{"id":43325,"date":"2024-03-27T08:30:00","date_gmt":"2024-03-27T11:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?p=43325"},"modified":"2024-03-26T22:44:08","modified_gmt":"2024-03-27T01:44:08","slug":"homilia-de-mons-giobando-en-la-misa-crismal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/homilia-de-mons-giobando-en-la-misa-crismal\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda de Mons. Giobando en la Misa Crismal"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>\u201cEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ha consagrado por la unci\u00f3n. \u00c9l me envi\u00f3 a llevar la Buena Noticia a los pobres\u2026\u201d (Lc. 4, 18 cfr. Is. 61, 1).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>El Esp\u00edritu Santo es quien congrega a la Iglesia de Dios, como hoy estamos reunidos en la Catedral de Mar del Plata para celebrar la Misa Crismal, donde renovaremos como ministros nuestras promesas dichas en el d\u00eda de nuestra ordenaci\u00f3n: hemos sido consagrados por la unci\u00f3n, por ello consagraremos los \u00f3leos santos, que ser\u00e1n destinados para ungir al Pueblo de Dios. El \u00f3leo Santo para fortalecer y liberar, el Santo Crisma para la unci\u00f3n real en el servicio humilde a ejemplo de Jesucristo, sumo y eterno sacerdote. <\/p>\n\n\n\n<p>El \u00f3leo de los enfermos para llevar alivio y consuelo a quienes sufren la enfermedad.<br>Tambi\u00e9n somos enviados a llevar la Buena Noticia, el anuncio de la liberaci\u00f3n que nos trae Jes\u00fas, en primer lugar, a los pobres, pobres de coraz\u00f3n y pobres materiales que nadie atiende, como buenos samaritanos. Tambi\u00e9n somos enviados a \u201csanar los corazones heridos, a proclamar la liberaci\u00f3n a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u201d (Lc. 4, 18-19).<\/p>\n\n\n\n<p><br>En esta Misa Crismal, mi primera misa Crismal que presido con ustedes, quisiera detenerme en la oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas, elevada al Padre en el contexto de la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, en el huerto de Getseman\u00ed y en la cruz. Como nos ense\u00f1a el Papa Francisco es la oraci\u00f3n pascual del Se\u00f1or por nosotros. <\/p>\n\n\n\n<p>Quiero compartir con ustedes la catequesis del Papa Francisco acerca de esta oraci\u00f3n de Jes\u00fas, en el contexto de este a\u00f1o de oraci\u00f3n prepar\u00e1ndonos para el pr\u00f3ximo jubileo del a\u00f1o 2025.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Los Evangelios testimonian c\u00f3mo la oraci\u00f3n de Jes\u00fas se hizo todav\u00eda m\u00e1s intensa y frecuente en la hora de su pasi\u00f3n y muerte. Estos sucesos culminantes de su vida constituyen el n\u00facleo central de la predicaci\u00f3n cristiana: esas \u00faltimas horas vividas por Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n son el coraz\u00f3n del Evangelio no solo porque a esta narraci\u00f3n los evangelistas reservan, en proporci\u00f3n, un espacio mayor, sino tambi\u00e9n porque el evento de la muerte y resurrecci\u00f3n \u2014como un rayo\u2014 arroja luz sobre todo el resto de la historia de Jes\u00fas. \u00c9l no fue un fil\u00e1ntropo que se hizo cargo de los sufrimientos y de las enfermedades humanas: fue y es mucho m\u00e1s. En \u00c9l no hay solamente bondad: hay algo m\u00e1s, est\u00e1 la salvaci\u00f3n, y no una salvaci\u00f3n epis\u00f3dica \u2013 la que me salva de una enfermedad o de un momento de des\u00e1nimo \u2013 sino la salvaci\u00f3n total, la mesi\u00e1nica, la que hace esperar en la victoria definitiva de la vida sobre la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p><br>En los d\u00edas de su \u00faltima Pascua, encontramos por tanto a Jes\u00fas, plenamente inmerso en la oraci\u00f3n.