TAMBIÉN ES NOTICIA

Con gran participación comenzó la Semana Social Diocesana

Con gran participación comenzó la Semana Social Diocesana

Ante más de 400 personas, entre ellas estudiantes de escuelas católicas y autoridades y representantes de los diferentes sectores de la vida social y política, comenzó en la mañana de este martes en el Hotel 13 de Julio la Semana Social organizada por el Obispado de...

El seminarista Agustín Corral fue ordenado diácono

El seminarista Agustín Corral fue ordenado diácono

En una Misa presidida por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando sj., en la Parroquia Santa María del Carmen, de Necochea, el seminarista Agustín Corral recibió la ordenación diaconal. El flamante diácono, de 27 años, es oriundo de esa localidad y hace casi...

Seminaristas de la diócesis participaron de convivencia en Necochea

Seminaristas de la diócesis participaron de convivencia en Necochea

La Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, de la localidad de Necochea, fue la anfitriona este año de la tradicional “convivencia de invierno” que los seminaristas diocesanos realizan al inicio del receso invernal. Concluido el primer semestre de su formación en el...

noche de la caridad MDP

Evangelio del día:

Evangelio según San Lucas 7,36-50.

Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa.
Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume.
Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!».
Pero Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». «Di, Maestro!», respondió él.
«Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta.
Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos lo amará más?».
Simón contestó: «Pienso que aquel a quien perdonó más». Jesús le dijo: «Has juzgado bien».
Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos.
Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies.
Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies.
Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor».
Después dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados».
Los invitados pensaron: «¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?».
Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz».

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.