{"id":32599,"date":"2021-07-15T18:31:54","date_gmt":"2021-07-15T21:31:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?p=32599"},"modified":"2021-07-15T18:38:33","modified_gmt":"2021-07-15T21:38:33","slug":"yo-estoy-contigo-todos-los-dias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/yo-estoy-contigo-todos-los-dias\/","title":{"rendered":"\u00abYO ESTOY CONTIGO TODOS LOS D\u00cdAS\u00bb"},"content":{"rendered":"\n\n\n\n[et_pb_section][et_pb_row][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243;][et_pb_text]<!-- divi:paragraph -->\n<p><strong>Mensaje del Santo Padre Francisco para la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores (25 de julio de 2021)<\/strong><\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>Publicamos a continuaci\u00f3n el texto del Mensaje del Santo Padre Francisco para la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que se celebra el cuarto domingo de julio -este a\u00f1o el 25 de julio- sobre el tema \u00abYo estoy contigo todos los d\u00edas\u00bb (cf. Mt 28,20):<br> <\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph {\"backgroundColor\":\"luminous-vivid-amber\"} -->\n<p class=\"has-background has-luminous-vivid-amber-background-color\"><strong> MENSAJE DEL SANTO PADRE<\/strong><br><strong><em>Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores<\/em><\/strong><br><strong>\u201cYo estoy contigo todos los d\u00edas\u201d<\/strong><\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>Queridos abuelos, queridas abuelas:<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>\u201cYo estoy contigo todos los d\u00edas\u201d (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;28,20) es la\npromesa que el Se\u00f1or hizo a sus disc\u00edpulos antes de subir al cielo y que hoy te\nrepite tambi\u00e9n a ti, querido abuelo y querida abuela. A ti. \u201cYo estoy contigo\ntodos los d\u00edas\u201d son tambi\u00e9n las palabras que como Obispo de Roma y como anciano\nigual que t\u00fa me gustar\u00eda dirigirte con motivo de esta primera&nbsp;<em>Jornada\nMundial de los Abuelos y de las Personas Mayores<\/em>. Toda la Iglesia est\u00e1\njunto a ti \u2014digamos mejor, est\u00e1 junto a nosotros\u2014, \u00a1se preocupa por ti, te\nquiere y no quiere dejarte solo!<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>Soy muy consciente de que este mensaje te llega en un momento dif\u00edcil:\nla pandemia ha sido una tormenta inesperada y violenta, una dura prueba que ha\ngolpeado la vida de todos, pero que a nosotros mayores nos ha reservado un\ntrato especial, un trato m\u00e1s duro. Muchos de nosotros se han enfermado, y\ntantos se han ido o han visto apagarse la vida de sus c\u00f3nyuges o de sus seres\nqueridos. Muchos, aislados, han sufrido la soledad durante largo tiempo.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>El Se\u00f1or conoce cada uno de nuestros sufrimientos de este tiempo. Est\u00e1\nal lado de los que tienen la dolorosa experiencia de ser dejados a un lado.\nNuestra soledad \u2014agravada por la pandemia\u2014 no le es indiferente. Una tradici\u00f3n\nnarra que tambi\u00e9n san Joaqu\u00edn, el abuelo de Jes\u00fas, fue apartado de su comunidad\nporque no ten\u00eda hijos. Su vida \u2014como la de su esposa Ana\u2014 fue considerada\nin\u00fatil. Pero el Se\u00f1or le envi\u00f3 un \u00e1ngel para consolarlo. Mientras \u00e9l,\nentristecido, permanec\u00eda fuera de las puertas de la ciudad, se le apareci\u00f3 un enviado\ndel Se\u00f1or que le dijo: \u201c\u00a1Joaqu\u00edn, Joaqu\u00edn! El Se\u00f1or ha escuchado tu oraci\u00f3n\ninsistente\u201d.<sup>[1]<\/sup>&nbsp;Giotto, en uno de sus famosos frescos,<sup>[2]<\/sup>&nbsp;parece\nambientar la escena en la noche, en una de esas muchas noches de insomnio,\nllenas de recuerdos, preocupaciones y deseos a las que muchos de nosotros\nestamos acostumbrados.