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Misa: Jueves 2 de julio 2020

El Padre Silvano hizo una oracion especial pidiendo por los seminaristas y su vocacion porque confian en quien los ha llamado. Además, dijo que el paralítico hubiera podido manifestar a Cristo su decepción diciéndole: “¡Está bien! Tú has venido para aliviar otra enfermedad y curar otro mal, el pecado. Pero ¿qué prueba tendré yo que me asegure que mis pecados están perdonados?”. Pero no dice nada de eso, sino que se confía a aquel que tiene el poder de curar…

CHARLA: EVANGELIZACIÓN, PANDEMIA Y CATEQUESIS.

¿Cómo ha impactado el «efecto pandemia» en nuestra labor evangelizadora? ¿Y en nuestra catequesis? ¿Qué pasos daremos de ahora en más? Sembrar en diálogo es un ciclo de charlas de la Escuela Universitaria de Teologia del Obispado que busca abrir espacios de diálogo y...

Misa: Miércoles 1 de julio 2020

El padre Ezequiel Kseim nos dice que vendrá un día en que «seremos llevados con ellos entre nubes al encuentro del Señor, para estar con el Señor para siempre «. no obstante si nos esforzamos en tenerle siempre con nosotros como compañero de camino, él nos dará a cambio la patria. Mejor: entonces él mismo será nuestra patria, con tal que ahora sea nuestro camino.

Misa: Martes 30 de junio 2020

Mons Quintana nos predica que si la desolación se prolonga y la angustia es extrema, debemos unir nuestra voz a la de Jesús, Jesús muriendo en la cruz. Dígale, implorando la piedad divina: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27,46). Pero aprovechemos esa prueba. Primero para abajarse más, repitiéndose que no merecemos consuelo cuando hemos ofendido a Dios. Después, para avivar más su confianza, recordando que ya sea lo que haga o permita, Dios sólo tiene en vista nuestro bien y “dispone de todas las cosas para el bien” del alma (cf. Rom 8,28). Cuanto más la turbación y la falta de coraje lo asalten, más se debe armar de valor y gritar: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?”

noche de la caridad MDP

Evangelio del día:

Evangelio según San Lucas 8,19-21.

Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud.
Entonces le anunciaron a Jesús: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte».
Pero él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican».

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.