TAMBIÉN ES NOTICIA
Misa: viernes 21 de agosto de 2020 – DIA DEL CATEQUISTA
Cuando alguien preguntó al Maestro cuál era el mandamiento principal, respondió: ««Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser». Este mandamiento es el principal y primero». Lo creo puesto que concierne al ser esencial y primero, a Dios nuestro Padre, por quien todo ha sido hecho, todo subsiste y a quien volverán todos los que serán salvados. Es él quien nos ha amado primero, quien nos ha hecho nacer; sería un sacrilegio pensar que existe un ser anterior a él y más sabio que él. Nuestro agradecimiento es ínfimo si lo comparamos con los inmensos beneficios que de él hemos recibido y, sin embargo, es éste el mejor testimonio que podemos ofrecerle a él que es perfecto y no tiene necesidad de nada. Amemos a nuestro Padre con todas nuestras fuerzas y con todo nuestro fervor y alcanzaremos la inmortalidad. Cuanto más se ama Dios tanto más nuestra naturaleza se confunde con la suya.
FECHAS DE ADMISIONES A SAGRADAS ORDENES Y LECTORADO
El obispado dio a conocer una Circular de Cancillería 23-2020, correspondiente a la ESCUELA DE DIACONADO PERMANENTE, en la cual se definen fechas para las admisiones al Ministerio del Lectorado y a las Sagradas Órdenes EL TEXTO COMPLETO ES EL SIGUIENTE. ESCUELA DE...
DOMINGO 21º DURANTE EL AÑO. CICLO A 2020.
En el Domingo 21º durante el año, el padre Obispo Gabriel nos ofrece tres puntos para reflexionar:
1. ¿Quién es JESÚS para vos?
2. Identidad clara: el Mesías, el Hijo de DIOS vivo
3. ¿Quién es PEDRO?
Misa: jueves 20 de agosto de 2020
En el Evangelio Jesús nos presenta el Reino de Dios como una fiesta gozosa, similar a un banquete de bodas, que en la tradición bíblica es la expresión más alta de la fiesta. En la parábola lo sorprendente es que el banquete es preparado por el rey para la fiesta de boda de su hijo. Todo, hace prever una celebración gozosa. Pero hay unos elementos sorpresas -imprevistos-: los invitados se niegan a participar. En la perspectiva teológica de Mateo, no es difícil percibir en esta historia, la historia de Israel desde sus inicios hasta la llegada del Mesías. El banquete «ya preparado» no viene cancelado por el rechazo constante de los primeros invitados, se abre a otros, a todos. Los nuevos comensales constituyen el nuevo Israel -la Iglesia, comunidad de seguidores de Jesús- siempre necesitada de conversión, siempre llamada a conservar su belleza para banquete del Reino.
VIRALICEMOS LA ESPERANZA
Mensaje del padre obispo Gabriel Mestre a los catequistas de la Diócesis de Mar del Plata en su día. Asimismo se invita a los catequistas el próximos sábado de 11 a 12 a escuchar la presentación que hara el Padre Pablo Ardiles, vicerector de ISCA y que se transmitira...
Misa: miercoles 19 de agosto de 2020
Uno de los bandidos crucificados con Jesús, gritaba: «¡Acuérdate de mí, Señor! Es hacia ti que ahora me giro… No te enumero mis obras pues ellas me hacen temblar. Todo hombre esta bien disponible hacia su compañero de camino, heme ahora aquí, que soy tu compañero de camino hacia la muerte. Acuérdate de mi, tu compañero de viaje, pero no ahora, sino cuando llegues a tu Reino» (Lc 23,42).
¿Cuál es el poder que te ha iluminado, oh buen ladrón? ¿Quién te ha enseñado a adorar a aquel que es despreciado y crucificado contigo? ¡Oh luz eterna que iluminas a los que están en las tinieblas! (Lc 1,79).¡Anímate!… En verdad, yo te lo digo, hoy estarás conmigo en el paraíso, porque «hoy tú has escuchado mi voz y no has endurecido tu corazón»
Evangelio del día:
Evangelio según San Juan 1,1-18.
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: «Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo».
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.






