{"id":30674,"date":"2021-03-17T10:21:38","date_gmt":"2021-03-17T13:21:38","guid":{"rendered":"https:\/\/obispado-mdp.org.ar\/a\/?p=30674"},"modified":"2021-03-29T16:13:34","modified_gmt":"2021-03-29T16:13:34","slug":"san-jose-padre-en-la-obediencia-y-a-la-sombra-del-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/san-jose-padre-en-la-obediencia-y-a-la-sombra-del-padre\/","title":{"rendered":"SAN JOSE, PADRE EN LA OBEDIENCIA Y A LA SOMBRA DEL PADRE."},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Esta tarde se cierra el ciclo de meditaciones sobre San Jos\u00e9, a cargo de Mons. Fr. Dar\u00edo Rub\u00e9n Quintana OAR, a las 19hs en la Iglesia Catedral. Tambi\u00e9n podes seguirlo por la redes del obispado. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La meditaci\u00f3n del obispo\nauxiliar contemplar\u00e1 la figura del Santo, a partir de dos puntos de la Carta\nAp\u00f3stolica del Santo Padre FRANCISCO, con motivo del 150 \u00ba aniversario de la\ndeclaraci\u00f3n del San Jos\u00e9 como <em>Patrono de la Iglesia Universal<\/em> : \u201cPadre\nen la obediencia\u201d y \u201cPadre en la sombra\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-pale-cyan-blue-background-color\"><strong>A continuaci\u00f3n, les dejamos textualmente, los segmentos de los mencionados puntos de la Carta que formar\u00e1n parte de la reflexi\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>(\u2026) Padre en la obediencia<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como Dios hizo con\nMar\u00eda cuando le manifest\u00f3 su plan de salvaci\u00f3n, tambi\u00e9n a Jos\u00e9 le revel\u00f3\nsus designios y lo hizo a trav\u00e9s de sue\u00f1os que, en la Biblia, como en todos\nlos pueblos antiguos, eran considerados uno de los medios por los que Dios manifestaba\nsu voluntad[13]. <\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 estaba muy angustiado\npor el embarazo incomprensible de Mar\u00eda; no quer\u00eda \u00abdenunciarla\np\u00fablicamente\u00bb[14], pero decidi\u00f3 \u00abromper su\ncompromiso en secreto\u00bb (Mt 1,19). En el primer sue\u00f1o el \u00e1ngel lo ayud\u00f3 a\nresolver su grave dilema: \u00abNo temas aceptar a Mar\u00eda, tu mujer, porque lo\nengendrado en ella proviene del Esp\u00edritu Santo. Dar\u00e1 a luz un hijo, y t\u00fa le\npondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas, porque \u00e9l salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados\u00bb (Mt\n1,20-21). Su respuesta fue inmediata: \u00abCuando Jos\u00e9 despert\u00f3 del sue\u00f1o, hizo\nlo que el \u00e1ngel del Se\u00f1or le hab\u00eda mandado\u00bb (Mt 1,24). Con la obediencia\nsuper\u00f3 su drama y salv\u00f3 a Mar\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>En el segundo sue\u00f1o el\n\u00e1ngel orden\u00f3 a Jos\u00e9: \u00abLev\u00e1ntate, toma contigo al ni\u00f1o y a su madre, y huye\na Egipto; qu\u00e9date all\u00ed hasta que te diga, porque Herodes va a buscar al ni\u00f1o\npara matarlo\u00bb (Mt 2,13). Jos\u00e9 no dud\u00f3 en obedecer, sin cuestionarse acerca de\nlas dificultades que pod\u00eda encontrar: \u00abSe levant\u00f3, tom\u00f3 de noche al ni\u00f1o y\na su madre, y se fue a Egipto, donde estuvo hasta la muerte de Herodes\u00bb (Mt\n2,14-15). <\/p>\n\n\n\n<p>En Egipto, Jos\u00e9 esper\u00f3 con\nconfianza y paciencia el aviso prometido por el \u00e1ngel para regresar a su\npa\u00eds. Y cuando en un tercer sue\u00f1o el mensajero divino, despu\u00e9s de haberle informado\nque los que intentaban matar al ni\u00f1o hab\u00edan muerto, le orden\u00f3 que se\nlevantara, que tomase consigo al ni\u00f1o y a su madre y que volviera a la tierra\nde Israel (cf. Mt 2,19-20), \u00e9l una vez m\u00e1s obedeci\u00f3 sin vacilar: \u00abSe\nlevant\u00f3, tom\u00f3 al ni\u00f1o y a su madre y entr\u00f3 en la tierra de Israel\u00bb (Mt\n2,21). <\/p>\n\n\n\n<p>Pero durante el viaje de\nregreso, \u00abal enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre\nHerodes, tuvo miedo de ir all\u00ed y, avisado en sue\u00f1os \u2014y\nes la cuarta vez que sucedi\u00f3\u2014, se retir\u00f3 a la regi\u00f3n\nde Galilea y se fue a vivir a un