Para celebrar el tercer aniversario de la casa de la Libertad y la Misericordia, el padre obispo Gabriel presidio la Misa en el patio de la casa con los miembros de esa comunidad diocesana del sur de la ciudad.
En la alegría de la Pascua y próximos al domingo de la Divina Misericordia, el obispo Mestre animó a los presentes a “abrir siempre el corazón a Cristo, dado que en Él tenemos las respuestas a todas nuestras realidades, porque Cristo es nuestra paz”, finalizó.
En esa casa diocesana confluyen distintos servicios. La pastoral carcelaria que da apoyo a los que están privados de la libertad, el Hogar de Cristo y el Patronato de Liberados, a la que se suman varias instituciones, grupos y colaboradores que acompañan esta obra de caridad y de promoción con aquellas personas que finalizan el cumplimiento de sus condenas en el penal de Batan y recuperan su libertad, ayudándolos a reinsertarse en la sociedad con capacitación, acompañamiento profesional y espiritual.
La Casa de la Libertad y la Misericordia es una obra de la diócesis que es coordinada por la hermana Helena, que lleva adelante además varios microemprendimientos donde se otorga un trabajo digno y capacitación laboral a aquellos que recuperan su libertad y deseen incorporarse al sistema productivo.
Asimismo, en la Casa viven personas que cuentan con el régimen de libertad condicional o parcial bajo el control de las autoridades penitenciarias y los correspondientes juzgados.
