de la fe sean profundamente evangelizadoras. Toda la vida\n pastoral de nuestra Iglesia tiene que ser misionera.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>c) Servidora<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>39. El profetismo de nuestra Iglesia \nDiocesana, que busca ser coherente y evangelizadora, se completa con el \nservicio. Jes\u00fas, el Dios hecho hombre, as\u00ed lo hace. Por amor y en \nprofunda actitud de servicio, lava los pies de sus disc\u00edpulos, da \nejemplo y nos invita a hacer lo mismo (cf. Jn 13,1-20). El coraz\u00f3n \ncompasivo y misericordioso del Se\u00f1or se transforma en servicio&nbsp;<em>efectivo&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>afectivo<\/em>. Siguiendo los pasos del Maestro, la&nbsp;<em>vivencia<\/em>&nbsp;y el&nbsp;<em>anuncio<\/em>&nbsp;de la fe de los disc\u00edpulos misioneros se completa en el&nbsp;<em>compromiso<\/em>&nbsp;del servicio a los hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>40. El servicio en la Iglesia familia se expresa en la solicitud con todos los que est\u00e1n necesitados de&nbsp;<em>algo<\/em>que le podamos brindar, especialmente a los hermanos m\u00e1s pobres (cf. DP 1134-1165). Ese&nbsp;<em>algo<\/em>&nbsp;que podemos dar debe llevarlos al encuentro de un&nbsp;<em>Alguien<\/em>,\n por quien obramos, que los ama y que nunca los abandona porque son sus \npredilectos. El servicio es la nota distintiva de los disc\u00edpulos \nmisioneros de Jes\u00fas que aman al pr\u00f3jimo. Comentando la par\u00e1bola del Buen\n Samaritano, el Papa Benedicto XVI nos regala una met\u00e1fora que expresa \ncon claridad el amor transformado en servicio: \u201cEl programa del \ncristiano \u2014el programa del buen Samaritano, el programa de Jes\u00fas\u2014 es un \n\u00abcoraz\u00f3n que ve\u00bb. Este coraz\u00f3n ve d\u00f3nde se necesita amor y act\u00faa en \nconsecuencia\u201d (DCE 31).<\/p>\n\n\n\n<p>41. Queremos ser Iglesia servidora, que tenga un&nbsp;<em>coraz\u00f3n que ve<\/em>&nbsp;y\n as\u00ed se comprometa con los pobres, d\u00e9biles, enfermos y sufrientes (cf. \nEG 186-216). Como Jes\u00fas anhelamos estar cerca de todo ser humano y de la\n familia que sufre ya que el&nbsp;<em>mundo del dolor<\/em>&nbsp;no nos es ajeno. \nPor el contrario, es espacio privilegiado de profetismo para hacer \npresente al Dios que libera y da sentido en una b\u00fasqueda sostenida de \ndesarrollo integral y solidario para todos (cf. LS 50.185). En el marco \nde la doctrina social de la Iglesia queremos colaborar con todos los \ngrupos, instituciones, asociaciones, espacios y organizaciones que \nprocuren de forma clara y decidida un compromiso de servicio en la \ndefensa de la totalidad de los derechos humanos fundamentales: \u201cla \nIglesia no dejar\u00e1 de preocuparse por el bien com\u00fan de los pueblos y, en \nespecial, por la defensa de principios \u00e9ticos no negociables porque \nest\u00e1n arraigados en la naturaleza humana\u201d (DA 504).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>42. Son muchos los aspectos y temas que se entrecruzan en esta primera&nbsp;<em>Carta Pastoral<\/em>.\n Vuelvo a recordar la preocupaci\u00f3n del inicio, la que da origen a estas \nl\u00edneas: formaci\u00f3n integral del disc\u00edpulo misionero del siglo XXI para \nla&nbsp;<em>vivencia<\/em>,&nbsp;<em>transmisi\u00f3n<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>compromiso<\/em>&nbsp;de la fe (cf. n. 4). Vuelvo a compartirles los verbos que me motivan:&nbsp;<em>sugerir<\/em>,&nbsp;<em>evocar<\/em>,&nbsp;<em>suscitar<\/em>,&nbsp;<em>provocar<\/em>,&nbsp;<em>abrir a la reflexi\u00f3n y reacci\u00f3n<\/em>&nbsp;(cf. n. 3),&nbsp;<em>animar<\/em>,&nbsp;<em>impulsar<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>estimular<\/em>&nbsp;(cf.\n n. 5). En estas coordenadas deseo que reflexionemos y nos dejemos \ninterpelar. Anhelo que podamos vivir juntos un fecundo camino de \npastoral org\u00e1nica desde Dios al servicio de los hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>43. La palabra&nbsp;<em>Iglesia&nbsp;<\/em>aparece con asiduidad en nuestro texto. Muchas veces asociada a la palabra&nbsp;<em>familia<\/em>. Ambas, van de la mano en la estructura de esta&nbsp;<em>Carta<\/em>, marcan el hilo conductor y dan la clave de su lectura total. Vale la pena tener presente estos dos conceptos nodales,&nbsp;<em>Iglesia&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>familia<\/em>, para focalizar en ellos los distintos puntos que se plantearon en esta reflexi\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><em>I- Iglesia Trinitaria<\/em>: Creemos en un&nbsp;<em>Dios que es familia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>II- Iglesia Sinodal<\/em>: Que nos llama a ser una&nbsp;<em>Iglesia familia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>III- Iglesia Prof\u00e9tica<\/em>: enviada a la gran&nbsp;<em>familia del mundo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>44. Al concluir, volvemos la mirada al \nDios Uno y Trino, fuente de la vida y de la gracia. A \u00c9l le imploramos, \npor intercesi\u00f3n de Mar\u00eda Sant\u00edsima, madre de la Iglesia, Nuestra Se\u00f1ora \nde Luj\u00e1n, y por intercesi\u00f3n de Santa Cecilia, patrona de nuestra \nDi\u00f3cesis, nos regale ser realmente una Iglesia&nbsp;<em>Trinitaria<\/em>,&nbsp;<em>Sinodal<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Prof\u00e9tica<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con mi bendici\u00f3n y afecto de padre, hermano y amigo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mar del Plata, mi\u00e9rcoles 22 de noviembre de 2017<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Solemnidad de Santa Cecilia<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>+ Mons. Gabriel Mestre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Obispo de Mar del Plata<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Argentina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00cdndice de la Carta Pastoral 2017<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>INTRODUCCI\u00d3N [1-5]<\/p>\n\n\n\n<p>I- IGLESIA TRINITARIA [6-18]<\/p>\n\n\n\n<p>a) Dios Padre [10-12]<\/p>\n\n\n\n<p>b) Dios Hijo [13-15]<\/p>\n\n\n\n<p>c) Dios Esp\u00edritu Santo [16-18]<\/p>\n\n\n\n<p>II- IGLESIA SINODAL [19-29]<\/p>\n\n\n\n<p>a) A la escucha [21-23]<\/p>\n\n\n\n<p>b) Siempre en di\u00e1logo [24-26]<\/p>\n\n\n\n<p>c) En constante discernimiento [27-29]<\/p>\n\n\n\n<p>III- IGLESIA PROF\u00c9TICA [30-41]<\/p>\n\n\n\n<p>a) Coherente [32-34]<\/p>\n\n\n\n<p>b) Evangelizadora [35-38]<\/p>\n\n\n\n<p>c) Servidora [39-41]<\/p>\n\n\n\n<p>CONCLUSI\u00d3N [42-44]<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Siglas y abreviaturas de los documentos de la Iglesia<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"\"><tbody><tr><td>AG<\/td><td>Concilio Vaticano II,&nbsp;<em>Decreto Ad Gentes<\/em>, 1965<\/td><\/tr><tr><td>AL<\/td><td>Francisco,&nbsp;<em>Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Postsinodal Amoris Laetitia<\/em>, 2016<\/td><\/tr><tr><td>CCE<\/td><td><a><em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 1992<\/a><\/td><\/tr><tr><td>Comp.<\/td><td><em>Compendio del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 2005<\/td><\/tr><tr><td>DA<\/td><td><a>V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe,&nbsp;<em>Documento Conclusivo de Aparecida<\/em>, 2007<\/a><\/td><\/tr><tr><td>DCE<\/td><td>Benedicto XVI,<em>&nbsp;Carta Enc\u00edclica Deus caritas est<\/em>, 2005<\/td><\/tr><tr><td>DP<\/td><td>III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Documento Conclusivo de Puebla, 1979<\/td><\/tr><tr><td>DV<\/td><td>Concilio Vaticano II,&nbsp;<em>Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica Dei Verbum<\/em>, 1965<\/td><\/tr><tr><td>EAm<\/td><td>Juan Pablo II,&nbsp;<em>Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Postsinodal Ecclesia in America<\/em>, 1999<\/td><\/tr><tr><td>EG<\/td><td>Francisco,&nbsp;<em>Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Evangelii Gaudium<\/em>, 2013<\/td><\/tr><tr><td>EN<\/td><td>Pablo VI,&nbsp;<em>Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Postsinodal Evangelii Nuntiandi<\/em>, 1975<\/td><\/tr><tr><td>ES<\/td><td>Pablo VI,&nbsp;<em>Carta Enc\u00edclica Ecclesiam Suam<\/em>, 1964<\/td><\/tr><tr><td>GS<\/td><td>Concilio Vaticano II,&nbsp;<em>Constituci\u00f3n Pastoral Gaudium et Spes<\/em>, 1965<\/td><\/tr><tr><td>LG<\/td><td>Concilio Vaticano II,&nbsp;<em>Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica Lumen Gentium<\/em>, 1964<\/td><\/tr><tr><td>LPNE<\/td><td>Conferencia Episcopal Argentina,&nbsp;<em>L\u00edneas Pastorales para la Nueva Evangelizaci\u00f3n<\/em>, 1990<\/td><\/tr><tr><td>LS<\/td><td>Francisco,&nbsp;<em>Carta Enc\u00edclica Laudato Si\u2019<\/em>, 2015<\/td><\/tr><tr><td>NMI<\/td><td>Juan Pablo II,&nbsp;<em>Carta Apost\u00f3lica Novo Millennio Ineunte<\/em>, 2001<\/td><\/tr><tr><td>RM<\/td><td>Juan Pablo II,&nbsp;<em>Carta Enc\u00edclica Redemptoris Missio<\/em>, 1990.<\/td><\/tr><tr><td>SC<\/td><td><a>Concilio Vaticano II,&nbsp;<em>Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica Sacrosanctum Concilium<\/em>, 1963<\/a><\/td><\/tr><tr><td>VD<\/td><td>Benedicto XVI,&nbsp;<em>Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Postsinodal Verbum Domini<\/em>, 2010<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descargala en pdf >\u00a0CARTA PASTORAL 2017 Monse\u00f1or Gabriel Mestre El tr\u00edptico descargalo en pdf &gt;triptico extracto carta pastoral 2017 mestre mdq A los sacerdotes, di\u00e1conos, consagrados, laicos, seminaristas, parroquias, comunidades, instituciones educativas, movimientos, asociaciones, organismos diocesanos y a todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Iglesia Particular de Mar del Plata. Queridos hermanos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/454"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=454"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/454\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=454"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}