TAMBIÉN ES NOTICIA

Consagrados celebraron su día junto al Obispo en la Carpa Misionera

Consagrados celebraron su día junto al Obispo en la Carpa Misionera

En el marco del Día de la Vida Consagrada, el obispo de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando sj., presidió el martes 8 de septiembre la celebración de la Santa Misa en la Carpa Misionera que la comunidad de la parroquia San Francisco de Asís está llevando adelante...

Abren preinscripción de voluntarios para la visita del Papa a Argentina

Abren preinscripción de voluntarios para la visita del Papa a Argentina

Desde este 7 de septiembre, está abierta la preinscripción para quienes deseen postularse como voluntarios durante la visita del Papa León XIV a Argentina, que tendrá lugar del 8 al 11 del próximo mes de noviembre. La Conferencia episcopal invita a personas de entre...

noche de la caridad MDP

Evangelio del día:

Evangelio según San Mateo 20,1-16a.

porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.
Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza,
les dijo: ‘Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo’.
Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: ‘¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?’.
Ellos les respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Entonces les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros’.
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.
Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,
diciendo: ‘Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada’.
El propietario respondió a uno de ellos: ‘Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?
Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.
¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?’.
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos».

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.