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Homilía del Domingo segundo durante el año. Ciclo A
"Doy testimonio de que él es el Hijo de Dios". Juan Bautista, el último de los profetas en Israel, no duda en señalar a Jesús como el "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo"; ha visto descender sobre él al Espíritu Santo en forma de paloma, y Dios Padre...
Mensaje al Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Mar del Plata.
Queridos fieles: Hemos iniciado este nuevo año y hoy en la solemnidad de la Epifanía del Señor el Papa León XIV ha clausurado, cerrando la Puerta Santa, este Año Jubilar de la Esperanza. Ha sido un Año Santo donde hemos recibido gracias sobre gracias y estamos...
¡Bienvenida Santa Mama Antula a la Diócesis de Mar del Plata!
Durante las fechas asignadas en distintas Parroquias de la Diócesis damos la bienvenida a las Reliquias de Santa Mama Antula, la primera santa argentina. “Peregrina y misionera, sigue recorriendo nuestras diócesis dejando su ejemplo de Laica Consagrada llevando el pan...
Mensaje de Mons. Ernesto Giobando s.j. a los turistas
Queridos turistas que vienen a nuestras playas y sierras: ¡Bienvenidos! Como Iglesia de la Diócesis de Mar del Plata deseamos que pasen unas felices vacaciones. “Frente al mar, frente a Dios” es la letra del tango que expresa nuestra actitud que brota en estas...
Conclusión del Año Jubilar y bendición de un altar dedicado a Pironio en la Catedral
Con una Santa Misa celebrada en la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia, la Diócesis de Mar del Plata clausuró el Año Jubilar 2025, vivido en comunión con toda la Iglesia universal. La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando SJ, y...
“En Navidad, una mesa para todos” en la explanada de la Catedral
El martes 23, la explanada de la iglesia Catedral fue escenario de un festejo navideño organizado por la Mesa de Diálogo por la Dignidad de las Periferias del Obispado de Mar del Plata, destinado especialmente a personas en situación de vulnerabilidad y a quienes...
Evangelio del día:
Evangelio según San Marcos 3,7-12.
Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea.
Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón.
Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.
Porque, como curaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo.
Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!».
Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.