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>Pero incluso cuando todo parece oscuro, como en estos meses de pandemia,\nel Se\u00f1or sigue enviando&nbsp;<em>\u00e1ngeles<\/em>&nbsp;para consolar nuestra soledad\ny repetirnos: \u201cYo estoy contigo todos los d\u00edas\u201d. Esto te lo dice a ti, me lo\ndice a m\u00ed, a todos. Este es el sentido de esta Jornada que he querido celebrar\npor primera vez precisamente este a\u00f1o, despu\u00e9s de un largo aislamiento y una\nreanudaci\u00f3n todav\u00eda lenta de la vida social. \u00a1Que cada abuelo, cada anciano,\ncada abuela, cada persona mayor \u2014sobre todo los que est\u00e1n m\u00e1s solos\u2014 reciba la\nvisita de un&nbsp;<em>\u00e1ngel<\/em>!<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>A veces tendr\u00e1n el rostro de nuestros nietos, otras veces el rostro de\nfamiliares, de amigos de toda la vida o de personas que hemos conocido durante\neste momento dif\u00edcil. En este tiempo hemos aprendido a comprender lo importante\nque son los abrazos y las visitas para cada uno de nosotros, \u00a1y c\u00f3mo me\nentristece que en algunos lugares esto todav\u00eda no sea posible!<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>Sin embargo, el Se\u00f1or tambi\u00e9n nos env\u00eda sus mensajeros a trav\u00e9s de la\nPalabra de Dios, que nunca deja que falte en nuestras vidas. Leamos una p\u00e1gina\ndel Evangelio cada d\u00eda, recemos con los Salmos, leamos los Profetas. Nos\nconmover\u00e1 la fidelidad del Se\u00f1or. La Escritura tambi\u00e9n nos ayudar\u00e1 a comprender\nlo que el Se\u00f1or nos pide hoy para nuestra vida. Porque env\u00eda obreros a su vi\u00f1a\na todas las horas del d\u00eda (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;20,1-16), y en cada etapa de\nla vida. Yo mismo puedo testimoniar que recib\u00ed la llamada a ser Obispo de Roma\ncuando hab\u00eda llegado, por as\u00ed decirlo, a la edad de la jubilaci\u00f3n, y ya me\nimaginaba que no podr\u00eda hacer mucho m\u00e1s. El Se\u00f1or est\u00e1 siempre cerca de\nnosotros \u2014siempre\u2014 con nuevas invitaciones, con nuevas palabras, con su\nconsuelo, pero siempre est\u00e1 cerca de nosotros. Ustedes saben que el Se\u00f1or es eterno\ny que nunca se jubila. Nunca.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>En el Evangelio de Mateo, Jes\u00fas dice a los Ap\u00f3stoles: \u00abVayan, y hagan\nque todos los pueblos sean mis disc\u00edpulos, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre\ny del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, y ense\u00f1\u00e1ndoles a cumplir todo lo que yo les he\nmandado\u00bb (28,19-20). Estas palabras se dirigen tambi\u00e9n hoy a nosotros y nos\nayudan a comprender mejor que nuestra vocaci\u00f3n es la de custodiar las ra\u00edces,\ntransmitir la fe a los j\u00f3venes y cuidar a los peque\u00f1os. Escuchen bien: \u00bfcu\u00e1l es\nnuestra vocaci\u00f3n hoy, a nuestra edad? Custodiar las ra\u00edces, transmitir la fe a\nlos j\u00f3venes y cuidar de los peque\u00f1os. No lo olviden.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>No importa la edad que tengas, si sigues trabajando o no, si est\u00e1s solo\no tienes una familia, si te convertiste en abuela o abuelo de joven o de mayor,\nsi sigues siendo independiente o necesitas ayuda, porque no hay edad en la que\npuedas retirarte de la tarea de anunciar el Evangelio, de la tarea de\ntransmitir las tradiciones a los nietos. Es necesario ponerse en marcha y,\nsobre todo, salir de uno mismo para emprender algo nuevo.