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Misa Crismal | Homilía de Mons. Ernesto Giobando s.j.

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En esta Misa Crismal renovamos nuestras promesas sacerdotales y bendeciremos los óleos que se utilizarán en los sacramentos. Leyendo el Documento Final de la Asamblea Diocesana, que hemos vivido como una gracia y soplo del Espíritu, quiero compartir estas reflexiones...

Asumió el nuevo párroco de San Francisco de Asís

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El domingo 22 de marzo, en la misa de la tarde, asumió el nuevo párroco de la parroquia San Francisco de Asís. La celebración fue presidida por Mons. Ernesto Giobando SJ, obispo de Mar del Plata. El nuevo párroco es fray Fernando Ferrario, miembro de la Orden de...

noche de la caridad MDP

Evangelio del día:

Evangelio según San Juan 13,1-15.

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin.
Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo,
sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios,
se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura.
Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.
Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: «¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?».
Jesús le respondió: «No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás».
«No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!». Jesús le respondió: «Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte».
«Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!».
Jesús le dijo: «El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos».
El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: «No todos ustedes están limpios».
Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: «¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes?
Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque lo soy.
Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros.
Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.»

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.