<br>\u00c9l reza de forma dram\u00e1tica en el huerto de Getseman\u00ed \u2014lo hemos escuchado\u2014, asaltado por una angustia mortal. Sin embargo, Jes\u00fas, precisamente en ese momento, se dirige a Dios llam\u00e1ndolo \u201cAbb\u00e0\u201d, Pap\u00e1 (cfr.\u00a0Mc\u00a014,36). Esta palabra aramea \u2014que era la lengua de Jes\u00fas\u2014 expresa intimidad, expresa confianza. Precisamente cuando siente la oscuridad que lo rodea, Jes\u00fas la atraviesa con esa peque\u00f1a palabra:\u00a0Abb\u00e0, Pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Jes\u00fas reza tambi\u00e9n en la cruz, envuelto en tinieblas por el silencio de Dios. Y sin embargo en sus labios surge una vez m\u00e1s la palabra \u201cPadre\u201d. Es la oraci\u00f3n m\u00e1s audaz, porque en la cruz Jes\u00fas es el intercesor absoluto: reza por los otros, reza por todos, tambi\u00e9n por aquellos que lo condenan, sin que nadie, excepto un pobre malhechor, se ponga de su lado. Todos estaban contra \u00c9l o indiferentes, solamente ese malhechor reconoce el poder. \u00abPadre, perd\u00f3nales, porque no saben lo que hacen\u00bb (Lc\u00a023,34). En medio del drama, en el dolor atroz del alma y del cuerpo, Jes\u00fas reza con las palabras de los salmos; con los pobres del mundo, especialmente con los olvidados por todos, pronuncia las palabras tr\u00e1gicas del salmo 22: \u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb (v. 2): \u00c9l sent\u00eda el abandono y rezaba. En la cruz se cumple el don del Padre, que ofrece el amor, es decir se cumple nuestra salvaci\u00f3n. Y tambi\u00e9n, una vez, lo llama \u201cDios m\u00edo\u201d, \u201cPadre, en tus manos pongo mi esp\u00edritu\u201d: es decir, todo, todo es oraci\u00f3n, en las tres horas de la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Por tanto, Jes\u00fas reza en las horas decisivas de la pasi\u00f3n y de la muerte. Y con la resurrecci\u00f3n el Padre responder\u00e1 a la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es intensa, la oraci\u00f3n de Jes\u00fas es \u00fanica y se convierte tambi\u00e9n en el modelo de nuestra oraci\u00f3n. Jes\u00fas ha rezado por todos, ha rezado tambi\u00e9n por m\u00ed, por cada uno de vosotros. Cada uno de nosotros puede decir: \u201cJes\u00fas, en la cruz, ha rezado por m\u00ed\u201d. Ha rezado. Jes\u00fas puede decir a cada uno de nosotros: \u201cHe rezado por ti, en la \u00daltima Cena y en el madero de la Cruz\u201d. Incluso en el m\u00e1s doloroso de nuestros sufrimientos, nunca estamos solos. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1 con nosotros. \u201cY ahora, padre, aqu\u00ed, nosotros que estamos escuchando esto, \u00bfJes\u00fas reza por nosotros?\u201d. S\u00ed, sigue rezando para que Su palabra nos ayude a ir adelante. Pero rezar y recordar que \u00c9l reza por nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Y esto me parece lo m\u00e1s bonito para recordar. Esta es la \u00faltima catequesis de este ciclo sobre la oraci\u00f3n: recordar la gracia de que nosotros no solamente rezamos, sino que, por as\u00ed decir, hemos sido \u201crezados\u201d, ya somos acogidos en el di\u00e1logo de Jes\u00fas con el Padre, en la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p> Jes\u00fas reza por m\u00ed: cada uno de nosotros puede poner esto en el coraz\u00f3n, no hay que olvidarlo. Tambi\u00e9n en los peores momentos. Somos ya acogidos en el di\u00e1logo de Jes\u00fas con el Padre en la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Hemos sido queridos en Cristo Jes\u00fas, y tambi\u00e9n en la hora de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n todo ha sido ofrecido por nosotros. Y entonces, con la oraci\u00f3n y con la vida, no nos queda m\u00e1s que tener valent\u00eda, esperanza y con esta valent\u00eda y esperanza sentir fuerte la oraci\u00f3n de Jes\u00fas e ir adelante: que nuestra vida sea un dar gloria a Dios conscientes de que \u00c9l reza por m\u00ed al Padre, que Jes\u00fas reza por m\u00ed. (Papa Francisco, 16 de junio de 2021).