pueblo llamado Nazaret\u00bb (Mt 2,22-23). <\/p>\n\n\n\n<p>El evangelista Lucas, por su\nparte, relat\u00f3 que Jos\u00e9 afront\u00f3 el largo e inc\u00f3modo viaje de Nazaret a\nBel\u00e9n, seg\u00fan la ley del censo del emperador C\u00e9sar Augusto, para empadronarse\nen su ciudad de origen. Y fue precisamente en esta circunstancia que Jes\u00fas\nnaci\u00f3 y fue asentado en el censo del Imperio, como todos los dem\u00e1s ni\u00f1os\n(cf. Lc 2,1-7). <\/p>\n\n\n\n<p>San Lucas, en particular, se\npreocup\u00f3 de resaltar que los padres de Jes\u00fas observaban todas las\nprescripciones de la ley: los ritos de la circuncisi\u00f3n de Jes\u00fas, de la\npurificaci\u00f3n de Mar\u00eda despu\u00e9s del parto, de la presentaci\u00f3n del\nprimog\u00e9nito a Dios (cf. 2,21-24)[15]. <\/p>\n\n\n\n<p>En cada circunstancia de su\nvida, Jos\u00e9 supo pronunciar su \u201cfiat\u201d,\ncomo Mar\u00eda en la Anunciaci\u00f3n y Jes\u00fas en Getseman\u00ed. <\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9, en su papel de cabeza\nde familia, ense\u00f1\u00f3 a Jes\u00fas a ser sumiso a sus padres, seg\u00fan el mandamiento\nde Dios (cf. Ex 20,12). <\/p>\n\n\n\n<p>En la vida oculta de Nazaret,\nbajo la gu\u00eda de Jos\u00e9, Jes\u00fas aprendi\u00f3 a hacer la voluntad del Padre. Dicha\nvoluntad se transform\u00f3 en su alimento diario (cf. Jn 4,34). Incluso en el\nmomento m\u00e1s dif\u00edcil de su vida, que fue en Getseman\u00ed, prefiri\u00f3 hacer la\nvoluntad del Padre y no la suya propia[16] y\nse hizo \u00abobediente hasta la muerte [&#8230;] de cruz\u00bb (Flp 2,8). Por ello, el autor\nde la Carta a los Hebreos concluye que Jes\u00fas \u00abaprendi\u00f3 sufriendo a obedecer\u00bb\n(5,8). <\/p>\n\n\n\n<p>Todos estos acontecimientos\nmuestran que Jos\u00e9 \u00abha sido llamado por Dios para servir directamente a la\npersona y a la misi\u00f3n de Jes\u00fas mediante el ejercicio de su paternidad; de\neste modo \u00e9l coopera en la plenitud de los tiempos en el gran misterio de la\nredenci\u00f3n y es verdaderamente \u201cministro de la\nsalvaci\u00f3n\u201d\u00bb[17]. (\u2026)<\/p>\n\n\n\n<p>(\u2026)7. Padre en la sombra <\/p>\n\n\n\n<p>El escritor polaco Jan\nDobraczy\u0144ski, en su libro La sombra del Padre[24],\nnovel\u00f3 la vida de san Jos\u00e9. Con la imagen evocadora de la sombra define la\nfigura de Jos\u00e9, que para Jes\u00fas es la sombra del Padre celestial en la tierra:\nlo auxilia, lo protege, no se aparta jam\u00e1s de su lado para seguir sus pasos.\nPensemos en aquello que Mois\u00e9s recuerda a Israel: \u00abEn el desierto, donde viste\nc\u00f3mo el Se\u00f1or, tu Dios, te cuidaba como un padre cuida a su hijo durante todo\nel camino\u00bb (Dt 1,31). As\u00ed Jos\u00e9 ejercit\u00f3 la paternidad durante toda su vida[25]. <\/p>\n\n\n\n<p>Nadie nace padre, sino que\nse hace. Y no se hace s\u00f3lo por traer un hijo al mundo, sino por hacerse cargo\nde \u00e9l responsablemente. Todas las veces que alguien asume la responsabilidad\nde la vida de otro, en cierto sentido ejercita la paternidad respecto a \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p>En la sociedad de nuestro\ntiempo, los ni\u00f1os a menudo parecen no tener padre. Tambi\u00e9n la Iglesia de hoy\nen d\u00eda necesita padres. La amonestaci\u00f3n dirigida por san Pablo a los\nCorintios es siempre oportuna: \u00abPodr\u00e1n tener diez mil instructores, pero\npadres no tienen muchos\u00bb (1 Co 4,15); y cada sacerdote u obispo deber\u00eda poder\ndecir como el Ap\u00f3stol: \u00abFui yo quien los engendr\u00e9 para Cristo al anunciarles\nel Evangelio\u00bb (ib\u00edd.). Y a los G\u00e1latas les dice: \u00abHijos m\u00edos, por quienes de\nnuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes\u00bb (4,19). <\/p>\n\n\n\n<p>Ser padre significa\nintroducir al ni\u00f1o en la experiencia de la vida, en la realidad. No para\nretenerlo, no para encarcelarlo, no para poseerlo, sino para hacerlo capaz de\nelegir, de ser libre, de salir. Quiz\u00e1s por esta raz\u00f3n la tradici\u00f3n tambi\u00e9n\nle ha puesto a Jos\u00e9, junto al apelativo de padre, el de \u201ccast\u00edsimo\u201d. No