{"id":35294,"date":"2022-03-25T19:58:40","date_gmt":"2022-03-25T22:58:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?p=35294"},"modified":"2022-03-25T19:58:43","modified_gmt":"2022-03-25T22:58:43","slug":"consagracion-de-rusia-y-ucrania-a-la-virgen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/consagracion-de-rusia-y-ucrania-a-la-virgen\/","title":{"rendered":"CONSAGRACI\u00d3N DE RUSIA Y UCRANIA A LA VIRGEN."},"content":{"rendered":"\n<p>El padre obispo Gabriel Mestre rez\u00f3 el Santo Rosario en la Iglesia Catedral \u201cpor la Paz en unidad con las intenciones del Papa Francisco que consagr\u00f3 Rusia y Ucrania al Inmaculado Coraz\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda\u201d, en la Bas\u00edlica de San Pedro durante la Celebraci\u00f3n de la Penitencia en Roma. <\/p>\n\n\n\n<p>Junto al padre obispo Gabriel en la oraci\u00f3n por la paz entre Rusia y Ucrania se encontraban el obispo auxiliar Mons. Diario Quintana, el Vicario General Pbro. Luis Alb\u00f3niga, el Canciller Pbro. Ezequiel Kseim, sacerdotes y toda la feligres\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Luego del Rosario el obispo ley\u00f3 ante la Virgen el texto de consagraci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ACTO\nDE CONSAGRACI\u00d3N AL CORAZ\u00d3N INMACULADO DE MAR\u00cdA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Oh Mar\u00eda, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en\nesta hora de tribulaci\u00f3n, recurrimos a ti. T\u00fa eres nuestra Madre, nos amas y\nnos conoces, nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas\nveces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve\nla paz, porque t\u00fa siempre nos llevas a Jes\u00fas, Pr\u00edncipe de la paz. <\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros hemos perdido la senda de la paz. Hemos olvidado\nla lecci\u00f3n de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de\nca\u00eddos en las guerras mundiales. Hemos desatendido los compromisos asumidos\ncomo Comunidad de Naciones y estamos traicionando los sue\u00f1os de paz de los\npueblos y las esperanzas de los j\u00f3venes. Nos hemos enfermado de avidez, nos\nhemos encerrado en intereses nacionalistas, nos hemos dejado endurecer por la\nindiferencia y paralizar por el ego\u00edsmo. Hemos preferido ignorar a Dios, convivir\ncon nuestras falsedades, alimentar la agresividad, suprimir vidas y acumular\narmas, olvid\u00e1ndonos de que somos custodios de nuestro pr\u00f3jimo y de nuestra casa\ncom\u00fan. Hemos destrozado con la guerra el jard\u00edn de la tierra, hemos herido con\nel pecado el coraz\u00f3n de nuestro Padre, que nos quiere hermanos y hermanas. Nos\nhemos vuelto indiferentes a todos y a todo, menos a nosotros mismos. Y con\nverg\u00fcenza decimos: perd\u00f3nanos, Se\u00f1or. <\/p>\n\n\n\n<p>En la miseria del pecado, en nuestros cansancios y fragilidades,\nen el misterio de la iniquidad del mal y de la guerra, t\u00fa, Madre Santa, nos\nrecuerdas que Dios no nos abandona, sino que contin\u00faa mir\u00e1ndonos con amor,\ndeseoso de perdonarnos y levantarnos de nuevo. Es \u00c9l quien te ha entregado a nosotros\ny ha puesto en tu Coraz\u00f3n inmaculado un refugio para la Iglesia y para la\nhumanidad. Por su bondad divina est\u00e1s con nosotros, e incluso en las\nvicisitudes m\u00e1s adversas de la historia nos conduces con ternura. <\/p>\n\n\n\n<p>Por eso recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu\nCoraz\u00f3n, nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jam\u00e1s de visitar e\ninvitar a la conversi\u00f3n. En esta hora oscura, ven a socorrernos y consolarnos.\nRepite a cada uno de nosotros: \u201c\u00bfAcaso no estoy yo aqu\u00ed, que soy tu Madre?\u201d. T\u00fa\nsabes c\u00f3mo desatar los enredos de nuestro coraz\u00f3n y los nudos de nuestro\ntiempo. Ponemos nuestra confianza en ti. Estamos seguros de que t\u00fa, sobre todo en\nestos momentos de prueba, no desprecias nuestras s\u00faplicas y acudes en nuestro\nauxilio. <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed lo hiciste en Can\u00e1 de Galilea, cuando apresuraste la\nhora de la intervenci\u00f3n de Jes\u00fas e introdujiste su primer signo en el mundo.\nCuando la fiesta se hab\u00eda convertido en tristeza le dijiste: \u00abNo tienen vino\u00bb (<em>Jn <\/em>2,3). Rep\u00edteselo otra vez a Dios, oh\nMadre, porque hoy hemos terminado el vino de la esperanza, se ha desvanecido la\nalegr\u00eda, se ha aguado la fraternidad. Hemos perdido la humanidad, hemos\nestropeado la paz. Nos hemos vuelto capaces de todo tipo de violencia y\ndestrucci\u00f3n. Necesitamos urgentemente tu ayuda materna. <\/p>\n\n\n\n<p>Acoge, oh Madre, nuestra s\u00faplica.