<\/p>\n\n\n\n<p><br>Cuando llegu\u00e9 a Mar del Plata le ped\u00ed a los sacerdotes y di\u00e1conos que rez\u00e1ramos, un poco m\u00e1s de lo que rezamos habitualmente, porque es el Se\u00f1or qui\u00e9n gu\u00eda esta barca, en medio de las tormentas y una vez calmada nos invita a navegar mar adentro y echar las redes, como lo representan los dos frontis del altar mayor de nuestra catedral. Confiemos en Jes\u00fas, \u00e9l es nuestro Buen Pastor resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Hace un poco m\u00e1s de tres meses celebramos con alegr\u00eda la beatificaci\u00f3n del Cardenal Eduardo Francisco Pironio, quien fuera obispo de esta Iglesia diocesana. Quisiera terminar esta reflexi\u00f3n con una oraci\u00f3n compuesta por nuestro Beato, as\u00ed llamada \u201cSer presencia\u201d que cantamos el d\u00eda de su beatificaci\u00f3n en Luj\u00e1n. Ser presencia es expandir el buen aroma de Jes\u00fas, su fragancia en medio de nosotros, como el perfume del Santo Crisma que vamos a consagrar:<br>\u201cSer Presencia\u201d (Beato Carde. Eduardo Pironio)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Ser presencia, Se\u00f1or, es hablar de Ti sin nombrarte; callar cuando es preciso que el gesto reemplace la palabra. Ser luz que ilumina el lenguaje del silencio y voz, que, surgiendo de la vida, no habla.<br>Es decirle a los dem\u00e1s que estamos cerca, aunque sea grande la distancia que separa. Es intuir la esperanza de los otros y simplemente, llenarla. Es sufrir con el que sufre y desde dentro, mostrarle que Dios cura nuestras llagas. Es re\u00edr con el que r\u00ede y alegrarse del gozo del hermano porque ama.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Es gritar con la fuerza del Esp\u00edritu la verdad que desde Dios siempre nos salva. Es vivir expuestos y sin armas, confiando ciegamente en Tu Palabra. Es llevar el \u00abdesierto\u00bb a los hermanos, compartir Tu Misterio y decirles que los amas.<br>Es saber escuchar Tu lenguaje en silencio. Y \u00abver\u00bb por ellos cuando la Fe pareciera que se apaga. \u00abSer presencia\u00bb, Se\u00f1or, es saber esperar Tu tiempo sin apresuramientos y con calma.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Es dar serenidad con una paz muy honda. Es vivir la tensi\u00f3n del desconcierto en una Iglesia que, porque crece, cambia. Es abrirse a los \u00absignos de los tiempos\u00bb manteni\u00e9ndose fiel a Tu Palabra.<br>Es, en fin, Se\u00f1or, ser caminante en el camino poblado de hermanos, gritando en silencio que est\u00e1s vivo y que nos tienes tomados de la mano. Am\u00e9n, que as\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/tapa-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-43326\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen-de-WhatsApp-2024-03-26-a-las-19.43.21_825ae026-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-43327\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen-de-WhatsApp-2024-03-26-a-las-22.22.04_adde4589-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-43328\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ha consagrado por la unci\u00f3n. \u00c9l me envi\u00f3 a llevar la Buena Noticia a los pobres\u2026\u201d (Lc. 4, 18 cfr. 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