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27 DE ABRIL -SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO -PATRONO DE LOS OBISPOS DE LATINOAMÉRICA
Le pedimos su intercesión por nuestro obispo Gabriel Mestre para que el Señor lo ilumine y sostenga siempre en su servicio a la Iglesia.
BODAS DE PLATA SACERDOTALES
Nuestro padre obispo Monseñor Gabriel Mestre y el pbro. Fernando Mendoza celebran sus bodas de plata sacerdotales el 16 de mayo a las 19 hs. en la iglesia catedral. El recientemente nombrado obispo de la prelatura de Cafayate fray Darío Rubén Quintana celebrará sus...
REVISTA CENTRAL – MONSEÑOR MESTRE
Nuestro obispo Gabriel en la edición de este mes de la revista Central público un artículo titulado "Soberanía, memoria, paz. A 40 años de Malvinas" en referencia a la gesta en un aniversario sensible en la memoria y corazón de los argentinos.
MAR DEL PLATA – PARROQUIA SAN MARCOS – NUESTRO PADRE OBISPO ACOMPAÑO A LA COMUNIDAD EN SU FIESTA PATRONAL
En la festividad de San Marcos nuestro padre Obispo Gabriel acompaño la procesión y presidio la misa dónde la numerosa comunidad participo junto a él y al párroco Alberto con gran alegría!!
MAR DEL PLATA – SANTUARIO JESÚS MISERICORDIOSO – EL PADRE OBISPO GABRIEL ACOMPAÑO LA PROCESIÓN Y LA CELEBRACIÓN
Nuestro padre obispo Gabriel en la fiesta del Domingo de la Misericordia, ayer por la tarde acompaño la procesión y presidio la misa en el Santuario, que está ubicado en Luis Piedrabuena y Tero, en el Barrio Jardín y pertenece a la parroquia Pio X.
MIRAMAR – CASA DE LA CARIDAD- EL PADRE OBISPO GABRIEL RECORRE EL FINAL DE OBRA
Junto al párroco de la parroquia San Andrés el pbro. Pablo Boldrini el padre obispo Gabriel recorrió la futura Casa de la Caridad, que es posible gracias a los aportes de la Fundación Papal, cuyas finalidades serán: Casa de retiros y encuentros, Caritas y Centro de...
Evangelio del día:
Evangelio según San Lucas 24,13-35.
Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.
En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.
Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.
El les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste,
y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!».
«¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo,
y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.
Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas.
Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro
y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo.
Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron».
Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!
¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?»
Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.
Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». El entró y se quedó con ellos.
Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.
Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.
Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?».
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos,
y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!».
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.












