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SALUDO EN EL DÍA DE LA MADRE.
El administrador diocesano, Padre Luis Albóniga, saluda a la madres en su día y lo hace desde el hogar de María Jóse y José María de las comunidades de base del sur de la ciudad de Mar del Plata.
VISITA A LAS COMUNIDADES DEL SUR.
El administrador diocesano, Pbro. Luis Albóniga, visitó esta mañana las comunidades del sur de Santa Rosa. Allí conversó con las personas que preparan las prepizas para el fin de semana, con las voluntarias que trabajan con los niños que construyen sus regalos para el...
ESPERANDO AL NUEVO PASTOR
El Señor Jesús quiso para su Iglesia, “pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” Cf. Apostolorum Succesores 1
30 AÑOS DE LOS ENCUENTROS DE EVANGELIZACIÓN DE SANTO CURA BROCHERO.
Los miembros de la comunidad de la casa Santo Cura Brochero festejaron los 30 años de los Encuentros de evangelización en la diócesis. Se cumplieron 30 años del primer encuentro en Mar del Plata en nuestra amada casa en la avenida Colón al 10.190. En aquellos tiempos...
EL COLEGIO FASTA GANO LA COPA “JUAN PABLO SEGUNDO”.
Con la presencia del administrador diocesano, Pbro. Luis Albóniga se realizó el acto de clausura y entrega de premios del 17º Encuentro Deportivo y Cultural de Colegios Católicos “COPA JUAN PABLO II”. Colegio FASTA se llevó el premio por el mejor desempeño 2023. En...
ENCUENTRO PROYECTO DE VIDA
Del 6 al 8 de octubre se realizó el retiro "Proyecto de Vida" que organiza todos los años la Pastoral Vocacional. En esta ocasión fue llevado a cabo en el Colegio Don Bosco de la ciudad de Pirán, en el que participaron 16 jóvenes de distintas comunidades de nuestra...
Evangelio del día:
Evangelio según San Lucas 2,22-40.
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor,
como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él
y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley,
Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
«Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,
porque mis ojos han visto la salvación
que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel».
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción,
y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos».
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.
El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.












