{"id":36977,"date":"2022-08-11T09:48:55","date_gmt":"2022-08-11T12:48:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?p=36977"},"modified":"2022-08-11T10:04:41","modified_gmt":"2022-08-11T13:04:41","slug":"misa-de-institucion-de-lectores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/misa-de-institucion-de-lectores\/","title":{"rendered":"MISA DE INSTITUCI\u00d3N DE LECTORES."},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-pale-cyan-blue-background-color has-background\"><strong>Fiesta de San Lorenzo di\u00e1cono y m\u00e1rtir, patrono de los di\u00e1conos, y en ese marco Daniel G\u00f3mez, Elio Urdiales, Fernando Roca, Hern\u00e1n Victorel y Pedro Alderete, de la Escuela de Diaconado recibieron el lectorado. La ceremonia fue presidida por Vicario General Pbro. Luis Alb\u00f3niga, delegado por Mons. Mestre para que confiera el ministerio del lectorado a los candidatos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ceremonia se realiz\u00f3 en la Catedral y participaron casi la totalidad de los di\u00e1conos permanentes de la di\u00f3cesis, a quienes se agradeci\u00f3 el servicio generoso y recibieron la bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Daniel G\u00f3mez, de la parroquia Sagrado Coraz\u00f3n de Madariaga<\/p>\n\n\n\n<p>Elio Urdiales, de San Cayetano Mar del Plata<\/p>\n\n\n\n<p>Fernando Roca, de Lourdes Necochea<\/p>\n\n\n\n<p>Hern\u00e1n Victorel, de Santa Ana Mar del Plata<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro Alderete, de Asunci\u00f3n Mar del Plata<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Homil\u00eda del P Luis Alb\u00f3niga.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos: la celebraci\u00f3n de San Lorenzo, di\u00e1cono y m\u00e1rtir, nos ofrece una ocasi\u00f3n para dar gracias por el don del diaconado permanente en la Iglesia. Una vocaci\u00f3n que hunde sus ra\u00edces en la m\u00e1s antigua tradici\u00f3n de la Iglesia y que tiene insignes representantes a lo largo de la historia, ya desde el m\u00e1rtir Esteban, hombre lleno de fe y de Esp\u00edritu Santo, junto con Felipe, Pr\u00f3coro, Nicanor, Timor, P\u00e1rmenas y Nicol\u00e1s; pasando por tantos otros y Lorenzo, a quien hoy celebramos. Y me gustar\u00eda poder, en nombre del obispo y de Jes\u00fas, volver a pronunciar el nombre de cada uno de ustedes.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien el libro de los Hechos, en el cap\u00edtulo 6, no los llama di\u00e1conos, ellos son elegidos por los doce para la <em>diakon\u00eda<\/em>, el servicio. Del mismo modo que, de entre los disc\u00edpulos, Jes\u00fas llama a los doce y los instituye para estar con \u00e9l y enviarlos a predicar (cf. Mc 3,13); los ap\u00f3stoles llaman a los siete para prolongar la misi\u00f3n de Jesucristo servidor de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>En ambos llamados la iniciativa divina se dirige a personas concretas, son llamados por su nombre y tomados en una situaci\u00f3n existencial, en un tiempo particular y en orden a configurarse sacramentalmente como servidores de los hermanos en sus comunidades. Es el coraz\u00f3n de Jes\u00fas, el Buen Pastor, amante sol\u00edcito de su pueblo, de donde brota la iniciativa de suscitar mediaciones para hacer sacramentalmente presente su dinamismo de servicio en su pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy damos gracias por los di\u00e1conos de nuestra Iglesia particular que, suscitados por el Esp\u00edritu Santo, escuchan la llamada del Se\u00f1or a renovar su compromiso de servicio a los hermanos.