TAMBIÉN ES NOTICIA
Tres sacerdotes se reincorporan al ejercicio del ministerio en nuestra diócesis
Por la presente damos a conocer a la comunidad diocesana que los presbíteros Luis Albóniga, Mario Fernández y Nicolás Marinelli se reincorporan al ejercicio del ministerio sacerdotal en la diócesis de Mar del Plata. El padre Luis, reasume como rector en la Escuela...
Monseñor Giobando encabezó la Procesión de San Salvador
Presidida por el Obispo electo, Monseñor Ernesto Giobando, actual administrador apostólico de la Diócesis de Mar del Plata, se realizó la tradicional procesión náutica junto a la imagen de San Salvador, patrono de la colonia pesquera. Este domingo se llevó a cabo el...
Fiesta de Santiago Apóstol en Villa Gesell
La comunidad local y turística de Villa Gesell celebró el pasado sábado 25 a Santiago Apóstol en el Santuario que lo tiene por Patrono. La misma estuvo presidida por el administrador apostólico y obispo electo de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando sj, y...
Pinamar celebró a su Patrona, Nuestra Señora de la Paz
Este viernes 24, la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de la Paz, de Pinamar, celebró a su patrona con una Misa solemne presidida por el administrador apostólico y obispo electo de nuestra diócesis, monseñor Ernesto Giobando sj. La misma fue concelebrada por el...
Con la misión en Laguna La Brava comenzaron las Misiones Rurales de Balcarce
Bajo el lema “En Jesús ponemos nuestra esperanza”, la comunidad de la Parroquia San José, de Balcarce, lleva adelante una vez más las Misiones Rurales. Como en cada edición, los misioneros -de todas las edades- se alojan en una escuela rural, que es a su vez sede...
Concluyó la misión juvenil en la Gloria de la Peregrina
Jóvenes pertenecientes al Movimiento Juvenil Diocesano (MJD) participaron de una misión en La Gloria de la Peregrina, que se desarrolló entre el 13 y el 19 de este mes. De esta manera concluyeron un ciclo de 3 años en los que misionaron cada verano en esa zona,...
Evangelio del día:
Evangelio según San Lucas 2,22-40.
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor,
como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él
y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley,
Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
«Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,
porque mis ojos han visto la salvación
que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel».
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción,
y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos».
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.
El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.












