TAMBIÉN ES NOTICIA
DOMINGO DE LA FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA. CICLO B 2020.
En la Fiesta de la Sagrada Familia, el padre Obispo Gabriel nos ofrece tres puntos para reflexionar:
1. Una familia profundamente RELIGIOSA
2. Una familia que ESPERA y confía en las promesas del Señor
3. Una familia que es espacio de CRECIMIENTO y fortaleza
SE PRESENTÓ EN LA CATEDRAL EL ESPECTÁCULO “UNA BUENA NOTICIA”.
Con un marco controlado de público en la Catedral de Mar del Plata se estrenó “Una buena noticia”, un emocionante espectáculo artístico-musical con actores y músicos de la ciudad que con motivo de la Navidad el obispado de Mar del Plata presenta a la comunidad bajo la...
ÚLTIMAS GRABACIONES DEL ESPECTÁCULO DE NAVIDAD.
Se realizan las últimas grabaciones del PESEBRE VIRTUAL: “UNA BUENA NOTICIA” del obispado de Mar del Plata. Un emocionante espectáculo artístico-musical con actores y músicos de la ciudad. Desde el pesebre de Belén llega la buena noticia, Jesús nos invita a ser luz...
DOS ESPECTÁCULOS PARA DISFRUTAR EN LA CATEDRAL.
Dos espectáculos de jerarquía se realizarán en la diócesis esta semana. Un concierto de campanas de la Catedral y un Pesebre Viviente Virtual, en el marco de la celebración de la Navidad y el fin de año. CONCIERTO DE CAMPANAS - DOMINGO a las 13hs. Este domingo a las...
NUEVO SACERDOTE PARA MAR DEL PLATA. Juan Pablo Arrachea fue ordenado presbítero.
En el marco de una ceremonia presidida por el obispo Gabriel Mestre, acompañado por los sacerdotes de la Diócesis, fue ordenado sacerdote el diacono Juan Pablo Arrachea. La Misa se realizó en la iglesia Catedral y fue transmitida on line por las redes sociales del...
CONCIERTO DE CAMPANAS EN LA CATEDRAL.
El próximo domingo se realizará un original concierto interpretado con las 5 campanas de la Catedral. Un espectáculo verdaderamente acústico, puesto que el tañido de los bronces genera una frecuencia saludable y armoniosa para la ciudad. Federico Orio es el autor y...
Evangelio del día:
Evangelio según San Marcos 5,21-43.
Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.
Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies,
rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva».
Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.
Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias.
Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor.
Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto,
porque pensaba: «Con sólo tocar su manto quedaré curada».
Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.
Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: «¿Quién tocó mi manto?».
Sus discípulos le dijeron: «¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?».
Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.
Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.
Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad».
Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?».
Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas».
Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago,
fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba.
Al entrar, les dijo: «¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme».
Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba.
La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: «¡Niña, yo te lo ordeno, levántate».
En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro,
y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.






