{"id":45951,"date":"2025-04-16T14:42:33","date_gmt":"2025-04-16T17:42:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/?p=45951"},"modified":"2025-04-16T21:19:31","modified_gmt":"2025-04-17T00:19:31","slug":"proclamar-un-ano-de-gracia-del-senor-homilia-de-mons-giobando-en-la-misa-crismal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/proclamar-un-ano-de-gracia-del-senor-homilia-de-mons-giobando-en-la-misa-crismal\/","title":{"rendered":"\u201cProclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u201d : Homil\u00eda de Mons. Giobando en la Misa Crismal"},"content":{"rendered":"\n<p>As\u00ed concluye la cita del profeta Isa\u00edas que ley\u00f3 Jes\u00fas en la Sinagoga de Nazaret, el pueblo en donde se hab\u00eda criado. Aqu\u00ed estamos, en la Catedral de Mar del Plata, celebrando la Misa Crismal en el contexto del A\u00f1o Santo Jubilar: queremos ser \u201cperegrinos de la esperanza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Ciertamente es un \u201ca\u00f1o de gracia\u201d, un a\u00f1o de reconciliaci\u00f3n y de misericordia, un a\u00f1o de indulgencia que toca profundamente nuestra vida cristiana y de una manera particular nuestro ministerio en el orden sagrado.<\/p>\n\n\n\n<p><br>La esperanza es la virtud teol\u00f3gica que nos acompa\u00f1a en el camino, indic\u00e1ndonos la meta \u00faltima de nuestras vidas, la plena consumaci\u00f3n del Reino de Dios en la patria celestial. Como nos invita el libro del Apocalipsis, en la segunda lectura, a poner los ojos de la esperanza en \u201cJesucristo, el Testigo Fiel, el Primero que resucit\u00f3 entre los muertos, el rey de los reyes de la tierra. \u00c9l nos am\u00f3 y nos purific\u00f3 de nuestros pecados, por medio de su sangre, e hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre\u201d. Como sacerdotes somos presencia de Jes\u00fas que nos ha elegido para que estemos con \u00c9l y demos frutos de vida eterna. Una elecci\u00f3n gratuita a la cual correspondemos con nuestra entrega total al servicio de Dios y de su Santo Pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Pidamos la gracia de ser <em>ministros de la esperanza<\/em>, para poder \u201cconsolar a todos los que est\u00e1n de duelo, a cambiar su ceniza por una corona, su ropa de luto por el \u00f3leo de la alegr\u00eda\u201d. De esta manera seremos llamados \u201cSacerdotes del Se\u00f1or\u2026Ministros de nuestro Dios\u201d, como nos dice el profeta Isa\u00edas, en la primera lectura.<\/p>\n\n\n\n<p><br>El \u00f3leo con que ungieron nuestras manos es el \u00f3leo de la alegr\u00eda, porque el mejor testimonio que podemos dar como  sacerdotes es el de la alegr\u00eda espiritual, una alegr\u00eda que va indisolublemente unida con el anuncio del Evangelio. El mundo va perdiendo la esperanza, y por tanto tambi\u00e9n se pierde la alegr\u00eda. Pidamos la gracia de ser<em> ministros de la alegr\u00eda<\/em>, ante tantos que se enredan en las tristezas que asfixian y matan las esperanzas \u00faltimas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Estamos viviendo un tiempo especial de la Iglesia, el Papa Francisco nos invita a recorrer el camino juntos, esto significa \u201csinodalidad\u201d. Como Iglesia particular de Mar del Plata queremos renovar nuestro compromiso en continuar el camino sinodal, con lo vivido en el Primer S\u00ednodo Diocesano y con las indicaciones del \u00faltimo S\u00ednodo Universal de la Sinodalidad. El documento final del S\u00ednodo celebrado en Roma y que concluy\u00f3 el a\u00f1o 2024, nos invita a profundizar tres aspectos fundamentales en nuestra vida eclesial: comuni\u00f3n, participaci\u00f3n y misi\u00f3n. Sobre estos tres ejes iremos avanzando como Iglesia diocesana, dando respuestas concretas a los pedidos del S\u00ednodo. <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera detenerme en la primera de estas tres consignas y aplicarla a nuestra vida ministerial como di\u00e1conos, sacerdotes y obispo al servicio del Pueblo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Comuni\u00f3n