es una indicaci\u00f3n meramente afectiva, sino la\ns\u00edntesis de una actitud que expresa lo contrario a poseer. La castidad est\u00e1\nen ser libres del af\u00e1n de poseer en todos los \u00e1mbitos de la vida. S\u00f3lo\ncuando un amor es casto es un verdadero amor. El amor que quiere poseer, al\nfinal, <\/p>\n\n\n\n<p>11 <\/p>\n\n\n\n<p>siempre se vuelve\npeligroso, aprisiona, sofoca, hace infeliz. Dios mismo am\u00f3 al hombre con amor\ncasto, dej\u00e1ndolo libre incluso para equivocarse y ponerse en contra suya. La\nl\u00f3gica del amor es siempre una l\u00f3gica de libertad, y Jos\u00e9 fue capaz de amar\nde una manera extraordinariamente libre. Nunca se puso en el centro. Supo c\u00f3mo\ndescentrarse, para poner a Mar\u00eda y a Jes\u00fas en el centro de su vida. <\/p>\n\n\n\n<p>La felicidad de Jos\u00e9 no\nest\u00e1 en la l\u00f3gica del auto-sacrificio, sino en el don de s\u00ed mismo. Nunca se\npercibe en este hombre la frustraci\u00f3n, sino so\u0301lo la\nconfianza. Su silencio persistente no contempla quejas, sino gestos concretos\nde confianza. El mundo necesita padres, rechaza a los amos, es decir: rechaza a\nlos que quieren usar la posesi\u00f3n del otro para llenar su propio vac\u00edo;\nreh\u00fasa a los que confunden autoridad con autoritarismo, servicio con\nservilismo, confrontaci\u00f3n con opresi\u00f3n, caridad con asistencialismo, fuerza\ncon destrucci\u00f3n. Toda vocaci\u00f3n verdadera nace del don de s\u00ed mismo, que es la\nmaduraci\u00f3n del simple sacrificio. Tambi\u00e9n en el sacerdocio y la vida\nconsagrada se requiere este tipo de madurez. Cuando una vocaci\u00f3n, ya sea en la\nvida matrimonial, c\u00e9libe o virginal, no alcanza la madurez de la entrega de\ns\u00ed misma deteni\u00e9ndose s\u00f3lo en la l\u00f3gica del sacrificio, entonces en lugar\nde convertirse en signo de la belleza y la alegr\u00eda del amor corre el riesgo de\nexpresar infelicidad, tristeza y frustraci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>La paternidad que reh\u00fasa\nla tentaci\u00f3n de vivir la vida de los hijos est\u00e1 siempre abierta a nuevos\nespacios. Cada ni\u00f1o lleva siempre consigo un misterio, algo in\u00e9dito que s\u00f3lo\npuede ser revelado con la ayuda de un padre que respete su libertad. Un padre\nque es consciente de que completa su acci\u00f3n educativa y de que vive plenamente\nsu paternidad s\u00f3lo cuando se ha hecho \u201cin\u00fatil\u201d, cuando ve que el hijo ha logrado ser aut\u00f3nomo y camina\nsolo por los senderos de la vida, cuando se pone en la situaci\u00f3n de Jos\u00e9, que\nsiempre supo que el Ni\u00f1o no era suyo, sino que simplemente hab\u00eda sido\nconfiado a su cuidado. Despu\u00e9s de todo, eso es lo que Jes\u00fas sugiere cuando\ndice: \u00abNo llamen \u201cpadre\u201d a\nninguno de ustedes en la tierra, pues uno solo es su Padre, el del cielo\u00bb (Mt\n23,9). <\/p>\n\n\n\n<p>Siempre que nos encontremos\nen la condici\u00f3n de ejercer la paternidad, debemos recordar que nunca es un\nejercicio de posesi\u00f3n, sino un \u201csigno\u201d\nque nos evoca una paternidad superior. En cierto sentido, todos nos encontramos\nen la condici\u00f3n de Jos\u00e9: sombra del \u00fanico Padre celestial, que \u00abhace salir\nel sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos\u00bb (Mt\n5,45); y sombra que sigue al Hijo. <\/p>\n\n\n\n<p>** *<br> \u00abLev\u00e1ntate, toma contigo al ni\u00f1o y a su madre\u00bb (Mt 2,13), dijo Dios a san Jos\u00e9.  El objetivo de esta Carta apost\u00f3lica es que crezca el amor a este gran santo, para ser impulsados a implorar su intercesi\u00f3n e imitar sus virtudes, como tambi\u00e9n su resoluci\u00f3n <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img src=\"https:\/\/obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/4-confe-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-30675\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta tarde se cierra el ciclo de meditaciones sobre San Jos\u00e9, a cargo de Mons. Fr. Dar\u00edo Rub\u00e9n Quintana OAR, a las 19hs en la Iglesia Catedral. 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