{"id":19482,"date":"2020-04-26T05:00:00","date_gmt":"2020-04-26T08:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?p=19482"},"modified":"2020-04-26T05:00:00","modified_gmt":"2020-04-26T08:00:00","slug":"volver-a-jerusalen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/volver-a-jerusalen\/","title":{"rendered":"VOLVER A JERUSALEN. Desaf\u00edo sobre el regreso de la pandemia."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-container-1 wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img src=\"https:\/\/obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/armando-ledesma-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-19082\"\/><figcaption>Pbro Armando Ledesma<\/figcaption><\/figure>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><em><strong>El camino de Ema\u00fas como propuesta para reflexionar sobre el desaf\u00edo del \u201cregreso de la Pandemia\u201d. El encuentro con el Resucitado como oportunidad para fortalecer la fe y encender el fuego del amor en el coraz\u00f3n.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Este relato del Evangelio seg\u00fan san Lucas, en el\ncap\u00edtulo 24 que relata la aparici\u00f3n de Jes\u00fas resucitado a dos disc\u00edpulos que regresaban\na su pueblo Ema\u00fas, me inspir\u00f3 para escribir estas l\u00edneas que pretenden ser un\naporte para pensar el <em>retorno a nuestras\ncomunidades<\/em> cuando termine el aislamiento por la pandemia del Covid 19.<\/p>\n\n\n\n<p>El animo inicial de los disc\u00edpulos estaba\nimpregnando de una profunda tristeza, porque las cosas no se hab\u00edan dado como\nellos lo esperaban y, por eso, se iban de Jerusal\u00e9n, es decir, se alejaban de\nla Iglesia naciente que estaba con Pedro en Jerusal\u00e9n. Es de destacar que los\ndisc\u00edpulos, a pesar de la desilusi\u00f3n provocada por la muerte del Maestro, segu\u00edan\npensando y discutiendo sobre Jes\u00fas, sus palabras y hechos que lo hab\u00edan\nconstituido como un gran profeta daban vueltas por sus mentes. Esta actitud de\ncierta apertura que les da la memoria sobre Jes\u00fas, hace que el mismo Se\u00f1or\nResucitado se ponga a caminar junto a ellos, aunque al principio no lo\nreconocen, es para ellos un \u201cforastero\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas en el camino, se vuelve un catequista y\ncomienza a recordarles lo que ellos ya sab\u00edan, todo lo que la Sagrada Escritura\nhab\u00eda anunciado sobre qui\u00e9n y c\u00f3mo ser\u00eda el Mes\u00edas que hab\u00eda de venir. La Palabra\nde Jes\u00fas ilumina la memoria de estos muchachos y comienza a encender un fuego\nen sus corazones tal como ellos mismo lo expresan: <strong><em>\u201c\u00ab\u00bfNo ard\u00eda acaso nuestro\ncoraz\u00f3n, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?\u00bb<\/em><\/strong>\n(Lc 24, 32). Las Palabras de Jes\u00fas les dan la visi\u00f3n del coraz\u00f3n, y el que al\nprincipio se les ocurri\u00f3 que era un \u201cforastero\u201d, se vuelve un amigo a quien\ninvitan a quedarse: <strong>\u00abQu\u00e9date con\nnosotros, porque ya es tarde y el d\u00eda se acaba\u00bb. El entr\u00f3 y se qued\u00f3 con ellos<\/strong>\n(Lc 24, 29).<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas entra en la casa con ellos y, en un ambiente\nmarcado por la sencillez y el calor de la amistad, Jes\u00fas <strong><em>\u201cestando a la mesa, tom\u00f3 el pan y\npronunci\u00f3 la bendici\u00f3n; luego lo parti\u00f3 y se lo dio\u201d<\/em><\/strong> (Lc 24, 30).\nLlegaron a la Eucarist\u00eda celebrada por Jes\u00fas, se encontraron ante el sacramento.\n<strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Entonces los ojos de los disc\u00edpulos se abrieron y lo\nreconocieron, pero \u00e9l hab\u00eda desaparecido de su vista\u201d<\/em><\/strong>. Llegaron, as\u00ed, a la visi\u00f3n de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que ya era de noche, y que por aquella\n\u00e9poca los caminos eran dif\u00edciles y peligrosos, la experiencia de Dios que\nhab\u00edan vivido no los dejaba tranquilos, sent\u00edan la imperiosa necesidad de\ncontarlo de compartirlo con aquellos a quienes no les hab\u00edan cre\u00eddo y\n<strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>en ese mismo momento, se pusieron en camino y\nregresaron a Jerusal\u00e9n\u201d <\/em><\/strong>(Lc 24, 33).