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica&nbsp;<em>Lumen gentium<\/em><a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a> precisa, citando un antiguo documento, las as\u00ed llamadas constituciones eclesi\u00e1sticas egipcias<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, que la imposici\u00f3n de las manos al di\u00e1cono no es para el sacerdocio sino para el ministerio<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, es decir, no para la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, sino para el servicio. Esta indicaci\u00f3n, junto con la advertencia de San Policarpo, recogida tambi\u00e9n por&nbsp;el Concilio<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a> traza la identidad teol\u00f3gica espec\u00edfica del di\u00e1cono: \u00e9l, como participaci\u00f3n en el \u00fanico ministerio eclesi\u00e1stico, es en la Iglesia signo sacramental espec\u00edfico de Cristo Siervo. Su tarea es ser \u00abint\u00e9rprete de las necesidades y de los deseos de las comunidades cristianas\u00bb y \u00abanimador del servicio, o sea, de la&nbsp;<em>diakonia<\/em>\u00bb, que es parte esencial de la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermosas expresiones: \u201c<em>interprete de las necesidades y los deseos de las comunidades cristianas<\/em>\u201d y \u201c<em>animador de la diakon\u00eda<\/em>\u201d. En primer lugar, establece la tensi\u00f3n fundamental del di\u00e1cono: estar inserto en el coraz\u00f3n de las comunidades para <em>escuchar<\/em> el clamor, las necesidades, los deseos y anhelos de los hermanos. Recibe la gracia sacramental para abrir cada vez m\u00e1s el coraz\u00f3n y el o\u00eddo. En este sentido, su primera misi\u00f3n es escuchar, hacer lugar en el coraz\u00f3n, acoger y atesorar el clamor del pueblo santo de Dios. Esta escucha reclama, a su vez, la capacidad de <em>interpretar<\/em>, es decir, poner en relaci\u00f3n el clamor los disc\u00edpulos misioneros de su comunidad con el sue\u00f1o de amor de Jes\u00fas para ellos. Por este motivo, el di\u00e1cono no es un funcionario institucional sino un miembro m\u00e1s de la comunidad con una funci\u00f3n espec\u00edfica que le toma toda la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, el di\u00e1cono es animador del servicio. La <em>dikon\u00eda<\/em> no es s\u00f3lo la atenci\u00f3n de las personas y las comunidades, sino que \u00e9l mismo, su persona, sus actitudes y su ejemplo son el principio que anima a que la comunidad crezca como comunidad diaconal, se ejercite en el servicio, participe del ministerio de Cristo servidor. El di\u00e1cono es animador, un l\u00edder cristiano, es decir alguien que con su coherencia de vida se\u00f1ala un rumbo, acompa\u00f1a un camino, anima la vocaci\u00f3n de sus hermanos de comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1nta necesidad tiene nuestra iglesia de lideres carism\u00e1ticos! No seg\u00fan el modelo de este mundo sino en el esp\u00edritu del Evangelio. Esto reclama del di\u00e1cono el cultivo de las actitudes humanas y espirituales que promuevan y entusiasmen, que inquieten y enciendan, en el coraz\u00f3n de sus hermanos y hermanas de comunidad la profunda vivencia, transmisi\u00f3n y compromiso de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>En el camino sinodal, los di\u00e1conos tienen una responsabilidad particular, han de ser maestros de la escucha y del di\u00e1logo, compa\u00f1eros de itinerario de discernimiento y cultivadores en la vi\u00f1a del Se\u00f1or que necesita siempre m\u00e1s de alegres obreros.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada di\u00e1cono encuentra como primeros colaboradores a la esposa y los miembros de su familia. De este modo, la \u201cfamilia diaconal\u201d recibe la exigente llamada a convertirse en fermento de la <em>familiarizaci\u00f3n<\/em> de la Iglesia. Es decir, colaborar para que cada d\u00eda m\u00e1s, en medio de la fragilidad y las limitaciones, pero sostenidos por la gracia de Dios, siembren y animen la comunidad para que tenga el estilo de familia que ha querido Jes\u00fas para ella.<\/p>\n\n\n\n<p>En su tarea de escucha y servicio los di\u00e1conos, como Lorenzo, tienen la hermosa misi\u00f3n de cuidar el tesoro de la Iglesia, es decir, los hijos e hijas de Dios. Su participaci\u00f3n en la liturgia bautismal, es un signo elocuente de ello, ser servidores de la Vida nueva fruto del misterio pascual. Ellos aplican su vocaci\u00f3n matrimonial y paternal al ministerio diaconal. El estilo del liderazgo ha de encarnar as\u00ed la actitud de un esposo amante y tierno y la de un padre sol\u00edcito y abnegado.