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>Hay, por tanto, una vocaci\u00f3n renovada tambi\u00e9n para ti en un momento\ncrucial de la historia. Te preguntar\u00e1s: pero, \u00bfc\u00f3mo es posible? Mis energ\u00edas se\nest\u00e1n agotando y no creo que pueda hacer mucho m\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo puedo empezar a\ncomportarme de forma diferente cuando la costumbre se ha convertido en la norma\nde mi existencia? \u00bfC\u00f3mo puedo dedicarme a los m\u00e1s pobres cuando tengo ya muchas\npreocupaciones por mi familia? \u00bfC\u00f3mo puedo ampliar la mirada si ni siquiera se\nme permite salir de la residencia donde vivo? \u00bfNo ya es mi soledad una carga\ndemasiado pesada? Cu\u00e1ntos de ustedes se hacen esta pregunta: mi soledad, \u00bfno es\nuna piedra demasiado pesada? El mismo Jes\u00fas escuch\u00f3 una pregunta de este tipo a\nNicodemo, que le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede un hombre volver a nacer cuando ya es\nviejo?\u00bb (<em>Jn<\/em>&nbsp;3,4). Esto puede ocurrir, responde el Se\u00f1or, abriendo\nel propio coraz\u00f3n a la obra del Esp\u00edritu Santo, que sopla donde quiere. El\nEsp\u00edritu Santo, con esa libertad que tiene, va a todas partes y hace lo que\nquiere.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>Como he repetido en varias ocasiones, de la crisis en la que se\nencuentra el mundo no saldremos iguales, saldremos mejores o peores. Y \u00abojal\u00e1\nno se trate de otro episodio severo de la historia del que no hayamos sido\ncapaces de aprender \u2014\u00a1nosotros somos duros de mollera!\u2014 Ojal\u00e1 no nos olvidemos\nde los ancianos que murieron por falta de respiradores&nbsp;<sup>[\u2026]<\/sup>.\nOjal\u00e1 que tanto dolor no sea in\u00fatil, que demos un salto hacia una forma nueva\nde vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los\nunos a los otros, para que la humanidad renazca\u00bb (Carta enc.&nbsp;<em>Fratelli\ntutti<\/em>, 35). Nadie se salva solo. Estamos en deuda unos con otros. Todos\nhermanos.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>En esta perspectiva, quiero decirte que eres necesario para construir,\nen fraternidad y amistad social, el mundo de ma\u00f1ana: el mundo en el que viviremos\n\u2014nosotros, y nuestros hijos y nietos\u2014 cuando la tormenta se haya calmado. Todos\n\u00absomos parte activa en la rehabilitaci\u00f3n y el auxilio de las sociedades\nheridas\u00bb (<em>ib\u00edd<\/em>., 77). Entre los diversos pilares que deber\u00e1n sostener\nesta nueva construcci\u00f3n hay tres que t\u00fa, mejor que otros, puedes ayudar a\ncolocar. Tres pilares: los&nbsp;<em>sue\u00f1os<\/em>, la&nbsp;<em>memoria<\/em>&nbsp;y\nla&nbsp;<em>oraci\u00f3n<\/em>. La cercan\u00eda del Se\u00f1or dar\u00e1 la fuerza para emprender un\nnuevo camino incluso a los m\u00e1s fr\u00e1giles de entre nosotros, por los caminos de\nlos sue\u00f1os, de la memoria y de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>El profeta Joel pronunci\u00f3 en una ocasi\u00f3n esta promesa: \u00abSus ancianos\ntendr\u00e1n&nbsp;<em>sue\u00f1os<\/em>, y sus j\u00f3venes, visiones\u00bb (3,1). El futuro del mundo\nreside en esta alianza entre los j\u00f3venes y los mayores. \u00bfQui\u00e9nes, si no los\nj\u00f3venes, pueden tomar los sue\u00f1os de los mayores y llevarlos adelante? Pero para\nello es necesario seguir so\u00f1ando: en nuestros sue\u00f1os de justicia, de paz y de\nsolidaridad est\u00e1 la posibilidad de que nuestros j\u00f3venes tengan nuevas visiones,\ny juntos podamos construir el futuro. Es necesario que t\u00fa tambi\u00e9n des\ntestimonio de que es posible salir renovado de una experiencia dif\u00edcil. Y estoy\nseguro de que no ser\u00e1 la \u00fanica, porque habr\u00e1s tenido muchas en tu vida, y has\nconseguido salir de ellas. Aprende tambi\u00e9n de aquella experiencia para salir\nahora de esta.