<\/p>\n\n\n\n<p>Volver a Jerusal\u00e9n significa, de alguna manera\nvolver a la Iglesia. \u00bfPor qu\u00e9?, porque all\u00ed est\u00e1 reunida la peque\u00f1a comunidad\nnaciente, las mujeres, algunos disc\u00edpulos, los Ap\u00f3stoles y est\u00e1 Pedro, que\nconfirma la fe de sus hermanos. Los disc\u00edpulos llegaron, y <strong><em>\u201call\u00ed encontraron reunidos a los\nOnce y a los dem\u00e1s que estaban con ellos, y estos les dijeron: \u00abEs verdad, \u00a1el\nSe\u00f1or ha resucitado y se apareci\u00f3 a Sim\u00f3n!\u00bb. Ellos, por su parte, contaron lo\nque les hab\u00eda pasado en el camino y c\u00f3mo lo hab\u00edan reconocido al partir el pan\u201d<\/em><\/strong>\n(Lc 24, 33-35).<\/p>\n\n\n\n<p>Pasada la pandemia y terminado el aislamiento\ntambi\u00e9n nosotros deberemos volver a nuestras comunidades, a nuestra Jerusal\u00e9n.\nCiertamente que, durante el aislamiento en nuestras casas, vivimos la\nexperiencia \u201cde la Iglesia dom\u00e9stica\u201d, y aquellos que est\u00e1n solos vivieron la\nexperiencia m\u00edstica de la Iglesia. Todos, acompa\u00f1ados por el recurso de las\nredes sociales, pudimos tener la misa diaria, y otras formas que el ingenio de\ncada uno invento para estar \u201caislados pero unidos\u201d. Por todo esto damos gracias\na Dios. Pero cuando termine la cuarentena ser\u00e1 esencial volver a nuestras\ncomunidades, parroquias, capillas, oratorios, movimientos e instituciones; solo\nall\u00ed vivimos la experiencia plena de la comunidad, que es esencial para celebrar,\ncrecer y transmitir la fe, esto ya lo advirti\u00f3 el Santo Padre Francisco, nada\npuede suplir el encuentro de las personas, mirarnos, saludarnos con un abrazo,\ny por sobre todo la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda y de todos los sacramentos que\nnos convierten en el \u201cSanto Pueblo de Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 nuestro \u201cVolver a\nJerusal\u00e9n\u201d? Es imperioso que nos preparemos<\/em>. Vemos por los medios de comunicaci\u00f3n carteles\npintados con el arco\u00edris y una frase que se repite: \u201cTodo va a estar bien\u201d, son\nmuy lindas estas peque\u00f1as esperanzas diarias, nos dan una inyecci\u00f3n de\noptimismo y confianza para el futuro, pero, si estas peque\u00f1as esperanzas\nhumanas no la ubicamos en la gran \u201cESPERANZA\u201d que viene de Dios, corren el\npeligro de perderse como fuerza motivadora. La virtud de la ESPERANZA tiene\narraigo en la realidad y \u00bfcu\u00e1l es la realidad que nos espera? Yo dir\u00eda, que\nest\u00e1 bastante lejos de que \u201ctodo va a estar bien\u201d. La pandemia, el aislamiento\nnecesario, y todo lo que tiene que ver con esto, tiene un precio que habr\u00e1 que\npagar; no hace falta ser un experto en medicina, psicolog\u00eda, psiquiatr\u00eda,\nsoci\u00f3logo, economista o pol\u00edtico, para darnos cuenta que la pandemia del \u201cCovid\n19\u201d nos va a dejar: personas enfermas, el acrecentamiento de la pobreza por la\np\u00e9rdida del trabajo, el hambre y la falta de acceso a la salud, crisis en la\neducaci\u00f3n, deudas grand\u00edsimas contra\u00eddas por los Estados, etc. etc. <\/p>\n\n\n\n<p>En esta realidad arraiga la ESPERANZA, \u00bfqu\u00e9 quiere\ndecir esto? Que la ESPERANZA no niega la realidad, sino que nos da la fuerza,\nel ingenio y el amor para enfrentar y poder trabajar para cambiar el drama de\nla realidad. Por eso, ser\u00eda un error para nosotros cristianos que el constatar\nla realidad tremenda que se nos viene sea motivo de amargura, depresi\u00f3n y\ntristeza, por el contrario, <em>debe ser una\noportunidad para despertar a una fe m\u00e1s profunda y madura<\/em>. Pero para esto\ntenemos que prepararnos y la preparaci\u00f3n debe comenzar ya. Siguiendo el modelo\nevang\u00e9lico de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, debemos