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UN PASTOR QUE NOS DEJA SU MARCA.
Mons. Gabriel Mestre recibió esta mañana un emocionado homenaje y despedida por parte del Honorable Concejo Deliberante de General Pueyrredón con la lectura de un documento aprobado por todas las fuerzas políticas de la ciudad. En emocionado reconocimiento recibió...
DOMINGO 20º DURANTE EL AÑO. CICLO A 2023
En el Domingo 20º durante el año, el padre Obispo Gabriel nos ofrece tres puntos para reflexionar:
1. El SILENCIO de Dios
2. PERSEVERANTES en la oración
3. “¡Qué grande es tu FE!”
PLACA Y MONOLITO DE MONS. RAU.
El padre obispo Gabriel bendijo esta mañana la placa que se reinstaló sobre el monolito ubicado en la intersección de Av. Fortunato de la Plaza y calle Mons. Rau, recordando la figura de Mons. Rau como primer obispo de la diócesis. Mestre desataco la figura...
FIESTA DE LA FE, LA MISION Y EL SERVICIO.
Se realizó hoy la fiesta patronal de la parroquia de la Asunción de la Santísima Virgen presidida por Mons. Mestre que se despidió de la que fuera su primera parroquia como sacerdote. Portando la imagen de la Virgen, la comunidad realizó una procesión por las calles...
MESTRE BENDIJO LA CASA GRANJA SAN FRANCISCO DE ASIS.
Mons Mestre presidió la Eucaristía y bendijo las instalaciones de la Casa Granja San Francisco de Asís que llevan adelante la Fundación Pironio, Caritas Mar del Plata junto a los Hogares de Cristo de la diócesis. Está casa es un espacio para que los jóvenes de los...
LA DIOCESIS DESPIDE AL PADRE OBISPO GABRIEL.
La Diócesis de Mar del Plata despide a quien fuera su Obispo, Monseñor Gabriel Mestre el próximo 9 de setiembre. El sábado 9 de septiembre a las 14hs. en las escalinatas de la Catedral tocará la banda del ejercito. A las 15hs. dará comienzo el acto de despedida. A las...
Evangelio del día:
Evangelio según San Lucas 24,13-35.
Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.
En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.
Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.
El les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste,
y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!».
«¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo,
y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.
Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas.
Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro
y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo.
Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron».
Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!
¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?»
Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.
Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». El entró y se quedó con ellos.
Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.
Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.
Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?».
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos,
y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!».
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.