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa, estrella del mar, no nos\ndejes naufragar en la tormenta de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa, arca de la nueva alianza,\ninspira proyectos y caminos de reconciliaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa, \u201ctierra del Cielo\u201d, vuelve\na traer la armon\u00eda de Dios al mundo. <\/p>\n\n\n\n<p>Extingue el odio, aplaca la\nvenganza, ens\u00e9\u00f1anos a perdonar.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00edbranos de la guerra, preserva\nal mundo de la amenaza nuclear.<\/p>\n\n\n\n<p>Reina del Rosario, despierta en\nnosotros la necesidad de orar y de amar.<\/p>\n\n\n\n<p>Reina de la familia humana,\nmuestra a los pueblos la senda de la fraternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Reina de la paz, obt\u00e9n para el\nmundo la paz. <\/p>\n\n\n\n<p>Que tu llanto, oh Madre, conmueva nuestros corazones\nendurecidos. Que las l\u00e1grimas que has derramado por nosotros hagan florecer\neste valle que nuestro odio ha secado. Y mientras el ruido de las armas no\nenmudece, que tu oraci\u00f3n nos disponga a la paz. Que tus manos maternas\nacaricien a los que sufren y huyen bajo el peso de las bombas. Que tu abrazo\nmaterno consuele a los que se ven obligados a dejar sus hogares y su pa\u00eds. Que\ntu Coraz\u00f3n afligido nos mueva a la compasi\u00f3n, nos impulse a abrir puertas y a\nhacernos cargo de la humanidad herida y descartada.<\/p>\n\n\n\n<p>Santa Madre de Dios, mientras estabas al pie de la cruz,\nJes\u00fas, viendo al disc\u00edpulo junto a ti, te dijo: \u00abAh\u00ed tienes a tu hijo\u00bb (<em>Jn <\/em>19,26), y as\u00ed nos encomend\u00f3 a ti.\nDespu\u00e9s dijo al disc\u00edpulo, a cada uno de nosotros: \u00abAh\u00ed tienes a tu madre\u00bb (v.\n27). Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En\nesta hora la humanidad, agotada y abrumada, est\u00e1 contigo al pie de la cruz. Y necesita\nencomendarse a ti, consagrarse a Cristo a trav\u00e9s de ti. El pueblo ucraniano y\nel pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Coraz\u00f3n\npalpita por ellos y por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra, el hambre,\nlas injusticias y la miseria. <\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente\nencomendamos y consagramos a tu Coraz\u00f3n inmaculado nuestras personas, la\nIglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania. Acoge este acto\nnuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al\nmundo de paz. El \u201cs\u00ed\u201d que brot\u00f3 de tu Coraz\u00f3n abri\u00f3 las puertas de la historia\nal Pr\u00edncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Coraz\u00f3n, la paz llegar\u00e1.\nA ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades\ny las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las esperanzas del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Que a trav\u00e9s de ti la divina Misericordia se derrame\nsobre la tierra, y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas.\nMujer del s\u00ed, sobre la que descendi\u00f3 el Esp\u00edritu Santo, vuelve a traernos la\narmon\u00eda de Dios. T\u00fa que eres \u201cfuente viva de esperanza\u201d, disipa la sequedad de\nnuestros corazones. T\u00fa que has tejido la humanidad de Jes\u00fas, haz de nosotros constructores\nde comuni\u00f3n. T\u00fa que has recorrido nuestros caminos, gu\u00edanos por sendas de paz.\nAm\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p>VER EL ACTO  <a href=\"https:\/\/fb.watch\/b_0b5D8qvK\/\">https:\/\/fb.watch\/b_0b5D8qvK\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-container-2 wp-block-gallery-1 wp-block-gallery columns-3 is-cropped\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_20220325_113357-1024x768.jpg\" alt=\"\" data-id=\"35295\" data-full-url=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_20220325_113357-scaled.jpg\" data-link=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?attachment_id=35295\" class=\"wp-image-35295\"\/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_20220325_113406-1024x768.jpg\" alt=\"\" data-id=\"35296\" data-full-url=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_20220325_113406-scaled.jpg\" data-link=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?attachment_id=35296\" class=\"wp-image-35296\"\/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_20220325_113505-1024x768.jpg\" alt=\"\" data-id=\"35297\" data-full-url=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_20220325_113505-scaled.jpg\" data-link=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?attachment_id=35297\" class=\"wp-image-35297\"\/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El padre obispo Gabriel Mestre rez\u00f3 el Santo Rosario en la Iglesia Catedral \u201cpor la Paz en unidad con las intenciones del Papa Francisco que consagr\u00f3 Rusia y Ucrania al Inmaculado Coraz\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda\u201d, en la Bas\u00edlica de San Pedro durante la Celebraci\u00f3n de la Penitencia en Roma. 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