TAMBIÉN ES NOTICIA
DOMINGO 6º DURANTE EL AÑO. CICLO B 2021
En el Domingo 6º durante el año, el padre Obispo Gabriel nos ofrece tres puntos para reflexionar:
1. DIAGNOSTICAR nuestras “lepras” espirituales y sociales
2. SUPLICAR pidiendo la purificación
3. PROCLAMAR a todo el mundo las maravillas del Señor
OBISPO E INTENDENTE INAUGURAN NUEVO ESPACIO EDUCATIVO.
Está mañana el intendente Guillermo Montenegro visitó el Obispado de Mar del Plata y fue recibido por el Obispo Gabriel Mestre e inauguraron nuevas instalaciones educativas. Juntos recorrieron la Escuela Municipal de Formación Profesional N°10 que funciona en la sede...
HACIA UNA PRESENCIALIDAD CUIDADA.
Los colegios católicos episcopales marchan hacia la presencialidad cuidada De esta manera la Junta Regional de Educación Católica de la Diócesis de Mar del Plata, se pone en camino de escuela presencial. Se ratifica además el mensaje de la Comisión Episcopal de...
LA VIRGEN PEREGRINA DESDE LA GRUTA HACIA LA CATEDRAL.
En la finalización de la tradicional novena de la Virgen de Lourdes el jueves 11 se realizará una caravana desde la Gruta hasta la Catedral. A las 8hs el padre obispo Gabriel Mestre presidirá la celebración de la Misa en la Gruta juntos a la comunidad portuaria y los...
PIRONIO Y SU INVITACIÓN A VIVIR LA IGLESIA DE LA PASCUA
El Obispo Gabriel Mestre presidió ayer la Santa Misa en memoria del siervo de Dios cardenal Eduardo Pironio a 23 años de su partida a la Casa del Padre. La ceremonia se realizó en la Iglesia Catedral en la que rezaron especialmente por su beatificación. Mestre en su...
LA VOCACIÓN CRISTIANA ES SALIR A PREDICAR EL EVANGELIO.
Documento del padre obispo Gabriel por la Semana Vocacional 2021. En oportunidad de esta Semana Vocacional el padre obispo dio a conocer Mensaje Vocacional 2021 bajo el título “Se me ha confiado una misión”, en el cual expresa que “la vocación cristiana es salir hoy...
Evangelio del día:
Evangelio según San Marcos 5,21-43.
Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.
Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies,
rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva».
Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.
Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias.
Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor.
Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto,
porque pensaba: «Con sólo tocar su manto quedaré curada».
Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.
Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: «¿Quién tocó mi manto?».
Sus discípulos le dijeron: «¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?».
Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.
Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.
Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad».
Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?».
Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas».
Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago,
fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba.
Al entrar, les dijo: «¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme».
Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba.
La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: «¡Niña, yo te lo ordeno, levántate».
En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro,
y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.







