TAMBIÉN ES NOTICIA
CONTINÚAN LOS TRABAJOS POR EL SINODO DIOCESANO
Equipo de Animación del Sínodo presentan una serie de Tpis para profundizar en el DOCUMENTO DE TRABAJO DEL SINODO. Queridos hermanos sinodales: ¿Cómo va la lectura y profundización del Documento de Trabajo? Deseamos que puedan ir compartiendo en sus espacios...
Misa: martes 18 de agosto de 2020
“Lo hemos dejado todo” (Mt 19,27). ¿Qué entendemos con “todo”? Las cosas exteriores y las cosas interiores, lo que poseemos y mismo la voluntad de poseer. Así no nos queda absolutamente nada. (…) Es por ti que hemos dejado todo y hemos devenido pobres. Pero ya que eres rico, te hemos seguido para que también nos hagas rico. ¡Te hemos seguido, a Ti! Criaturas, te hemos seguido, Creador. Hijos, hemos seguido al padre y niños, a la madre. Hambrientos, al pan y sedientos, al manantial. Enfermos, al médico y fatigados, a la fortaleza. Exilados, al paraíso. “Te hemos seguido” (cf. Mt 19,27)
LA IGLESIA ACOMPANÓ EL 170 ANIVERSARIO DE SAN MARTIN
El Obispo Gabriel Mestre participó esta tarde de la ceremonia central del 170 aniversario del fallecimiento del General San Martín en la plaza que lleva su nombre. Junto al Intendente Montenegro y el presidente del HCD Ariel Martinez Bordaisco colocaron una ofrenda...
Misa: lunes 17 de agosto de 2020
Es necesario no rechazar los bienes que pueden ayudar a nuestro prójimo. La naturaleza de las cosas que poseemos es de ser poseídas; la de los bienes es de difundir el bien; Dios las ha destinado al bienestar de los hombres. Los bienes están en nuestras manos como unos utensilios, unos instrumentos de los que uno saca provecho si los sabe utilizar… La naturaleza ha hecho de la riqueza una sierva, no una dueña. Es preciso, pues, no desprestigiarla, puesto que en sí no es ni buena ni mala, sino perfectamente inocente. Tan sólo de nosotros depende el uso, bueno o malo, que hagamos de ellas; nuestro espíritu, nuestra conciencia son enteramente libres para disponer a su gusto de los bienes que le han sido confiados. Destruyamos, pues, no nuestros bienes, sino la codicia que pervierte su uso. Cuando lleguemos a ser honestos, entonces sabremos usar de ellos honestamente. Estos bienes de los que se nos dice nos hemos de deshacer, debemos comprender bien que son los deseos desordenados del alma… No ganáis nada empobreciéndoos de vuestro dinero, si permanecéis ricos de deseos desordenados…
Misa: domingo 16 de agosto de 2020
En la fiesta de la Asunción de la Virgen el padre obispo Gabriel resalto tres puntos para reflexionar: SALIR / MAGNIFICAT / CIELO.
“La Virgen partió y fue sin demoras» dice el evangelio. Esta imagen es un signo de nuestra dinámica espiritual en este tiempo de pandemia. Así debe ser nuestra actitud, salir de nuestro encierro para ir al encuentro del otro, abandonar nuestra comodidad y ofrecer nuestro servicio a los que no necesitan. Así como esta comunidad hoy salió a las calles con la Virgen a encontrarse con los vecinos para expresar su amor a Dios.
Magnificat. Este es el más hermoso himno de alabanza y lo canta María. “Mi alma canta la grandeza del Señor”, dice la Virgen en un acto de confianza hacia el Señor. Cantemos como María la grandeza del Señor y animémonos a escribir nuestro propio Magnificar, agradeciendo a Dios por cada cosa que hacemos.
Cielo. Levantemos la cabeza y abramos los brazos al Señor, como la Virgen de la Asunción. La solución está arriba, en el misterio de Dios. Comprometidos con la realidad cotidiana debemos invocar, como la Virgen, la fuerza del Señor. Solo así, desde la Fe, podré descubrir la misteriosa presencia de Dios en nuestra vida personal.
MESTRE AGRADECIÓ A LA VIRGEN EN LA ASUNCIÓN
En su primera salida luego de la cuarentena por COVID el Obispo Gabriel Mestre encabezó una procesión de vehículos con la Virgen de la Asunción. Misa Esta mañana en la celebración de fiesta de la Asunción de la Virgen, el Padre Obispo Gabriel gradeció a la Virgen por...
Evangelio del día:
Evangelio según San Juan 1,1-18.
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: «Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo».
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.






