{"id":456,"date":"2020-02-20T09:37:12","date_gmt":"2020-02-20T12:37:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?page_id=456"},"modified":"2020-02-20T09:37:12","modified_gmt":"2020-02-20T12:37:12","slug":"2-carta-pastoral-2018-2019","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/2-carta-pastoral-2018-2019\/","title":{"rendered":"2\u00b0 CARTA PASTORAL 2018 \u2013 2019"},"content":{"rendered":"\n<h2>2\u00b0 CARTA PASTORAL 18-19 \u201cCaminemos juntos en la audacia del Esp\u00edritu\u201d.&nbsp;Iglesia marplatense en camino sinodal<\/h2>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\"><a href=\"https:\/\/iglesiamdp.files.wordpress.com\/2018\/10\/carta-pastoral-18-19-a4-apaisada-bn.pdf\"> Descargala en formato PDF >\u00a0\u00a0\u00a0<\/a><a href=\"https:\/\/obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/carta-pastoral-18-19-a4-apaisada-bn-1.pdf\">Carta Pastoral 18-19 A4 apaisada BN \u2013 1<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-pale-cyan-blue-background-color\">*\u00a0<strong> En formato impreso se obtiene en el Obispado de Mar del Plata! Pasaje Catedral 1750. De lunes a viernes de 9 a 12.30hs.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\"><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1. El 22 de noviembre del a\u00f1o \npasado ofrec\u00eda a la Di\u00f3cesis la Carta Pastoral 17-18, mi primer escrito \nprogram\u00e1tico como obispo, bajo el t\u00edtulo Iglesia Particular de Mar del \nPlata: Trinitaria, Sinodal y Prof\u00e9tica. Dicho texto motiv\u00f3 distintos \necos y resonancias en diversas comunidades. Junto con el Consejo \nPresbiteral he recibido muchos de los comentarios y reflexiones de \nlaicos, consagrados y ministros. Por estos motivos, con la certeza \ninterior de que es esto lo que el Se\u00f1or le pide a nuestra Iglesia \nmarplatense, decid\u00ed convocar al Primer S\u00ednodo Diocesano bajo el lema \n\u201cCaminemos juntos en la audacia del Esp\u00edritu\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Los diversos puntos que trat\u00e9\n en la Carta Pastoral 17- 18 tienen m\u00e1s vigencia que nunca en esta etapa\n de nuestro camino sinodal. Las tres palabras con las que defin\u00ed el \nestilo de una Iglesia Sinodal adquieren mayor relevancia en este \nmomento: escuchar, dialogar y discernir. En esta nueva Carta Pastoral \n18- 19 pretendo simplemente reagrupar y enfatizar lo ya dicho, sumando a\n su vez algunos elementos nuevos que han brotado del rico di\u00e1logo \npastoral en muchas de las instancias diocesanas, en reflexiones del Papa\n Francisco y en el \u00faltimo documento de la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica \nInternacional: La sinodalidad en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia (2 de \nmarzo de 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>3. El s\u00ednodo como \nacontecimiento, la preparaci\u00f3n y el camino previo, as\u00ed como la futura \nrecepci\u00f3n pastoral de las decisiones, reclaman una serie de \ndisposiciones y actitudes b\u00e1sicas de sinodalidad que tienen que ver con \nla vida de la Iglesia desde siempre y para siempre. El adjetivo sinodal \nes el elemento distintivo de nuestra vida diocesana en este tiempo que \nreclama fuertemente lo comunitario y la dimensi\u00f3n familiar de la fe en \nla Iglesia. Tendremos reuniones, consultas, asambleas eclesiales, \nsesiones de s\u00ednodo, evaluaciones y muchas otras instancias de trabajo y \nproyecci\u00f3n. Para no perdernos en esta mara\u00f1a de diversos espacios \npastorales se hace necesario la vivencia de algunas disposiciones y \nactitudes b\u00e1sicas tanto a nivel personal como comunitario.Ellas\n marcar\u00e1n la m\u00edstica y el entusiasmo de la sinodalidad y representan lo \nesencial, lo principal, lo que no puede faltar en la formaci\u00f3n integral \ndel disc\u00edpulo misionero del siglo XXI. Est\u00e1n en la base y al servicio de\n todo momento particular del camino sinodal y ser\u00e1n la expresi\u00f3n del \ncompromiso de conversi\u00f3n permanente que nos pide el Se\u00f1or (cf. Mc 1,15).