como signo de la caridad sacerdotal:<\/strong> no es una opci\u00f3n entre otras, es una actitud que brota del mandamiento del amor y que constituye la esencia del cristiano, la comuni\u00f3n no se decreta, se construye. A veces requiere tiempo, gestos, perdones, di\u00e1logo, pero siempre reconociendo que es un don que debemos pedir constantemente y una tarea que se manifiesta en los signos concretos de cercan\u00eda fraternal. En estos d\u00edas santos de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas, un signo de la comuni\u00f3n cristiana y por tanto presbiteral es su t\u00fanica, de una sola pieza. La t\u00fanica del Se\u00f1or no fue dividida, porque \u00abesa t\u00fanica es la caridad que no puede ser dividida\u00bb, dice San Agust\u00edn. La t\u00fanica que cubre el cuerpo de Cristo son las obras de caridad y esas obras son las que nos unen como cuerpo de Cristo, la comuni\u00f3n es una obra de caridad, no es la torta que se reparte, sino el pan bendito que se comparte y se multiplica. Somos ministros de la comuni\u00f3n, no podemos dividir la t\u00fanica del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Esa t\u00fanica indivisa recubre el cuerpo de Cristo antes de su crucifixi\u00f3n, est\u00e1 empapada de sangre y sudor, se\u00f1ales de su pasi\u00f3n. Es la t\u00fanica que se extiende recubriendo el cuerpo doliente de Cristo en la humanidad, flagelada por las injusticias que deja a tantos descartados, tirados en las calles. Como el manto del mendigo ciego de Jeric\u00f3, no son unos trapos sucios que hay que quemar, son en cierto sentido su historia y a veces lo \u00fanico que recubre el cuerpo lacerado del que est\u00e1 al borde del camino: \u00a1bendita t\u00fanica del Se\u00f1or que cubren la desnudez! \u201cEstuve desnudo y me vestiste\u201d, nos recuerda el Se\u00f1or, en tiempo presente. Tambi\u00e9n somos revestidos con la t\u00fanica y los ornamentos sagrados para vestirnos de la caridad de Cristo. La comuni\u00f3n sacerdotal con el Obispo y del Obispo con el clero, como fruto de la caridad, reordena las tensiones y fuerzas antag\u00f3nicas que nos quieren separar y dividir. Tensiones expresadas en el Documento Final del S\u00ednodo de la Sinodalidad, invit\u00e1ndonos a la colaboraci\u00f3n para superar estas tensiones:<\/p>\n\n\n\n<p><br><em>74.Colaboraci\u00f3n entre ministros ordenados dentro de la Iglesia sinodal<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Varias veces, durante el proceso sinodal, se expres\u00f3 gratitud a los obispos, presb\u00edteros y di\u00e1conos por la alegr\u00eda, el compromiso y la dedicaci\u00f3n con que desempe\u00f1an su servicio. Tambi\u00e9n se escucharon las dificultades que los pastores encuentran en su ministerio, principalmente relacionadas con la sensaci\u00f3n de aislamiento, soledad, as\u00ed como el sentirse abrumados por las exigencias de atender todas las necesidades. La experiencia del S\u00ednodo puede ayudar a obispos, presb\u00edteros y di\u00e1conos a redescubrir la corresponsabilidad en el ejercicio de su ministerio, que requiere tambi\u00e9n la colaboraci\u00f3n con otros miembros del Pueblo de Dios. Una distribuci\u00f3n m\u00e1s articulada de tareas y responsabilidades, un discernimiento m\u00e1s valiente de lo que pertenece propiamente al ministerio ordenado y de lo que puede y debe delegarse en otros, favorecer\u00e1 su ejercicio de una manera espiritualmente m\u00e1s sana y pastoralmente m\u00e1s din\u00e1mica en cada uno de sus \u00f3rdenes. Esta perspectiva no dejar\u00e1 de repercutir en unos procesos de toma de decisiones caracterizados por un estilo m\u00e1s claramente sinodal. Tambi\u00e9n ayudar\u00e1 a superar el clericalismo entendido como el uso del poder en beneficio propio y la distorsi\u00f3n de la autoridad de la Iglesia que est\u00e1 al servicio del Pueblo de Dios. Este se expresa especialmente en abusos sexuales, econ\u00f3micos, de conciencia y de poder por parte de los ministros de la Iglesia. \u201cEl clericalismo, fomentado tanto por los mismos sacerdotes