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>Los sue\u00f1os, por eso, est\u00e1n entrelazados con la&nbsp;<em>memoria<\/em>.\nPienso en lo importante que es el doloroso recuerdo de la guerra y en lo mucho\nque las nuevas generaciones pueden aprender de \u00e9l sobre el valor de la paz. Y\neres t\u00fa quien lo transmite, al haber vivido el dolor de las guerras. Recordar\nes una verdadera misi\u00f3n para toda persona mayor: la memoria, y llevar la\nmemoria a los dem\u00e1s. Edith Bruck, que sobrevivi\u00f3 a la tragedia de la Shoah,\ndijo que \u00abincluso iluminar una sola conciencia vale el esfuerzo y el dolor de\nmantener vivo el recuerdo de lo que ha sido \u2014y contin\u00faa\u2014. Para m\u00ed, la memoria\nes vivir\u00bb.<sup>[3]<\/sup>&nbsp;Tambi\u00e9n pienso en mis abuelos y en los que entre\nustedes tuvieron que emigrar y saben lo duro que es dejar el hogar, como hacen\ntodav\u00eda hoy tantos en busca de un futuro. Algunos de ellos, tal vez, los\ntenemos a nuestro lado y nos cuidan. Esta memoria puede ayudar a construir un\nmundo m\u00e1s humano, m\u00e1s acogedor. Pero sin la memoria no se puede construir; sin\ncimientos nunca construir\u00e1s una casa. Nunca. Y los cimientos de la vida son la\nmemoria.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>Por \u00faltimo, la&nbsp;<em>oraci\u00f3n<\/em>. Como dijo una vez mi predecesor, el\nPapa Benedicto, santo anciano que contin\u00faa rezando y trabajando por la Iglesia:\n\u00abLa oraci\u00f3n de los ancianos puede proteger al mundo, ayud\u00e1ndole tal vez de\nmanera m\u00e1s incisiva que la solicitud de muchos\u00bb.<sup>[4]<\/sup>&nbsp;Esto lo\ndijo casi al final de su pontificado en 2012. Es hermoso. Tu oraci\u00f3n es un\nrecurso muy valioso: es un pulm\u00f3n del que la Iglesia y el mundo no pueden\nprivarse (cf. Exhort. apost.&nbsp;<em>Evangelii gaudium<\/em>, 262). Sobre todo en\neste momento dif\u00edcil para la humanidad, mientras atravesamos, todos en la misma\nbarca, el mar tormentoso de la pandemia, tu intercesi\u00f3n por el mundo y por la\nIglesia no es en vano, sino que indica a todos la serena confianza de un lugar\nde llegada.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>Querida abuela, querido abuelo, al concluir este mensaje quisiera\nse\u00f1alarte tambi\u00e9n el ejemplo del beato \u2014y pr\u00f3ximamente santo\u2014 Carlos de\nFoucauld. Vivi\u00f3 como ermita\u00f1o en Argelia y en ese contexto perif\u00e9rico dio\ntestimonio de \u00absus deseos de sentir a cualquier ser humano como un hermano\u00bb\n(Carta enc.&nbsp;<em>Fratelli tutti<\/em>, 287). Su historia muestra c\u00f3mo es\nposible, incluso en la soledad del propio desierto, interceder por los pobres\ndel mundo entero y convertirse verdaderamente en un hermano y una hermana\nuniversal.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>Pido al Se\u00f1or que, gracias tambi\u00e9n a su ejemplo, cada uno de nosotros\nensanche su coraz\u00f3n y lo haga sensible a los sufrimientos de los m\u00e1s peque\u00f1os,\ny capaz de interceder por ellos. Que cada uno de nosotros aprenda a repetir a\ntodos, y especialmente a los m\u00e1s j\u00f3venes, esas palabras de consuelo que hoy\nhemos o\u00eddo dirigidas a nosotros: \u201cYo estoy contigo todos los d\u00edas\u201d. Adelante y\n\u00e1nimo. Que el Se\u00f1or los bendiga.<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 31 de mayo, fiesta de la Visitaci\u00f3n de la B.V.\nMar\u00eda<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>FRANCISCO<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p>_______________________<\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]\n\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":4,"featured_media":32601,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"<!