<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed enumero y describo \nbrevemente las siete disposiciones y actitudes b\u00e1sicas para que, con \nalegr\u00eda, caminemos juntos en la audacia del Esp\u00edritu:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>\u00b7 Espiritualidad sinodal<\/li><li>\u00b7 Mirada sinodal<\/li><li>\u00b7 Comuni\u00f3n sinodal<\/li><li>\u00b7 Participaci\u00f3n sinodal<\/li><li>\u00b7 Testimonio sinodal<\/li><li>\u00b7 Compromiso sinodal<\/li><li>\u00b7 Realismo sinodal<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\">DISPOSICIONES Y ACTITUDES B\u00c1SICAS PARA VIVIR LA SINODALIDAD EN LA IGLESIA<\/p>\n\n\n\n<p>4. Espiritualidad sinodal<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino espiritualidad viene \nde esp\u00edritu. Para nosotros es ineludible la referencia al Esp\u00edritu \nSanto, al Esp\u00edritu de Dios. Dios Uno y Trino vuelve a tener la primera y\n la \u00faltima palabra en nuestra vida. S\u00f3lo con apertura a Dios Esp\u00edritu \nSanto podremos transitar nuestro camino sinodal (cf. Rm 8,26-27). Por \neso, el lema no es casual, ni improvisado y accesorio. Caminemos juntos \nen la audacia del Esp\u00edritu expresa con claridad la centralidad de una \nespiritualidad sinodal aut\u00e9ntica para la vivencia, transmisi\u00f3n y \ncompromiso de la fe. La necesidad imperiosa de actualizar la experiencia\n de Pentecost\u00e9s en nuestra vida diocesana (cf. Hch 2,1-11).<\/p>\n\n\n\n<p>Una espiritualidad trinitaria y \nsacramental; una espiritualidad de la escucha y primac\u00eda de la Palabra; \nuna espiritualidad de la profundidad del coraz\u00f3n; una espiritualidad de \nla conversi\u00f3n pastoral y de la renovaci\u00f3n de nuestras estructuras son el\n desaf\u00edo principal para ser verdaderamente Iglesia Sinodal. Escuchar a \nDios, escuchar al Esp\u00edritu, meditar con la Biblia, orar de forma \nencarnada y seg\u00fan la sensibilidad de nuestro tiempo, tener mayor vida \neucar\u00edstica y de piedad es la invitaci\u00f3n que les hago para renovar \nnuestra familia eclesial. Una vez m\u00e1s lo recuerdo para toda la comunidad\n diocesana: somos Iglesia Trinitaria, Dios es el primero, Dios en el \ncentro de la vida, s\u00f3lo Dios basta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 hoy nuestra apertura \nal Esp\u00edritu en el camino discipular? \u00bfSomos capaces de escuchar la voz \nde Dios Padre? \u00bfNos dejamos encontrar por Jesucristo en el camino de la \nvida?<\/p>\n\n\n\n<p>5. Mirada sinodal<\/p>\n\n\n\n<p>Una mirada sinodal verdadera es \nla que percibe la realidad desde Dios, es una mirada prof\u00e9tica que \ncontempla al mundo y a la historia desde la Alianza que Dios ha sellado \ncon los hombres. Analiza y discierne no desde las fr\u00e1giles categor\u00edas \nhumanas sino desde la profundidad de la fe que en Cristo hace nuevas \ntodas las cosas (cf. 2Co 5,17; Ap 21,5). Nos urge siempre levantar la \nmirada para que no sean las coyunturas cotidianas, m\u00e1s o menos \ncomplejas, las que definan nuestras decisiones m\u00e1s trascendentes. La \nmirada sinodal siempre es teologal y profundamente humana: no excluye \nnunca a Dios ni esconde la realidad humana por m\u00e1s precaria que pueda \nresultar. Esto lo contemplamos con claridad en la historia de la \nsalvaci\u00f3n en las distintas etapas que nos narra la Biblia: los pobres, \nel culto verdadero, la injusticia, la idolatr\u00eda, la vida comunitaria y \ncualquier otra realidad, es mirada y juzgada desde el Misterio de Dios. \nLa mirada sinodal