Con una Misa presidida por el Obispo Gabriel Mestre comenzó esta mañana el ciclo de Misas diarias On Line por la página de Facebook del Obispado www.facebook.com/iglesia.mdp 

En la homilía de esta mañana el Obispo Mestre recordó que hoy la Iglesia celebra a San José y, como es habitual, resaltó los tres puntos destacados de la vida de este Santo: Interioridad, custodio y proyecto.

“Interioridad, José vivió activamente, pero mantuvo silencio, él no habla en las escrituras, pero se mantuvo viviendo profundamente una vida interior en el encuentro con Dios, consigo mismo y los hermanos. Cultivemos nosotros nuestro corazón en este tiempo de prueba como San José.

Custodio. Dios le regaló a San José ser custodio de su hijo Jesucristo. José supo cuidar, como pide Francisco, como actitud en estos tiempos de pandemia. Hay que cuidarse y especialmente atender a los más débiles que sufren las dificultades múltiples que genera esta pandemia. 

Proyecto. Detrás de esta circunstancia difícil, como también la vivió José, hay un mensaje de Dios. Hay un proyecto de Dios para nuestra vida y para el bien. Siempre hay dificultades, pero estos problemas reclaman hoy de cada uno de nosotros encontrar el proyecto superador que nos conecté con Dios. Hay que discernir y ser fieles al proyecto de Dios para cada uno de nosotros.

San José, te pedimos que en interioridad, podamos ser hombres y mujeres custodios de los más débiles y que podamos asumir este proyecto en la grandeza que nos reclama el Señor#, concluyo el Obispo Mestre.


Primera lectura

Lectura del segundo libro de Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16

En aquellos días, vino esta palabra del Señor a Natán:
«Ve y habla a mi siervo David:
“Así dice el Señor: Cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo suscitaré descendencia tuya después de ti. Al que salga de tus entrañas le afirmaré tu reino.
Será el quien construya una casa a mi nombre y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre.
Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo.
Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre”».


Salmo

Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29 R/. Su linaje será perpetuo.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno»,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.

«Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades». R/.

Él me invocará: “Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora”.
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable. R/.


Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 4, 13. 16-18. 22

Hermanos:
No por la ley sino por la justicia de la fe recibieron Abrahán y su descendencia la promesa de que iba a ser heredero el mundo.
Por eso depende de la fe, para que sea según gracia; de este modo, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la que procede de la ley, sino también para la que procede de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros.
Según está escrito: «Te he constituido padre de muchos pueblos»; la promesa está asegurada ante aquel en quien creyó, el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe.
Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho:
«Así será tu descendencia».
Por lo cual le fue contado como justificación.


Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 16. 18-21. 24a

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Cuando José se despertó, hizo lo que le habla mandado el ángel del Señor.

Palabra de Dios.