-- wp:paragraph -->\n<p><strong>Mensaje del Santo Padre Francisco para la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores (25 de julio de 2021)<\/strong><\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Publicamos a continuaci\u00f3n el texto del Mensaje del Santo Padre Francisco para la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que se celebra el cuarto domingo de julio -este a\u00f1o el 25 de julio- sobre el tema \"Yo estoy contigo todos los d\u00edas\" (cf. Mt 28,20):<br> <\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph {\"backgroundColor\":\"luminous-vivid-amber\"} -->\n<p class=\"has-background has-luminous-vivid-amber-background-color\"><strong> MENSAJE DEL SANTO PADRE<\/strong><br><strong><em>Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores<\/em><\/strong><br><strong>\u201cYo estoy contigo todos los d\u00edas\u201d<\/strong><\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Queridos abuelos, queridas abuelas:<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>\u201cYo estoy contigo todos los d\u00edas\u201d (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;28,20) es la\npromesa que el Se\u00f1or hizo a sus disc\u00edpulos antes de subir al cielo y que hoy te\nrepite tambi\u00e9n a ti, querido abuelo y querida abuela. A ti. \u201cYo estoy contigo\ntodos los d\u00edas\u201d son tambi\u00e9n las palabras que como Obispo de Roma y como anciano\nigual que t\u00fa me gustar\u00eda dirigirte con motivo de esta primera&nbsp;<em>Jornada\nMundial de los Abuelos y de las Personas Mayores<\/em>. Toda la Iglesia est\u00e1\njunto a ti \u2014digamos mejor, est\u00e1 junto a nosotros\u2014, \u00a1se preocupa por ti, te\nquiere y no quiere dejarte solo!<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Soy muy consciente de que este mensaje te llega en un momento dif\u00edcil:\nla pandemia ha sido una tormenta inesperada y violenta, una dura prueba que ha\ngolpeado la vida de todos, pero que a nosotros mayores nos ha reservado un\ntrato especial, un trato m\u00e1s duro. Muchos de nosotros se han enfermado, y\ntantos se han ido o han visto apagarse la vida de sus c\u00f3nyuges o de sus seres\nqueridos. Muchos, aislados, han sufrido la soledad durante largo tiempo.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El Se\u00f1or conoce cada uno de nuestros sufrimientos de este tiempo. Est\u00e1\nal lado de los que tienen la dolorosa experiencia de ser dejados a un lado.\nNuestra soledad \u2014agravada por la pandemia\u2014 no le es indiferente. Una tradici\u00f3n\nnarra que tambi\u00e9n san Joaqu\u00edn, el abuelo de Jes\u00fas, fue apartado de su comunidad\nporque no ten\u00eda hijos. Su vida \u2014como la de su esposa Ana\u2014 fue considerada\nin\u00fatil. Pero el Se\u00f1or le envi\u00f3 un \u00e1ngel para consolarlo. Mientras \u00e9l,\nentristecido, permanec\u00eda fuera de las puertas de la ciudad, se le apareci\u00f3 un enviado\ndel Se\u00f1or que le dijo: \u201c\u00a1Joaqu\u00edn, Joaqu\u00edn! El Se\u00f1or ha escuchado tu oraci\u00f3n\ninsistente\u201d.<sup>[1]<\/sup>&nbsp;Giotto, en uno de sus famosos frescos,<sup>[2]<\/sup>&nbsp;parece\nambientar la escena en la noche, en una de esas muchas noches de insomnio,\nllenas de recuerdos, preocupaciones y deseos a las que muchos de nosotros\nestamos acostumbrados.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Pero incluso cuando todo parece oscuro, como en estos meses de pandemia,\nel Se\u00f1or sigue enviando&nbsp;<em>\u00e1ngeles<\/em>&nbsp;para consolar nuestra soledad\ny repetirnos: \u201cYo estoy contigo todos los d\u00edas\u201d. Esto te lo dice a ti, me lo\ndice a m\u00ed, a todos. Este es el sentido de esta Jornada que he querido celebrar\npor primera vez precisamente este a\u00f1o, despu\u00e9s de un largo aislamiento y una\nreanudaci\u00f3n todav\u00eda lenta de la vida social. \u00a1Que cada abuelo, cada anciano,\ncada abuela, cada persona mayor \u2014sobre todo los que est\u00e1n m\u00e1s solos\u2014 reciba la\nvisita de un&nbsp;<em>\u00e1ngel<\/em>!