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LA IGLESIA DE MAR DE PLATA EN LAS PERIFERIAS.
El obispo celebró Misa en la Carpa Misionera en Monte Terrabusi, en el sur de la ciudad. En la tarde del sábado el padre obispo Gabriel presidió la Misa en la Carpa Misionera en el Monte Terrabusi, perteneciente a la parroquia Padre Pio, de las Comunidades del Sur. La...
LA DIOCESIS CELEBRA A SANTA CECILIA.
La patrona de la ciudad de Mar del Plata, protectora de la música y de la Catedral del Obispado será homenajeada con distintos eventos musicales y una Misa presidida por el obispo. El próximo martes 22 de noviembre, día de Santa Cecilia, el padre obispo Gabriel...
NUEVAS DESIGNACIONES EN LA DIOCESIS.
Por circular de Cancillería se dieron a conocer las siguientes designaciones realizadas por nuestro padre obispo, Gabriel Mestre: - LICENCIAS MININSTERIALES: fray Miguel Ángel Céspedes OP, y fray Ángel Benavidez OP - DELEGADO DE LA DIÓCESIS DE MAR DEL PLATA ANTE EL...
DOMINGO CRISTO REY. CICLO C 2022
En el Domingo de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo, el padre Obispo Gabriel nos ofrece tres puntos para reflexionar:
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49° MARCHA DE LA ESPERANZA.
“MADRE, RUEGA POR NOSOTROS”. EL JUEVES 8 DE DICIEMBRE A LAS 16HS DESDE LA GRUTA DE LOURDES. La Marcha de la Esperanza es una tradicional expresión de fe popular alegre y festiva, donde llegando a fin de año, en el tiempo de Adviento que nos prepara para celebrar...
LOS 44 HEROES SON LUZ PARA LA PATRIA.
Con una invocación religiosa del obispo de la diócesis de Mar del Plata, Monseñor Gabriel MESTRE, y la presencia del Intendente Guillermo MONTENEGRO, autoridades municipales, castrenses, familiares de los tripulantes y vecinos de la ciudad se realizó esta mañana una...
Evangelio del día:
Evangelio según San Lucas 15,1-3.11b-32.
Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo entonces esta parábola:
«Un hombre tenía dos hijos.
El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de herencia que me corresponde’. Y el padre les repartió sus bienes.
Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.
Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones.
Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos.
El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.
Entonces recapacitó y dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!
Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti;
ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’.
Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
El joven le dijo: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’.
Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos,
porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza.
Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso.
El le respondió: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’.
El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara,
pero él le respondió: ‘Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.
¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!’.
Pero el padre le dijo: ‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo.
Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.