hacer durante el tiempo de\naislamiento el camino con Jes\u00fas, tienen la Biblia o el Evangelio, todos los\nd\u00edas debemos tomar un texto, leerlo, meditarlo y convertirlo en una\nconversaci\u00f3n con Jes\u00fas. <\/p>\n\n\n\n<p>Debemos pedirle dos cosas al Se\u00f1or: lo primero lo\npongo con las palabras del padre Cantalamessa en su homil\u00eda del pasado Viernes\nSanto en San Pedro junto al Papa Francisco: <em>\u201cLa\nPalabra de Dios nos dice qu\u00e9 es lo primero que debemos hacer en momentos como\nestos: gritar a Dios. Es \u00e9l mismo quien pone en labios de los hombres las\npalabras que hay que gritarle, a veces incluso palabras duras, de llanto y casi\nde acusaci\u00f3n. \u00ab \u00a1Lev\u00e1ntate, Se\u00f1or, ven en nuestra ayuda! \u00a1S\u00e1lvanos por tu\nmisericordia! [\u2026] \u00a1Despierta, no nos rechaces para siempre!\u00bb (Sal 44,24.27).\n\u00abSe\u00f1or, \u00bfno te importa que perezcamos?\u00bb (Mc 4,38).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfAcaso a Dios le gusta que\nse le rece para conceder sus beneficios? \u00bfAcaso nuestra oraci\u00f3n puede hacer\ncambiar sus planes a Dios? No, pero hay cosas que Dios ha decidido concedernos\ncomo fruto conjunto de su gracia y de nuestra oraci\u00f3n, casi para compartir con\nsus criaturas el m\u00e9rito del beneficio recibido. Es \u00e9l quien nos impulsa a\nhacerlo: \u00abPedid y recibir\u00e9is, ha dicho Jes\u00fas, llamad y se os abrir\u00e1\u00bb (Mt 7,7).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lo segundo que le tenemos que pedir a Jes\u00fas, en el\ndi\u00e1logo de amigos que es la oraci\u00f3n, <em>que\nencienda un fuego en nuestros corazones<\/em> para poder discernir c\u00f3mo hacer\npara el d\u00eda despu\u00e9s de la Pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>Volver a Jerusal\u00e9n, el retorno a nuestras\ncomunidades deber\u00e1 ser un reencuentro de hermanos con Jes\u00fas. Volver a Jerusal\u00e9n\nimplica volver a Jes\u00fas, volver a sus palabras a sus gestos, a contemplar su\ncrucifixi\u00f3n, \u201cmirar al que fue traspasado por la lanza\u201d. Volver a Jerusal\u00e9n\ndeber\u00e1 significar, volver a Francisco y a Gabriel, nuestro padre Obispo, para\nque ellos nos confirmen en la fe y escuchar de su magisterio: <strong><em>\u00abEs\nverdad, \u00a1el Se\u00f1or ha resucitado!\u201d <\/em><\/strong>&nbsp;(Lc 24, 34). Recomenzar desde aqu\u00ed, <strong>\u201cEl Se\u00f1or ha Resucitado\u201d<\/strong>, esta es\nnuestra fe, y nuestra fuerza, la que viene del Se\u00f1or, del Viviente, que hace el\ncamino con nosotros. Debemos trabajar en el conocimiento de nosotros mismos,\npersonal y comunitario, revisar cu\u00e1les son nuestras fortalezas y debilidades y,\na partir de este conocimiento, amar, amar la realidad, Amar al hermano, al\npobre y vulnerable. Y este amor nos dar\u00e1 el ingenio necesario para encarar el\napostolado, la catequesis y la evangelizaci\u00f3n. Nos dar\u00e1 el ingenio, para vivir\nla caridad y celebrar el AMOR en cada Eucarist\u00eda donde se expresa y alimenta la\nalegr\u00eda. Porque sin alegr\u00eda la vida se hace insoportable ya que sin alegr\u00eda no es\nposible vivir. El tiempo que viene va a requerir del hero\u00edsmo, de la entrega\nplena y total, ya no hay tiempo para la indiferencia, para las medias tintas,\nun hero\u00edsmo que nos lleve a vivir a fondo la fe en el Resucitado y as\u00ed poder\nofrecer al mundo la \u00fanica VERDAD y el \u00fanico AMOR, que puede cambiarlo todo: <strong><em>\u00abEs\nverdad, \u00a1el Se\u00f1or ha resucitado!\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>P. Armando Ledesma<br>P\u00e1rroco San Carlos Borromeo <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img alt=\"\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El camino de Ema\u00fas como propuesta para reflexionar sobre el desaf\u00edo del \u201cregreso de la Pandemia\u201d. El encuentro con el Resucitado como oportunidad para fortalecer la fe y encender el fuego del amor en el coraz\u00f3n. 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