eleva, da sentido, orienta seg\u00fan los designios de \nPadre Eterno. Nos hace discernir los signos de los tiempos siempre desde\n la mirada luminosa de nuestro Dios. Todo an\u00e1lisis que podamos hacer del\n complejo y, a la vez, apasionante tiempo que nos toca vivir, se har\u00e1 \nsiempre desde nuestra pertenencia a Dios, desde la mirada encarnada y \nmisericordiosa de nuestro Dios. La mirada sinodal siempre tendr\u00e1 \npresente nuestra realidad de hijos amados del Padre y hermanos entre \nnosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo estamos mirando la \nhistoria cotidiana, el proceso cultural presente? \u00bfBuscamos percibir la \nvida desde los ojos de Dios Uno y Trino? \u00bfIntentamos discernir la \nrealidad desde la acci\u00f3n del Esp\u00edritu?<\/p>\n\n\n\n<p>6. Comuni\u00f3n sinodal<\/p>\n\n\n\n<p>Comuni\u00f3n sinodal podr\u00eda resultar\n una expresi\u00f3n redundante dado que la palabra sinodal, caminar juntos, \nya nos habla de comuni\u00f3n. Sin embargo, deseo afirmarlo categ\u00f3ricamente \ndado que, la b\u00fasqueda de unidad y la comuni\u00f3n es uno de los grandes \ndesaf\u00edos de nuestro tiempo. Unidad que prevalece al conflicto, como nos \nrecuerda el Papa Francisco (cf. EG 226-230). Esto implica tomar siempre \nla unidad como punto de partida y no el conflicto. En el caminar juntos \nnos definimos e identificamos por la unidad y no por el conflicto. \nComuni\u00f3n sinodal que nos invita a renovar nuestros v\u00ednculos, sanar \nnuestras heridas y hacer un camino de reconciliaci\u00f3n en nuestras \nfamilias y comunidades. La verdadera comuni\u00f3n sinodal parte de una \nprofunda comuni\u00f3n eucar\u00edstica que nos permite descubrir al otro como \nparte del mismo Cuerpo de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminar juntos para vivir la \nunidad en la diversidad con toda la riqueza que nos brinda la reflexi\u00f3n \npaulina de 1Co 12-14. El Papa Francisco, recordando que el todo es \nsuperior a las partes, ha insistido mucho en la imagen del poliedro para\n la vivencia pastoral en la Iglesia (cf. EG 236). El poliedro es una \nfigura geom\u00e9trica marcada por la particularidad de tener distintas \nsuperficies planas y varios \u00e1ngulos. Es una imagen audaz que nos invita a\n escuchar y dialogar con todos, a integrar lo diferente, a propiciar \ndesde la gracia de Dios una verdadera cultura del encuentro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs la comuni\u00f3n un elemento \nesencial de nuestra identidad en un camino de reconciliaci\u00f3n y sanaci\u00f3n \nde v\u00ednculos heridos? \u00bfTomamos la unidad como punto de partida o \nacentuamos siempre el conflicto\u2026? \u00bfBuscamos hacer crecer la unidad en la\n diversidad?<\/p>\n\n\n\n<p>7. Participaci\u00f3n sinodal<\/p>\n\n\n\n<p>Cuarenta a\u00f1os atr\u00e1s el Documento\n final de los obispos latinoamericanos reunidos en Puebla acu\u00f1\u00f3 la \nexpresi\u00f3n comuni\u00f3n y participaci\u00f3n. Este binomio se ven\u00eda reflexionando \ncon anterioridad en varios espacios pastorales y teol\u00f3gicos de nuestro \ncontinente. Estas palabras mantienen total vigencia para nuestra Iglesia\n hoy: comuni\u00f3n y participaci\u00f3n sinodal. En el punto anterior nos \nconcentr\u00e1bamos en la comuni\u00f3n, ahora lo hacemos en la participaci\u00f3n. La \nparticipaci\u00f3n de todos es parte integral de la Iglesia Sinodal. El \naporte, la sensibilidad y el servicio de todos son necesarios para vivir\n realmente el esp\u00edritu de 1Co 12-14 como ve\u00edamos m\u00e1s arriba. Esto es \nparticipaci\u00f3n: escuchar, respetar e integrar las miradas de las \nparticularidades de todos en el marco de la unidad de la fe a la que \nhemos sido llamados en la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Participar es ser