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Misa: jueves 7-05-2020
El padre Luis Alboniga nos trae las palabras de Jesús, «Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.
CÁRITAS CATEDRAL #mascomprometidaquenunca
Cáritas Catedral no ha cesado de brindar ayuda a nuestros hermanos más necesitados a lo largo del año y hemos redoblado los esfuerzos durante la pandemia del covid-19. Por eso queremos compartir qué hacemos durante este tiempo particular. Nuestras puertas siempre...
LA CUARENTENA COMO POSIBILIDAD
Por mons. Gabriel Mestre, obispo de Mar del Plata, abril 2020* Artículo publicado en la REVISTA CENTRAL en abril Cuando miramos para atrás y tomamos contacto con este tiempo de cuarentena que estamos transitado en Argentina, lo primero que surge, como es natural, es...
Misa: miércoles 6-05-2020
El padre Obispo Auxiliar, Mons Dario Quintana nos recuerda en el evangelio que Jesús exclamó: «El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió.
Y el que me ve, ve al que me envió. Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.
EN LA CUARENTENA LOS SEMINARISTAS ESTAN MÁS COMPROMETIDOS QUE NUNCA CON LA ORACION
Durante los días de la cuarentena, los seminaristas del Seminario San José de La Plata estamos realizando distintas actividades con difusión virtual para las personas que están en sus hogares. Todos los días transmitimos por redes sociales la misa; hemos compartido...
Misa: martes 05-05-2020
El padre Obispo GAbriel continua con el sermon del buen pastor del Evangelio de San Juan.
«Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.
Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.
Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre.
El Padre y yo somos una sola cosa».
Evangelio del día:
Evangelio según San Lucas 5,1-11.
En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret.
Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes.
Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes».
Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes».
Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse.
Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador».
El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido;
y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres».
Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.






