El 25 de mayo, monseñor Giobando recordó los orígenes religiosos de nuestra Nación

Al participar junto al Intendente Municipal y las autoridades del distrito del acto oficial por el 214 aniversario de la Revolución de Mayo en el Museo José Hernández –en Laguna de los Padres-, el administrador apostólico de la diócesis, monseñor Ernesto Giobando sj. tuvo a cargo una invocación religiosa.

En primer término evocó el recuerdo de los primeros evangelizadores de estas tierras ya que precisamente en ese lugar se encuentra la llamada “Reducción del Pilar”, desde la cual los jesuitas Cardriel, Falkner, Strobel y Rejón, desplegaron su acción evangelizadora hacia fines del siglo XVIII.

Seguidamente, afirmó que “al recordar a aquellos héroes de la Revolución de Mayo descubrimos que nos dejaron una tarea: construir cada día esta nación de hermanos y hermanas”, y citó al Beato Eduardo Pironio, segundo obispo de la diócesis de Mar del Plata:

“El mundo actual está hambriento de los frutos del Espíritu: caridad, gozo y paz. Vive asqueado de su egoísmo, de su tristeza y de su agitación. Reclama urgentemente un poco más de unidad, de alegría y de serenidad. Un auténtico apóstol de los tiempos modernos es el que sabe acercarse a su mundo para comunicar los preciosos frutos del Espíritu: darle la alegría de la fe, la serenidad de la esperanza y la unidad del amor en Cristo. Darle la seguridad de que Dios está en medio de los hombres y preside sus destinos, hacerle sentir la eficaz presencia de Cristo en el corazón de su época. Llenarlo del optimismo de la victoria final por la fe»

“¡Cómo cambiaría el mundo si los hombres nos convenciéramos de veras de que estamos simplemente de paso y lo único que vale es cumplir con nuestra misión concreta y amar sencillamente a nuestros hermanos! ¡Cómo se acabarían los egoísmos y las ambiciones, las envidias, los rencores y las guerras!”.

Teniendo detrás el Museo Tradicionalista José Hernández, el obispo compartió con los presentes un fragmento del Martin Fierro, y una reflexión que según contó llegó a sus manos por parte de María del Rosario Pombo, en una reunión días pasados.

“Es el pobre en su orfandá

de la fortuna el desecho,

porque naides toma a pecho

el defender a su raza:

debe el gaucho tener casa,

escuela, iglesia y derechos”

Para referirse a esa estrofa, monseñor leyó en la reflexión mencionada  “sumados a los cuerpos de cazadores, Migueletes, Blandengues y Húsares entre otros, fueron gauchos muchos de los que, con más voluntad que organización y disciplina, se opusieron con éxito a los aguerridos y profesionales batallones ingleses. Con Güemes sin la llamada “Guerra Gaucha” en el norte argentino, la guerra de la independencia no podría haber sido ganada. Y así fueron partícipes del nacimiento de la Patria, entre la rebeldía y la integración, entre la fuga y la adaptación. Pero siempre sostenidos por su fe, germen de la piedad popular nacional.”

Retomando el Martin Fierro, enfatizó la cita “debe el gaucho tener casa, escuela, Iglesia y derechos”, y agregó “el gaucho tiene y siempre ha tenido Iglesia. Propongamos este 25 de mayo trabajar todos juntos para que ese verso de José Hernández se cumpla en su totalidad.”

Finalmente, al introducir la oración por la Patria, en la que pidió la intercesión de la recientemente canonizada Santa Mama Antula, la primera santa argentina, recordó que “fue el 11 de febrero de este año cuando el Papa Francisco nos regaló a Santa Mama Antula, esa mujer que caminó descalza nuestra querida tierra argentina. De ella se dice que fue la ‘Madre espiritual de la patria’, porque los que conformaron la Revolución de Mayo, en su mayoría hicieron los ejercicios espirituales que ella propició con tanto fervor y sacrificio.”

“Querida Santa Mama Antula, Madre espiritual de nuestra Patria, inspiradora de fe y caridad, te pedimos que intercedas por nosotros. Ayúdanos a seguir tu ejemplo de entrega y servicio a Dios y al prójimo.

Que podamos vivir con la misma humildad y amor con los que vos recorriste nuestra tierra, llevando esperanza y consuelo a quienes más lo necesitaban.

Fortalece nuestra fe en momentos de duda, guíanos hacia una vida de paz y solidaridad, y acompáñanos en nuestro caminar, para que, como vos, seamos luz en el mundo. Amén.”