parte, es \nhacerse parte. Tengamos presente la dimensi\u00f3n eucar\u00edstica de la fracci\u00f3n\n del pan donde Jes\u00fas se parte y reparte para que todos podamos ser parte\n y tener vida en \u00c9l. Participaci\u00f3n es permitir que todos, a su manera y \ncon sus peculiaridades, puedan ser parte. En la Iglesia tenemos que \ncrecer mucho en este aspecto para integrar a todos, seg\u00fan su propio modo\n de ser, superando contrapuntos y exclusiones que no hacen justicia a la\n verdad del Evangelio. De manera particular pienso en la participaci\u00f3n \nde los laicos. Creo que hablamos mucho de este tema y todav\u00eda no hemos \navanzado lo suficiente. Una participaci\u00f3n madura que ponga en valor lo \npropio del laico como aporte espec\u00edfico y no una suerte de \nclericalizaci\u00f3n de los laicos que expresa todo lo contrario a una \naut\u00e9ntica renovaci\u00f3n eclesial. Recordemos y retomemos vitalmente las \nreflexiones sobre el laicado del querido y recordado cardenal Eduardo \nPironio para que ilumine nuestro camino de participaci\u00f3n sinodal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 implica la palabra \n\u201cparticipaci\u00f3n\u201d en la vida pastoral de la Iglesia? \u00bfQu\u00e9 nos dice el \nbinomio \u201ccomuni\u00f3n y participaci\u00f3n\u201d en clave eucar\u00edstica? \u00bfQu\u00e9 se puede \nhacer para crecer en la aut\u00e9ntica participaci\u00f3n del laicado?<\/p>\n\n\n\n<p>8. Testimonio sinodal<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos llamados a ser testigos \nde una Iglesia Sinodal. Esto implica anunciar de palabra, con la \ncoherencia de nuestras obras y con el estilo de vida comunitaria que \nCristo nos llama a caminar juntos en la audacia del Esp\u00edritu. Dar \nverdadero testimonio sinodal implica serenidad, paciencia, escucha y \ndi\u00e1logo, coraz\u00f3n abierto y dispuesto a perdonar en nuestras familias, \ncomunidades y ambientes. La vivencia, transmisi\u00f3n y compromiso de la fe \nreclama con claridad un verdadero testimonio sinodal. Es una exigencia \nevang\u00e9lica y una necesidad para la credibilidad ante el mundo actual. \nEstamos invitados a testimoniar la paz de Cristo: \u00c9l es nuestra paz (cf.\n Ef 2,14).<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra testimonio es \ntraducci\u00f3n de la ra\u00edz griega m\u00e1rtir, lengua original del Nuevo \nTestamento. M\u00e1rtir es el que da testimonio con su propia vida de aquello\n que cree. El testimonio siempre implica dar la vida, sea en la entrega \ngenerosa y sostenida en la experiencia cotidiana, sea en situaciones \nl\u00edmite y complejas donde la tribulaci\u00f3n y la persecuci\u00f3n a causa de la \nfe pueden ser parte de nuestra existencia. La defensa pac\u00edfica, y a la \nvez firme y apasionada, de los valores esenciales del Evangelio, en \nalgunos casos, provoca reacciones violentas en aquellos que se resisten \nal mismo Dios. En clave b\u00edblica Jes\u00fas hablar\u00e1 del \u201codio del mundo\u201d (cf. \nJn 15,18-16,4). Estamos llamados a dar testimonio sinodal de nuestra fe \nen este paradojal y complejo mundo que hoy nos toca vivir. Contamos con \nla asistencia de la gracia y el poder de Jesucristo, el M\u00e1rtir por \nexcelencia, el Testigo fiel (cf. Ap 1,5), el Hijo predilecto del Padre \n(cf. Lc 3,22).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDamos testimonio de una Iglesia\n Sinodal en la vida cotidiana? \u00bfBuscamos ser coherentes en la vivencia, \ntransmisi\u00f3n y compromiso de la fe? \u00bfNos abrimos a la gracia del Se\u00f1or \npara ser testigos cre\u00edbles del Evangelio?