<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>A veces tendr\u00e1n el rostro de nuestros nietos, otras veces el rostro de\nfamiliares, de amigos de toda la vida o de personas que hemos conocido durante\neste momento dif\u00edcil. En este tiempo hemos aprendido a comprender lo importante\nque son los abrazos y las visitas para cada uno de nosotros, \u00a1y c\u00f3mo me\nentristece que en algunos lugares esto todav\u00eda no sea posible!<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Sin embargo, el Se\u00f1or tambi\u00e9n nos env\u00eda sus mensajeros a trav\u00e9s de la\nPalabra de Dios, que nunca deja que falte en nuestras vidas. Leamos una p\u00e1gina\ndel Evangelio cada d\u00eda, recemos con los Salmos, leamos los Profetas. Nos\nconmover\u00e1 la fidelidad del Se\u00f1or. La Escritura tambi\u00e9n nos ayudar\u00e1 a comprender\nlo que el Se\u00f1or nos pide hoy para nuestra vida. Porque env\u00eda obreros a su vi\u00f1a\na todas las horas del d\u00eda (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;20,1-16), y en cada etapa de\nla vida. Yo mismo puedo testimoniar que recib\u00ed la llamada a ser Obispo de Roma\ncuando hab\u00eda llegado, por as\u00ed decirlo, a la edad de la jubilaci\u00f3n, y ya me\nimaginaba que no podr\u00eda hacer mucho m\u00e1s. El Se\u00f1or est\u00e1 siempre cerca de\nnosotros \u2014siempre\u2014 con nuevas invitaciones, con nuevas palabras, con su\nconsuelo, pero siempre est\u00e1 cerca de nosotros. Ustedes saben que el Se\u00f1or es eterno\ny que nunca se jubila. Nunca.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>En el Evangelio de Mateo, Jes\u00fas dice a los Ap\u00f3stoles: \u00abVayan, y hagan\nque todos los pueblos sean mis disc\u00edpulos, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre\ny del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, y ense\u00f1\u00e1ndoles a cumplir todo lo que yo les he\nmandado\u00bb (28,19-20). Estas palabras se dirigen tambi\u00e9n hoy a nosotros y nos\nayudan a comprender mejor que nuestra vocaci\u00f3n es la de custodiar las ra\u00edces,\ntransmitir la fe a los j\u00f3venes y cuidar a los peque\u00f1os. Escuchen bien: \u00bfcu\u00e1l es\nnuestra vocaci\u00f3n hoy, a nuestra edad? Custodiar las ra\u00edces, transmitir la fe a\nlos j\u00f3venes y cuidar de los peque\u00f1os. No lo olviden.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>No importa la edad que tengas, si sigues trabajando o no, si est\u00e1s solo\no tienes una familia, si te convertiste en abuela o abuelo de joven o de mayor,\nsi sigues siendo independiente o necesitas ayuda, porque no hay edad en la que\npuedas retirarte de la tarea de anunciar el Evangelio, de la tarea de\ntransmitir las tradiciones a los nietos. Es necesario ponerse en marcha y,\nsobre todo, salir de uno mismo para emprender algo nuevo.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Hay, por tanto, una vocaci\u00f3n renovada tambi\u00e9n para ti en un momento\ncrucial de la historia. Te preguntar\u00e1s: pero, \u00bfc\u00f3mo es posible? Mis energ\u00edas se\nest\u00e1n agotando y no creo que pueda hacer mucho m\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo puedo empezar a\ncomportarme de forma diferente cuando la costumbre se ha convertido en la norma\nde mi existencia? \u00bfC\u00f3mo puedo dedicarme a los m\u00e1s pobres cuando tengo ya muchas\npreocupaciones por mi familia? \u00bfC\u00f3mo puedo ampliar la mirada si ni siquiera se\nme permite salir de la residencia donde vivo? \u00bfNo ya es mi soledad una carga\ndemasiado pesada? Cu\u00e1ntos de ustedes se hacen esta pregunta: mi soledad, \u00bfno es\nuna piedra demasiado pesada? El mismo Jes\u00fas escuch\u00f3 una pregunta de este tipo a\nNicodemo, que le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede un hombre volver a nacer cuando ya es\nviejo?