Caminemos juntos al encuentro de Dios y de los hermanos

Adviento nos prepara a vivir el misterio de la Navidad del Dios que viene a nuestro encuentro y asume en sí mismo todo lo humano; marca el tiempo esperanzador de un Pueblo que anhela la presencia de Dios y de su Reino entre nosotros; nos habla de expectativas, de anhelos, de búsquedas.

Este tiempo, con sus prácticas de piedad, caridad y desprendimiento, busca purificar nuestra mirada interior para contemplar al Dios hecho hombre y para que, desde el Dios humanado, podamos reconstruir los vínculos de fraternidad.

En nombre de toda la humanidad peregrina los creyentes decimos: “Ven, Señor Jesús”