{"id":42222,"date":"2023-11-23T12:09:10","date_gmt":"2023-11-23T15:09:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?p=42222"},"modified":"2023-11-23T12:11:01","modified_gmt":"2023-11-23T15:11:01","slug":"solemnidad-de-santa-cecilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/solemnidad-de-santa-cecilia\/","title":{"rendered":"SOLEMNIDAD DE SANTA CECILIA."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-pale-cyan-blue-background-color has-background\"> Se realiz\u00f3 ayer la procesi\u00f3n y en la Catedral, junto al p\u00e1rroco Ariel Sueiro y los sacerdotes de la di\u00f3cesis celebraron la eucarist\u00eda por los 150 a\u00f1os de la Capilla Santa Cecilia, junto a la comunidad religiosa y educativa de las hermanas del Huerto. En la oportunidad el Administrador diocesano, Pbro <strong>Luis Alb\u00f3niga hizo una homilia sobre \u201cLe hablar\u00e9 al coraz\u00f3n\u201d <\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>HOMILIA<\/p>\n\n\n\n<p>Celebramos con alegr\u00eda un siglo y medio de vida de nuestra iglesia matriz, la capilla dedicada a Santa Cecilia. Ella fue la referencia para el trazado urbano y ha sido testigo de la historia y del desarrollo de nuestra hermosa ciudad. Sobre la Sierra de la Chacra, como se denominaba la loma en que est\u00e1 emplazada, miraba al campo y al mar, y se constitu\u00eda como el coraz\u00f3n de la colonia que atraer\u00eda al pa\u00eds entero.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Santa Cecilia fue elegida como patrona. M\u00e1s all\u00e1 del hecho de que fuera en honor de Cecilia Robles, esposa de don Patricio Peralta Ramos, Cecilia cuenta desde antiguo con gran devoci\u00f3n en la Iglesia de Roma, en la que es venerada entre sus m\u00e1rtires m\u00e1s ilustres. La casa donde viv\u00eda en el Trastevere, barrio de la ciudad eterna; y las catacumbas de san Calixto, donde descansaron sus restos, son testigos de su fuerza inspiradora para tantos cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Liturgia de la Palabra de la misa recoge dos aspectos evocados elocuentemente en el testimonio de Cecilia, virgen y m\u00e1rtir. En primer lugar, el <em>amor<\/em> y, en segundo lugar, <em>la necesidad de estar atentos, vigilantes<\/em>. Veamos lo primero, el amor. El profeta Oseas es, entre los profetas del Antiguo Testamento, el cantor del amor. Oseas sufr\u00eda un mal terrible, su esposa le era infiel y eso era motivo de gran desdicha. Dios se identifica con el profeta y mediante su vida y su palabra, declara a su pueblo que se siente como un novio y un esposo traicionado. El amor de Dios, fiel e inconmovible, no halla respuesta adecuada en el pueblo, que lo traiciona buscando apoyo y esperanza en el mundo y en los dioses paganos. Todos sabemos cu\u00e1n dolorosa es la traici\u00f3n, cuando somos defraudados en el amor, en la amistad, en la justicia o el respeto debidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, Dios proyecta una estrategia, no para repudiar a su pueblo, sino para volver a conquistarlo. Piensa <em>llevarlo al desierto para hablarle al coraz\u00f3n<\/em> y, as\u00ed, poder suscitar la respuesta de amor tan esperada. Un amor que lejos de ser rom\u00e1ntico est\u00e1 madurado por la justicia, el derecho, la fidelidad y la misericordia. La centralidad del amor de Dios da sentido a la convivencia de los seres humanos, los constituye en pueblo y la respuesta de amor a Dios conlleva mucho m\u00e1s que una relaci\u00f3n intimista con \u00e9l. Se despliega en la justicia y el perd\u00f3n, es fuente de unidad y tiene el poder de integrar las mejores fuerzas y capacidades humanas al servicio del bien com\u00fan. Este es el sentido de la centralidad de nuestra iglesia matriz en la manzana uno de nuestra ciudad y en la sede diocesana. Fundar nuestra convivencia en los valores que hacen posible el bien de todos, descubrir en cada realidad la centralidad de la dignidad de toda persona y el compromiso por el cuidado corresponsable de todos, en especial de los m\u00e1s d\u00e9biles. Alejados de este sentido fundamental, los desiertos urbanos y rurales pueden invadirlo todo: el desierto de la soledad de nuestros adultos mayores, el desierto \u00e1rido de los m\u00e1s pobres e indigentes, el desierto de la justicia largamente esperada, el desierto de la carencia de pan, de afecto, de derecho, de educaci\u00f3n o de salud. En esos desiertos Dios quiere tocarnos el coraz\u00f3n, para que nuestra bella ciudad y nuestra rica di\u00f3cesis, pueda seguir siendo fecunda y se convierta en melod\u00eda de justicia, de paz y de fraternidad. Cecilia, patrona de la m\u00fasica, quiere ayudarnos a cantar el amor con gestos concretos y comprometidos que hagan justicia a tantos dones recibidos. Hoy Dios quiere hablarnos al coraz\u00f3n, volver a conquistar nuestra intimidad y animar nuestra mente, nuestras manos y nuestro coraz\u00f3n para dar gloria a su nombre viviendo en la fraternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, <em>la necesidad de estar atentos, vigilantes<\/em>. La par\u00e1bola de las diez j\u00f3venes que esperan al esposo se sit\u00faa en el