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SALUDO DEL OBISPO MESTRE A LOS TRABAJADORES
Es posible anhelar un planeta que asegure tierra, techo y trabajo para todos. ¡Qué en nuestra Patria podamos pasar del anhelo a la realidad! El padre obispo Gabriel Mestre dio a conocer un mensaje a los trabajadores en el que comparte una frase del querido Papa...
«Es posible anhelar un planeta que asegure tierra, techo y trabajo para todos».
DIA DE LOS TRABAJADORES: TIERRA, TECHO Y TRABAJO PARA TODOS El obispo de Mar del Plata, Mons. Gabriel Mestre, presidirá este sábado la Santa Misa por el Día del trabajo a las 18hs en el santuario de San Cayetano, Moreno 6776. Asistirá el intendente municipal junto a...
DOMINGO 5º DE PASCUA. CICLO B 2021
En el Domingo 5º de Pascua, el padre Obispo Gabriel nos ofrece tres puntos para reflexionar:
1. PERMANECER en Jesús
2. Para dar mucho FRUTO
3. Sabiendo que la PODA nos fortalece
SEMINARIO: RELATOS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR.
Los invitamos al Seminario Bíblico realizado por la Escuela Universitaria de Teología en conjunto con la Comisión Bíblica Diocesana. RELATOS DE LA PASIÓN DEL SEÑORHistoria, narrativa, teología y espiritualidad ProfesoresPbro. Dr. Gerardo Söding, Mons. Gabriel Mestre y...
DOMINGO 4º DE PASCUA. CICLO B 2021
En el Domingo 4º de Pascua, el padre Obispo Gabriel nos ofrece tres puntos para reflexionar:
1. CONOCER a Dios
2. ESCUCHAR la voz del Buen Pastor
3. DAR la vida con libertad y alegría
EL DESAFÍO DE LA DIGITALIZACIÓN.
Se realizó un encuentro de secretarias y secretarios parroquiales de toda la diócesis para trabajar sobre los nuevos desafíos de modernizar la gestión a través de diferentes instrumentos digitales. Para tratar el Tema "El desafío de la digitalización" quienes llevan...
Evangelio del día:
Evangelio según San Mateo 5,17-37.
Jesús dijo a sus discípulos:
«No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio.
Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor.
Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios,
ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey.
No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Cuando ustedes digan ‘sí’, que sea sí, y cuando digan ‘no’, que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.











