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ENVIÓ MISIONERO: GRAN MISIÓN DIOCESANA.

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En la solemnidad de la fiesta de Pentecostés, el padre obispo Gabriel presidio la eucaristía en la que realizo el envío misionero para la “Gran Misión Diocesana”, que es un fruto del Sínodo, donde Monseñor Gabriel nos animó a todos los bautizados a anunciar la alegría...

TRES NUEVOS DIACONOS CASADOS PARA LA DIOCESIS

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En una ceremonia religiosa presidida por el padre obispo Gabriel recibieron su ordenación diaconal Pedro Alderete, Elio Urdiales y Hernán Victorel, bajo el lema “Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad” (Heb 10,9) La Misa se realizó en la Iglesia Catedral y fueron...

LA ESPERANZA ES AUDAZ…. CAMINEMOS EN ESPERANZA.

LA ESPERANZA ES AUDAZ…. CAMINEMOS EN ESPERANZA.

En la Iglesia Catedral se realizó el Te Deum para dar gracias a Dios por el regalo de la Patria. La celebración fue presidida por el padre obispo Gabriel Mestre.  Su homilía se centró en las palabras del Papa Francisco La esperanza es audaz… Caminemos en...

DOMINGO DE PENTECOSTÉS. CICLO A 2023

DOMINGO DE PENTECOSTÉS. CICLO A 2023

En el Domingo de Pentecostés, el padre Obispo Gabriel nos ofrece tres puntos para reflexionar:
1. El Espíritu nos hace SALIR de nuestro encierro
2. El Espíritu nos capacita para anunciar con AUDACIA las maravillas de Dios
3. INVOCAR constantemente la presencia del Espíritu

RECORDANDO A MONS. PIRONIO

RECORDANDO A MONS. PIRONIO

Digitalización de la revista diocesana de su episcopado. El 26 de mayo de 1972 Monseñor Eduardo Francisco Pironio (1920-1998) llegó a Mar del Plata para asumir como segundo Obispo de la Diócesis.  Recordando ese acontecimiento, en el marco del avance de la causa...

¡NOS PREPARAMOS PARA MISIONAR!

¡NOS PREPARAMOS PARA MISIONAR!

Como Diócesis de Mar del Plata saldremos a “anunciar la alegría de la vida en Cristo” en el marco de una Misión Diocesana que se llevará a cabo entre el 25 de septiembre y el 8 de octubre próximos. El fin de semana de Pentecostés (27 y 28 de mayo) todos recibiremos el...

noche de la caridad MDP

Evangelio del día:

Evangelio según San Lucas 24,13-35.

Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.
En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.
Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.
El les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste,
y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!».
«¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo,
y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.
Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas.
Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro
y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo.
Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron».
Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!
¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?»
Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.
Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». El entró y se quedó con ellos.
Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.
Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.
Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?».
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos,
y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!».
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.