marco de una fiesta de bodas. Ellas tienen que esperar al esposo que llega a la casa de la esposa, donde ella viv\u00eda con sus padres, para llevarla a la casa que habitaran juntos. No saben cu\u00e1nto tardar\u00e1 y, por ello, deben tener sus l\u00e1mparas preparadas para que no se apaguen. Dice el Evangelio que unas fueron sensatas, porque se aprovisionaron del combustible, en tanto otras actuaron neciamente, por que fueron negligentes al no proveerse de aceite. Las l\u00e1mparas de aceite tienen la funci\u00f3n pr\u00e1ctica de iluminar, pero su valor metaf\u00f3rico consiste en estar velando, esperando. Se usaban en las catacumbas, en el culto, en las vigilias de oraci\u00f3n y en el ritual de consagraci\u00f3n de las v\u00edrgenes que, como Cecilia, se desposaban con el Se\u00f1or. Cecilia pertenec\u00eda al grupo de las j\u00f3venes que esperaban al esposo, m\u00e1s a\u00fan, ella misma viv\u00eda del amor a Jes\u00fas, el esposo por quien entreg\u00f3 su vida en el martirio.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra di\u00f3cesis renueva hoy, como cada 22 de noviembre, el deseo de permanecer velando, esperando al esposo. Ayer recibimos la alegre noticia de la designaci\u00f3n de nuestro nuevo pastor. Como di\u00f3cesis estamos vigilantes y orantes esperando al padre obispo Jos\u00e9 Mar\u00eda para seguir caminando con \u00e9l. Tambi\u00e9n damos gracias por tantas hermanas y hermanos que a lo largo de nuestra historia sirvieron en diferentes lugares y con variados carismas y no dejaron que se apagara la l\u00e1mpara de la fe, ni escaseara el aceite de la caridad. En particular, damos gracias por la beatificaci\u00f3n del Cardenal Pironio, que mantuvo encendida la l\u00e1mpara de la santidad en nuestra di\u00f3cesis en tiempos dif\u00edciles de nuestra Patria.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como di\u00f3cesis renovamos hoy el compromiso de estar atentos y vigilantes. Esto es, comprometidos en la misi\u00f3n, yendo al encuentro de todos. Estar firmes en la esperanza, para que las diferentes situaciones de dificultad y de dolor no nos lleven a bajar los brazos y, a pesar de ellas, poder descubrir la cercan\u00eda de Jes\u00fas, el amado. Vigilantes en la fe que obra por la caridad, en el servicio incansable en tantas iniciativas de cercan\u00eda con los pobres, enfermos, d\u00e9biles y sufrientes. Pidamos por nuestra di\u00f3cesis, para que en comuni\u00f3n y guiados por nuestro pastor Jos\u00e9 Mar\u00eda, podamos mantener viva la comuni\u00f3n con toda la Iglesia en la cercan\u00eda al papa Francisco y, en el camino de la sinodalidad, ejercitarnos cada d\u00eda en la vivencia, transmisi\u00f3n y compromiso de la fe. Que Santa Cecilia, patrona de la m\u00fasica, nos ayude a entonar juntos la sinfon\u00eda de la alegr\u00eda que nace del amor de Dios; que madura en nuestros corazones y se hace fecundo en la atenci\u00f3n y cuidado de todos y cada uno.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-container-2 wp-block-gallery-1 wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"42226\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/03b91825-67ae-4696-8c69-69a49c0f4d81-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-42226\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"42229\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/4ef38091-a653-4da5-81f9-4ab43b2f8ca0-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-42229\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"42225\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/48cfab7f-56a0-473e-bb66-6dc2bdf8beee-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-42225\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"42228\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/9143c249-9ca7-4422-bcaf-928e53f7c0c8-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-42228\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"1024\" data-id=\"42230\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/a9d3d51a-06a5-4eef-a1f6-1faefcf63710-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-42230\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"42223\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/cee2b3ff-849c-45de-a5a5-84768a8dbe3e-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-42223\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"42227\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/53052851-dbc5-425a-9fcc-492e92636954-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-42227\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"42224\"  src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/d1167598-c30e-4be4-be43-4b7da8ad4197-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-42224\"\/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se realiz\u00f3 ayer la procesi\u00f3n y en la Catedral, junto al p\u00e1rroco Ariel Sueiro y los sacerdotes de la di\u00f3cesis celebraron la eucarist\u00eda por los 150 a\u00f1os de la Capilla Santa Cecilia, junto a la comunidad religiosa y educativa de las hermanas del Huerto. 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