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PÁRROCO DE PINAMAR CON COVID
El padre Marcelo Panebianco, párroco de Nuestra Señora de la Paz de Pinamar, dio positivo en el hisopado de COVID realizado ayer. El padre Marcelo permanecerá aislado con todos los cuidados necesario, aunque su estado es bueno y los síntomas iniciales son leves....
Misa: viernes 14 de agosto de 2020
Toda separación genera heridas. En algunas situaciones estas se llevan por toda la vida. Así como el Evangelio, la Iglesia siempre defenderá la indisolubilidad del matrimonio. Dios quiere que hombre y mujer sean una sola carne, que no se separen jamás, sino que vivan fundamentados en el amor y la alianza de vida. Es evidente que hoy, como ayer, el amor y la fidelidad son necesarios. Pero también es evidente que las personas fracasan en sus proyectos de vida. Y la Iglesia no puede dejar de atender a las situaciones especiales. Por eso, no podemos aceptar la interpretación de textos sagrados que justifique de un modo u otro la dominación de la mujer por parte del varón. ¡Es inaceptable!
MESTRE AGRADECERÁ A LA VIRGEN.
En su primera salida luego de la cuarentena por COVID el Obispo se pondrá este sábado a los pies de la Virgen en la Asunción. Transmisiones ON LINE. Procesión con vehículos. En la oportunidad de la celebración de la fiesta de la Asunción de la Virgen, recuperado y...
DOMINGO 20º DURANTE EL AÑO. CICLO A 2020.
En el Domingo 20º durante el año, el padre Obispo Gabriel nos ofrece tres puntos para analizar:
1. El SILENCIO de Dios
2. PERSEVERANTES en la oración
3. “¡Qué grande es tu FE!”
Misa: jueves 13 de agosto de 2020
Voy a explicarte, como pueda, tu caso de conciencia. ¿Hay unas preocupaciones o personas –hermanos u otras personas- que te impiden amar al Señor Dios? Pues bien…, ama a los que te fastidian. A no ser que el Señor te indique lo contrario, no exijas que ellos cambien de actitud con respecto a ti. Losa debes amar tal como son…
Con esto reconoceré que amas al Señor, y que me amas a mí, su servidor y el tuyo: si cualquier hermano del mundo, después de haber pecado cuanto es posible pecar, puede encontrarse con tu mirada, pedir tu perdón e irse perdonado. Si no te pide perdón, pregúntale tú si quiere ser perdonado. Y aunque después de esto pecara mil veces contra ti, ámale todavía más de lo que me amas a mí, y todo ello para llevarlo al Señor. Ten siempre compasión de estos desgraciados. Y cuando se presente la ocasión haz saber a los guardianes [de nuestras comunidades] tu firme resolución de actuar así.
SALUDO A LOS 60 COLEGIOS CATÓLICOS DE LA DIÓCESIS
La Junta Regional de Educación Católica se reunió una vez mas de manera virtual y en esta oportunidad, envió un saludo a directivos, docentes y personal de todas las escuelas que integran esta Junta, alentándolos a seguir trabajando en esta segunda parte del año. En...
Evangelio del día:
Evangelio según San Lucas 2,1-14.
En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.
Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.
Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David,
para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre;
y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.
De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor,
pero el Angel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo:
Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre».
Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
«¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.