<\/p>\n\n\n\n<p>9. Compromiso sinodal<\/p>\n\n\n\n<p>El testimonio sinodal deber\u00e1 ser\n sostenido en el tiempo con un verdadero compromiso. Con capacidad de \nrespuesta aqu\u00ed y ahora en las complejas situaciones de vida que muchas \nveces atravesamos. Compromiso sinodal es no mirar para el costado, es no\n tener miedo de embarrarnos en los delicados pliegues de la historia \npara ser realmente Iglesia Prof\u00e9tica que evangeliza y sirve a los \nhermanos, especialmente a los m\u00e1s pobres, d\u00e9biles y sufrientes. Un \ntestimonio aut\u00e9ntico de compromiso sinodal implica involucrarse con los \ndem\u00e1s, hacerse cargo como el buen samaritano (cf. Lc 10,29-37).<\/p>\n\n\n\n<p>Caminar juntos en el compromiso \nno implica grandes realizaciones o proyecto rimbombantes. Implica estar \nen camino de conversi\u00f3n permanente a nivel personal y comunitario \nsostenidos por la mirada del Padre Dios. El compromiso sinodal se juega \nen lo peque\u00f1o y simple de cada d\u00eda. As\u00ed es la din\u00e1mica del Reino de Dios\n como Jes\u00fas nos lo recuerda en algunas par\u00e1bolas (cf. Mt 13,31-33; Mc \n4,26-29). Que podamos vivir nuestro compromiso sinodal de ser testigos \ndel Evangelio en la experiencia cotidiana de nuestra vida, en la \ncomunidad y, sobre todo, en el ambiente, en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 moviliza en nuestro \ninterior la palabra \u201ccompromiso\u201d? \u00bfCu\u00e1les son los \u00e1mbitos m\u00e1s claros de \nla vida en los que se hace m\u00e1s urgente el compromiso cristiano? \n\u00bfBuscamos comprometernos en lo simple y cotidiano de cada d\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>10. Realismo sinodal<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima disposici\u00f3n y actitud \nde esta Carta 18-19 la titulo realismo sinodal. El realismo nos tiene \nque ubicar en tiempo y en espacio: no podemos hacer todo, pero s\u00ed \npodemos hacer algo. Descubrir desde nuestra espiritualidad trinitaria \nque podemos dar un paso con mucha humildad, aunque no todos al mismo \ntiempo. Realismo sinodal que nos invita a tener presente en el tiempo \nlos verbos que les propon\u00eda en la Carta 17-18: sugerir, evocar, \nsuscitar, provocar, abrir a la reflexi\u00f3n y reacci\u00f3n (cf. n. 3), animar, \nimpulsar y estimular (cf. n. 5).<\/p>\n\n\n\n<p>El realismo sinodal no renuncia \nnunca a las metas e ideales altos que nos presenta el Evangelio. Estas \nmetas e ideales que suscita el Esp\u00edritu siempre tienen que estar \npresentes, pero sabiendo que la concreci\u00f3n de los mismos se da al modo \nhumano, es decir paso a paso, es el camino que Dios asumi\u00f3 en la \nEncarnaci\u00f3n. No debemos caer en idealismos irrealizables. Nos recuerda \ntambi\u00e9n el Papa Francisco que la realidad es m\u00e1s importante que la idea \n(cf. EG 231-233). Este es el Primer S\u00ednodo Diocesano de nuestra joven \nIglesia Particular de Mar del Plata. Debemos sentirnos orgullosos por \neste paso de Dios y, a la vez, ser conscientes de que nos falta crecer y\n madurar mucho para caminar juntos en la audacia del Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>El realismo sinodal no es \npesimismo murmurador (cf. Jn 6,41.43); no est\u00e1 marcado por la desilusi\u00f3n\n de las nostalgias de un supuesto pasado glorioso que no tiene raigambre\n en el presente; no es cerrado y negativo; no es obtuso y atomizado. El \nrealismo sinodal es profundamente esperanzador (cf. Rm 8,24-25). Est\u00e1 \nmarcado por la virtud teologal de la esperanza que siempre apuesta a la \nvida nueva que Dios nos regala. Es constante y sostenidamente \nconstructivo, optimista y positivo. El realismo sinodal es di\u00e1fano, \ndin\u00e1mico y no se deja abatir nunca por las dificultades del camino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 aporte podemos hacer para \nestar en la din\u00e1mica del realismo sinodal? \u00bfSomos verdaderos disc\u00edpulos \nde aut\u00e9ntica esperanza teologal? \u00bfIntentamos