como por los laicos, genera un cisma en el cuerpo eclesial que fomenta y ayuda a perpetuar muchos de los males que hoy denunciamos\u201d (Francisco, Carta al Pueblo de Dios, 20 de agosto de 2018<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Hemos vivido estas tensiones en la Di\u00f3cesis, no estamos exentos de dificultades, pero con una renovada esperanza los invito a subirse a la barca y remar juntos mar adentro y echar las redes, all\u00ed donde nos indica el Esp\u00edritu Santo, para pescar hombres, varones y mujeres, que est\u00e1n deseosos que les indiquemos el camino de la esperanza que no defrauda, con el anuncio alegre del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Queridos sacerdotes, queridos di\u00e1conos, gracias, gracias por su inmensa tarea y renovemos nuestras promesas con la convicci\u00f3n de que nadie nos separar\u00e1 del amor de Jesucristo y del Santo Pueblo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Antes de terminar estas reflexiones y tan cerca del triduo pascual que celebraremos, quisiera hacer la pregunta que hizo el Beato Eduardo Pironio, profeta de la Esperanza, en esta Catedral hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os: \u201c\u00bfC\u00f3mo tengo que vivir yo esta semana preparando la gran noche de la Vigilia Pascual? \u00bfC\u00f3mo tengo que hacer? Meterme bien adentro de Cristo que en la oraci\u00f3n glorifica al Padre, de Cristo que en la cruz redime al mundo, de Cristo que da la vida por los dem\u00e1s. Es decir, una actitud de mucho silencio y oraci\u00f3n, una actitud de mucha alegr\u00eda en la cruz y una actitud de mucha generosidad en el amor, en la caridad\u201d (Homil\u00eda del Domingo de Ramos del 26 de marzo de 1972). Estas palabras se reflejan en el l\u00edmite de la enfermedad de nuestro querido Papa Francisco, pero aun as\u00ed, no deja de darnos testimonio de una entrega incansable\u2026rezamos por \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Que Mar\u00eda, Madre de la Reconciliaci\u00f3n, nos sostenga en el ministerio sagrado como hijos y hermanos artesanos de la comuni\u00f3n. Que as\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Ernesto Giobando sj<br>Obispo de Mar del Plata<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG_1984-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-45961\" width=\"818\" height=\"614\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG_1892.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-45960\" width=\"824\" height=\"618\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Para-nombramientos-WEB-5-2-1024x768.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-45954\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG_1915.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-45956\" width=\"819\" height=\"1092\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG_1999.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-45957\" width=\"821\" height=\"1095\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG_1927.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-45958\" width=\"819\" height=\"1092\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG_1948.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-45959\" width=\"819\" height=\"614\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG_1929.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-45963\" width=\"823\" height=\"617\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG_1958.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-45965\" width=\"819\" height=\"614\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.obispado-mdp.org.ar\/a\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/IMG_1960.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-45964\" width=\"822\" height=\"617\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As\u00ed concluye la cita del profeta Isa\u00edas que ley\u00f3 Jes\u00fas en la Sinagoga de Nazaret, el pueblo en donde se hab\u00eda criado. 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