\u00bb (<em>Jn<\/em>&nbsp;3,4). Esto puede ocurrir, responde el Se\u00f1or, abriendo\nel propio coraz\u00f3n a la obra del Esp\u00edritu Santo, que sopla donde quiere. El\nEsp\u00edritu Santo, con esa libertad que tiene, va a todas partes y hace lo que\nquiere.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Como he repetido en varias ocasiones, de la crisis en la que se\nencuentra el mundo no saldremos iguales, saldremos mejores o peores. Y \u00abojal\u00e1\nno se trate de otro episodio severo de la historia del que no hayamos sido\ncapaces de aprender \u2014\u00a1nosotros somos duros de mollera!\u2014 Ojal\u00e1 no nos olvidemos\nde los ancianos que murieron por falta de respiradores&nbsp;<sup>[\u2026]<\/sup>.\nOjal\u00e1 que tanto dolor no sea in\u00fatil, que demos un salto hacia una forma nueva\nde vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los\nunos a los otros, para que la humanidad renazca\u00bb (Carta enc.&nbsp;<em>Fratelli\ntutti<\/em>, 35). Nadie se salva solo. Estamos en deuda unos con otros. Todos\nhermanos.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>En esta perspectiva, quiero decirte que eres necesario para construir,\nen fraternidad y amistad social, el mundo de ma\u00f1ana: el mundo en el que viviremos\n\u2014nosotros, y nuestros hijos y nietos\u2014 cuando la tormenta se haya calmado. Todos\n\u00absomos parte activa en la rehabilitaci\u00f3n y el auxilio de las sociedades\nheridas\u00bb (<em>ib\u00edd<\/em>., 77). Entre los diversos pilares que deber\u00e1n sostener\nesta nueva construcci\u00f3n hay tres que t\u00fa, mejor que otros, puedes ayudar a\ncolocar. Tres pilares: los&nbsp;<em>sue\u00f1os<\/em>, la&nbsp;<em>memoria<\/em>&nbsp;y\nla&nbsp;<em>oraci\u00f3n<\/em>. La cercan\u00eda del Se\u00f1or dar\u00e1 la fuerza para emprender un\nnuevo camino incluso a los m\u00e1s fr\u00e1giles de entre nosotros, por los caminos de\nlos sue\u00f1os, de la memoria y de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El profeta Joel pronunci\u00f3 en una ocasi\u00f3n esta promesa: \u00abSus ancianos\ntendr\u00e1n&nbsp;<em>sue\u00f1os<\/em>, y sus j\u00f3venes, visiones\u00bb (3,1). El futuro del mundo\nreside en esta alianza entre los j\u00f3venes y los mayores. \u00bfQui\u00e9nes, si no los\nj\u00f3venes, pueden tomar los sue\u00f1os de los mayores y llevarlos adelante? Pero para\nello es necesario seguir so\u00f1ando: en nuestros sue\u00f1os de justicia, de paz y de\nsolidaridad est\u00e1 la posibilidad de que nuestros j\u00f3venes tengan nuevas visiones,\ny juntos podamos construir el futuro. Es necesario que t\u00fa tambi\u00e9n des\ntestimonio de que es posible salir renovado de una experiencia dif\u00edcil. Y estoy\nseguro de que no ser\u00e1 la \u00fanica, porque habr\u00e1s tenido muchas en tu vida, y has\nconseguido salir de ellas. Aprende tambi\u00e9n de aquella experiencia para salir\nahora de esta.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Los sue\u00f1os, por eso, est\u00e1n entrelazados con la&nbsp;<em>memoria<\/em>.\nPienso en lo importante que es el doloroso recuerdo de la guerra y en lo mucho\nque las nuevas generaciones pueden aprender de \u00e9l sobre el valor de la paz. Y\neres t\u00fa quien lo transmite, al haber vivido el dolor de las guerras. Recordar\nes una verdadera misi\u00f3n para toda persona mayor: la memoria, y llevar la\nmemoria a los dem\u00e1s. Edith Bruck, que sobrevivi\u00f3 a la tragedia de la Shoah,\ndijo que \u00abincluso iluminar una sola conciencia vale el esfuerzo y el dolor de\nmantener vivo el recuerdo de lo que ha sido \u2014y contin\u00faa\u2014. Para m\u00ed, la memoria\nes vivir\u00bb.