ser positivos, optimistas, \ndi\u00e1fanos y realistas en dar pasos para crecer y madurar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\">CONCLUSI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>11. La vivencia, transmisi\u00f3n y \ncompromiso de la fe reclaman en este tiempo que nos dejemos conducir por\n la audacia del Esp\u00edritu para ser Iglesia Trinitaria, Sinodal y \nProf\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas siete disposiciones y \nactitudes b\u00e1sicas son esenciales porque marcan la m\u00edstica y el \nentusiasmo de esta etapa de la vida de nuestra di\u00f3cesis. La preparaci\u00f3n y\n el camino sinodal son tan importantes como el acontecimiento y la \nfutura recepci\u00f3n de lo suscitado en las sesiones sinodales. Pero estas \ncuatro instancias \u2013preparaci\u00f3n, camino, acontecimiento y recepci\u00f3n\u2013 \nadquieren sentido s\u00f3lo si buscamos vivir estas siete palabras desde el \naqu\u00ed y ahora de nuestro tiempo presente. Record\u00e9moslas, m\u00e1s que en \nnuestra mente, en nuestro coraz\u00f3n: espiritualidad, mirada, comuni\u00f3n, \nparticipaci\u00f3n, testimonio, compromiso y realismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas siete disposiciones y \nactitudes b\u00e1sicas est\u00e1n profundamente entrelazadas, se reclaman \nmutuamente y adquieren sentido pleno desde la alegr\u00eda del Evangelio. El \ngozo y la bendici\u00f3n son parte esencial del itinerario del disc\u00edpulo \nmisionero del Se\u00f1or (cf. Mt 5,1-12; Jn 16,22-23; Flp 4,4-7). El Papa \nFrancisco en los t\u00edtulos y los contenidos de sus documentos \nmagisteriales nos ha invitado constantemente a la felicidad profunda que\n tiene en Dios su fundamento: la alegr\u00eda del Evangelio (EG 2013), la \nalabanza gozosa del Se\u00f1or (LS 2015), la alegr\u00eda del amor (AL 2016), \nal\u00e9grense y regoc\u00edjense (GEE 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>12. Caminemos juntos en la \naudacia del Esp\u00edritu. Sabemos que es m\u00e1s que un lema o slogan pasajero, \nes la realidad misma de la Iglesia desde el d\u00eda de Pentecost\u00e9s. Es un \nprograma de vida para ser verdaderamente Iglesia marplatense en camino \nsinodal. Lo es en \u00e9sta etapa inmediata de 2018 a 2019 donde el acento \nestar\u00e1 puesto en las asambleas eclesiales en cada capilla, comunidad de \nbase, religiosa, educativa y parroquial, en cada movimiento eclesial y \nzonas de nuestra Di\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de pocos d\u00edas el Papa \nFrancisco canonizar\u00e1 al beato Pablo VI y al beato Oscar Arnulfo Romero; \nseguimos orando por la pronta beatificaci\u00f3n del siervo de Dios Cardenal \nEduardo Pironio. Que estos modelos de pastores, abiertos a la audacia \ndel Esp\u00edritu, sean nuestros intercesores, junto a Mar\u00eda de Luj\u00e1n y Santa\n Cecilia, para la vivencia, transmisi\u00f3n y compromiso de la fe en una \nIglesia Trinitaria, Sinodal y Prof\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Con mi bendici\u00f3n y afecto de padre, hermano y amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar del Plata, s\u00e1bado 29 de septiembre de 2018 Celebraci\u00f3n del 50\u00b0 Aniversario de Invasi\u00f3n de Pueblos<\/p>\n\n\n\n<p>+ Mons. Gabriel Mestre<br>Obispo de Mar del Plata<br>Argentina<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2\u00b0 CARTA PASTORAL 18-19 \u201cCaminemos juntos en la audacia del Esp\u00edritu\u201d.&nbsp;Iglesia marplatense en camino sinodal Descargala en formato PDF >\u00a0\u00a0\u00a0Carta Pastoral 18-19 A4 apaisada BN \u2013 1 *\u00a0 En formato impreso se obtiene en el Obispado de Mar del Plata! Pasaje Catedral 1750. De lunes a viernes de 9 a 12.30hs. INTRODUCCI\u00d3N 1. 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