<\/p>\n\n\n\n<p>Los di\u00e1conos, en su relaci\u00f3n \u00edntima, filial y fraterna con el obispo y los presb\u00edteros, deben promover y cultivar los gestos concretos que permiten a la Iglesia entera decir con la Virgen Mar\u00eda: \u201cHe aqu\u00ed la servidora del Se\u00f1or\u201d y cantar con alegr\u00eda la hermosa melod\u00eda del servicio, que se vuelve anuncio gozoso, misi\u00f3n concreta y universal, por la que el Se\u00f1or busca atraer a todos hacia s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La Palabra de Dios forma parte importante del ministerio diaconal, ustedes queridos di\u00e1conos y candidatos al diaconado han escuchado la voz de Dios, por eso est\u00e1n aqu\u00ed. Ustedes se han dejado seducir por la palabra de vida y han hecho experiencia del Dios que es Palabra. Por eso, en el camino al diaconado son instituidos lectores. La Palabra del Se\u00f1or incluye hoy sus nombres, porque as\u00ed son llamados para el ministerio del lectorado: Pedro, Daniel, Fernando, Hern\u00e1n y Elio. El mismo que los llam\u00f3 por su nombre en el bautismo los llama ahora al servicio y les pide que se preparen seriamente par el ministerio diaconal.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de hoy son lectores, no s\u00f3lo para ejercer una funci\u00f3n lit\u00fargica sino para asumir el compromiso de unir sus vidas con la Palabra de Dios y para que la Palabra de Dios se exprese en sus palabras y en sus vidas. Hagan de la Palabra de Dios su alimento cotidiano, n\u00fatranse \u00edntimamente de ella, para que el ministerio que van a recibir est\u00e9 animado y sostenido por esta Palabra. Hoy el Se\u00f1or env\u00eda la brasa ardiente de su Palabra para purificar los labios de ustedes (cf. Is 6,6) y los env\u00eda como profetas para que proclamen su palabra. No vivan de rentas, proclamando la palabra que escucharon alguna vez en sus vidas, vivan de la frescura de la palabra que brota de los labios del Se\u00f1or para que puedan llevar la novedad del Evangelio y mover los corazones. Sean lectores con esp\u00edritu, prepar\u00e1ndose as\u00ed para asumir el ministerio diaconal, con actitud de docilidad y entrega generosa.<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or en el Evangelio ha comparado su vida con un grano de trigo, recuerden que el grano no viene solo, sino en espiga y, por eso, el servidor no es nunca un fancotirador, sino un hombre de comuni\u00f3n. Pero el Se\u00f1or ha comparado su vida con el grano que cae en tierra y muere para ser fecundo. La muerte no solo refiere al momento de su pasi\u00f3n y de su cruz, sino que describe su vida y su misi\u00f3n como un ejercicio constante y total, como verdadero servicio de amor. Por lo tanto, queridos Pedro, Daniel, Fernando, Hern\u00e1n y Elio ejerc\u00edtense constantemente en el arte de amar como el Se\u00f1or, en la caridad pastoral, que es fruto de la admiraci\u00f3n y el amor por Jes\u00fas que se hace concreto en el servicio a cada hermano y a la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sean humildes y as\u00ed ser\u00e1n grandes; est\u00e9n disponibles y as\u00ed ser\u00e1n buenos instrumentos en las manos del Se\u00f1or; cultiven una actitud de permanente de comuni\u00f3n y as\u00ed tendr\u00e1n la garant\u00eda de que sirven con Jes\u00fas y a \u00c9l en los hermanos y que no se sirven a ustedes, ni a sus deseos e intereses. Vivan la alegr\u00eda de saber que son obreros y cuiden el tesoro de la Iglesia, como Lorenzo, especialmente en los peque\u00f1os, en los pobres, en los excluidos y descartados. Que su servicio sea eclesial y cat\u00f3lico, es decir no en el marco de una ideolog\u00eda, ni tampoco s\u00f3lo para algunos, sino para todos, con un coraz\u00f3n capaz de abrazar a todos, como el del Se\u00f1or y Servidor de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Damos gracias a Mons. Gabriel, por su acompa\u00f1amiento paternal y su discernimiento. \u00c9l no ha podido