<sup>[3]<\/sup>&nbsp;Tambi\u00e9n pienso en mis abuelos y en los que entre\nustedes tuvieron que emigrar y saben lo duro que es dejar el hogar, como hacen\ntodav\u00eda hoy tantos en busca de un futuro. Algunos de ellos, tal vez, los\ntenemos a nuestro lado y nos cuidan. Esta memoria puede ayudar a construir un\nmundo m\u00e1s humano, m\u00e1s acogedor. Pero sin la memoria no se puede construir; sin\ncimientos nunca construir\u00e1s una casa. Nunca. Y los cimientos de la vida son la\nmemoria.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Por \u00faltimo, la&nbsp;<em>oraci\u00f3n<\/em>. Como dijo una vez mi predecesor, el\nPapa Benedicto, santo anciano que contin\u00faa rezando y trabajando por la Iglesia:\n\u00abLa oraci\u00f3n de los ancianos puede proteger al mundo, ayud\u00e1ndole tal vez de\nmanera m\u00e1s incisiva que la solicitud de muchos\u00bb.<sup>[4]<\/sup>&nbsp;Esto lo\ndijo casi al final de su pontificado en 2012. Es hermoso. Tu oraci\u00f3n es un\nrecurso muy valioso: es un pulm\u00f3n del que la Iglesia y el mundo no pueden\nprivarse (cf. Exhort. apost.&nbsp;<em>Evangelii gaudium<\/em>, 262). Sobre todo en\neste momento dif\u00edcil para la humanidad, mientras atravesamos, todos en la misma\nbarca, el mar tormentoso de la pandemia, tu intercesi\u00f3n por el mundo y por la\nIglesia no es en vano, sino que indica a todos la serena confianza de un lugar\nde llegada.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Querida abuela, querido abuelo, al concluir este mensaje quisiera\nse\u00f1alarte tambi\u00e9n el ejemplo del beato \u2014y pr\u00f3ximamente santo\u2014 Carlos de\nFoucauld. Vivi\u00f3 como ermita\u00f1o en Argelia y en ese contexto perif\u00e9rico dio\ntestimonio de \u00absus deseos de sentir a cualquier ser humano como un hermano\u00bb\n(Carta enc.&nbsp;<em>Fratelli tutti<\/em>, 287). Su historia muestra c\u00f3mo es\nposible, incluso en la soledad del propio desierto, interceder por los pobres\ndel mundo entero y convertirse verdaderamente en un hermano y una hermana\nuniversal.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Pido al Se\u00f1or que, gracias tambi\u00e9n a su ejemplo, cada uno de nosotros\nensanche su coraz\u00f3n y lo haga sensible a los sufrimientos de los m\u00e1s peque\u00f1os,\ny capaz de interceder por ellos. Que cada uno de nosotros aprenda a repetir a\ntodos, y especialmente a los m\u00e1s j\u00f3venes, esas palabras de consuelo que hoy\nhemos o\u00eddo dirigidas a nosotros: \u201cYo estoy contigo todos los d\u00edas\u201d. Adelante y\n\u00e1nimo. Que el Se\u00f1or los bendiga.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 31 de mayo, fiesta de la Visitaci\u00f3n de la B.V.\nMar\u00eda<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>FRANCISCO<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>_______________________<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->","_et_gb_content_width":""},"categories":[4,12],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32599"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32599"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32599\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32603,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32599\/revisions\/32603"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32601"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32599"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32599"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32599"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}