TAMBIÉN ES NOTICIA
Homilía de Mons. Ernesto Giobando s.j. en la Vigilia Pascual
¡Feliz Pascua de Resurrección! Esta Vigilia Pascual es de las más antiguas que se celebran en nuestra Iglesia, así llamada Madre de todas las Vigilias. Porque, reuniéndonos en la Iglesia Catedral y en todos los templos donde los cristianos esta noche se reúnen,...
Homilía de Mons. Ernesto Giobando s.j. en la Celebración de la Pasión del Señor
Nos hemos reunido en nuestra Catedral a las tres de la tarde. Es el horario en que Jesús entregó su Espíritu, y ha quedado ya este horario como el de la Divina Misericordia, porque en la muerte de Jesús se revela la misericordia del Padre. Ese Padre bueno del cielo,...
Jueves Santo en la Catedral: “Amar es servir “
En la Catedral de Mar del Plata se celebró la Misa de la Cena del Señor, presidida por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando SJ, en el marco del Jueves Santo, inicio del Triduo Pascual. Durante la celebración, que conmemora la institución de la Eucaristía y...
El Obispo lavó los pies a internos de unidades penitenciarias de Batán y destacó que «siempre es posible empezar de nuevo»
El obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando, se hizo presente en la Alcaidía Penitenciaria N° 44 y en la Unidad N° 50 del Complejo Penitenciario de Batán, donde fue recibido por las autoridades de cada establecimiento, junto a los capellanes que acompañan de manera...
Malvinas: “Siempre serán combatientes por no haber sufrido en vano”
El 2 de abril, en el marco del acto oficial por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando, participó del homenaje realizado junto al monumento a los caídos en Malvinas, en una ceremonia que contó con...
Misa Crismal | Homilía de Mons. Ernesto Giobando s.j.
En esta Misa Crismal renovamos nuestras promesas sacerdotales y bendeciremos los óleos que se utilizarán en los sacramentos. Leyendo el Documento Final de la Asamblea Diocesana, que hemos vivido como una gracia y soplo del Espíritu, quiero compartir estas reflexiones...
Evangelio del día:
Evangelio según San Lucas 24,13-35.
Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.
En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.
Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.
El les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste,
y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!».
«¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo,
y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.
Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas.
Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro
y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo.
Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron».
Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!
¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?»
Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.
Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». El entró y se quedó con ellos.
Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.
Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.
Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?».
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos,
y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!».
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.