estar presente por su compromiso en la Comisi\u00f3n Permanente del Episcopado, pero me ha llamado hoy para que les trasmita su cercan\u00eda, su cari\u00f1o de padre, hermano y amigo. Agradecemos al P. Ezequiel y al P. Fernando y, en ellos, a quienes los acompa\u00f1an en el camino de la formaci\u00f3n. Gracias a las comunidades a las que pertenecen y que han sido el <em>humus<\/em> bien dispuesto en el que germin\u00f3 la llamada que el Se\u00f1or les dirigi\u00f3. Un gracias may\u00fasculo a sus familias, que han asumido la tarea paciente de acompa\u00f1arlos y sostenerlos y que hoy son llamados recorrer con ustedes el camino hacia el ministerio.<\/p>\n\n\n\n<p>Alabado sea Jesucristo, el Siervo humilde, que nos am\u00f3 hasta el extremo y que sigue manifestando su amor en cada vocaci\u00f3n que suscrita en su Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> LG 29.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Constitutiones Ecclesiae \u00c6egyptiacae.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> \u00abad sacerdotium sed ad ministerium\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_ftn4\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> LG 29.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-container-2 wp-block-gallery-1 wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"577\" data-id=\"36979\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/3b37419d-c3ef-4bc8-a1ee-46b7171bde17-1024x577.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36979\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"36978\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/6bb907b5-99a9-40b5-bfd6-58d4a2a20e7a-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36978\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"36981\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/110a208e-6726-4611-b14a-2ee7e23e16c0-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36981\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"36982\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/578bdcc6-766e-4236-920d-49b36fa9abec-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36982\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"36980\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/7631133a-1ca0-47cd-b16d-c662187ff8e4-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36980\"\/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-container-4 wp-block-gallery-3 wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1200\" height=\"1600\" data-id=\"36986\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/c00c3434-18c7-4641-99a1-edc890f5cfdc.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36986\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1200\" height=\"1600\" data-id=\"36987\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/5bc4c4d8-7b13-430a-b6c3-e85d2c65d31c.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36987\"\/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-container-6 wp-block-gallery-5 wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"1024\" data-id=\"36983\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/0c4a9f83-afcc-4b48-90e5-12f8d5866867-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36983\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"1024\" data-id=\"36984\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/87aaa0e2-f0a1-46e4-b89d-af8e8a1aba12-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36984\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"1024\" data-id=\"36985\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/ba23d38b-d229-4bce-8460-6a60540ae6de-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36985\"\/><\/figure>\n<\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fiesta de San Lorenzo di\u00e1cono y m\u00e1rtir, patrono de los di\u00e1conos, y en ese marco Daniel G\u00f3mez, Elio Urdiales, Fernando Roca, Hern\u00e1n Victorel y Pedro Alderete, de la Escuela de Diaconado recibieron el lectorado. 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