Con una Misa en la Catedral de Mar del Plata, el asesor del movimiento de cursillos P. Ariel Sueiro, presidió la Eucaristía acompañado por un gran número de cursillistas que han pasado por el movimiento en estos 50 años en la Diócesis.

Homilía del Padre Ariel Sueiro

Todos conocemos el texto del Padre misericordioso o del Hijo prodigo, es el texto que una y otra vez releemos como cursillistas. Podríamos decir que, a la luz de ese texto, hoy también hacemos fiesta y nos alegramos, porque en estos 50 años de los Cursillos de Cristiandad aquí en nuestra Diócesis de Mar del Plata, ¿cuántos muertos han vuelta a la vida? ¿Cuántos perdidos han sido encontrados? Por 50 años los Cursillos han ido transformando vidas – nuestras vidas – y por tanto hoy elevamos nuestras voces a Dios, llenos de gratitud por la gracia que nos ha encontrado, gritando: ¡Cristo y yo, mayoría aplastante!
¡En 50 años, se han realizado 75 Cursillos de hombres, 73 cursillos de mujeres, 12 cursillos de 4° día y 54 Jornadas de Metodología!
Han pasado por el movimiento en estos 50 años alrededor de 4500 cursillistas.
El movimiento de Cursillos ha transformado la vida de cientos de hombres y mujeres; y transformándolos a ellos, el movimiento de Cursillos ha transformado nuestra diócesis porque los Cursillos han sido como el fermento en la masa. De los Cursillos han surgido cursillistas ilusionados por un nuevo Ideal que han renovado sus comunidades parroquiales, han dado testimonio de fe en sus trabajos y han formado familias entregadas a la Iglesia y a su misión en el mundo.

Como estamos celebrando la Santa Misa en “la comunión de los santos” sabemos que no nos falta la presencia de esos hermanos y hermanas cursillistas que ya gozan de la gloria eterna. Contamos con la palanca de sus oraciones, y de las oraciones de nuestros hermanos enfermos que no han podido reunirse esta tarde con nosotros.

Como el Papa emérito Benedicto XVI dijo en Deus Caritas Est: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.” (DCE 1) Y esto fue la gracia de los Cursillos de Cristiandad: ese encuentro con Cristo, Camino, Vida y Verdad.

Los últimos papas – Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco; han hablado de la urgencia de una Nueva Evangelización, “nueva” no tanto en su contenido, pues Cristo es el mismo ayer, hoy, y para siempre, sino “nueva” en sus métodos, en su ardor. Esta Nueva Evangelización está dirigida no a los que todavía no han oído de Jesucristo, sino a los que a pesar de ser bautizados no experimentan en sus vidas la novedad del Evangelio.
Podemos decir que, en este sentido, el movimiento de los Cursillos de Cristiandad ha sido el precursor de esta Nueva Evangelización. Ya desde los años ‘40, Eduardo Bonnin, junto a Monseñor Hervás, se dieron cuenta que: “No resistiría a los embates del tiempo una fe católica reducida a un elenco de algunas normas y prohibiciones, a prácticas de devoción fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una participación ocasional en algunos sacramentos, a la repetición de principios doctrinales, a moralismos blandos o crispados que no convierten la vida de los bautizados”. (Aparecida)

Si los Cursillos han dado frutos, los han dado porque el movimiento reconoció que esto “no depende tanto de grandes programas y estructuras” “sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen la novedad del Evangelio como discípulos de Jesucristo y misioneros de su Reino”.

Al cumplir los 50 años, es justo que nos regocijemos. Los aniversarios nos dan la oportunidad de mirar al pasado con gratitud. Pero, al mismo tiempo, el celebrar estos aniversarios debe capacitarnos para abrazar los retos del presente con renovado entusiasmo y mirar hacia el futuro con más confianza.

Al celebrar estos 50 años del primer cursillo aquí en nuestra Diócesis, quisiera que se hagan tres preguntas sobre los Cursillos:
¿Cuáles son sus alegrías? ¿Es decir, en que van bien los Cursillos?
¿Cuáles son sus preocupaciones? ¿Es decir, en que pueden mejorar los Cursillos?
Y al final, ¿Cuáles son sus sueños? ¿Es decir, que se debe hacer en el futuro con los cursillos?
Estas preguntas puedan ayudarnos a hacer una revisión de vida – que siempre nos viene bien en los cumpleaños.
El Papa Francisco les decía a los cursillistas en la Ultreya de Roma en el 2015: que El método de evangelización de Cursillos nació precisamente de ese ardiente deseo de amistad con Dios, de la cual brota la amistad con los hermanos. Desde el comienzo se comprendió que solamente dentro de relaciones de amistad auténtica era posible preparar y acompañar a las personas en su camino, un camino que parte de la conversión pasa a través del descubrimiento de la belleza de una vida vivida en la gracia de Dios, y llega hasta la alegría de convertirse en apóstoles en la vida cotidiana. Y así, desde entonces, miles de personas en todo el mundo han sido ayudadas a crecer en la vida de fe.
¡Cristo y yo, mayoría aplastante! “En el encuentro con Cristo, queremos expresar la alegría de ser discípulos del Señor y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio… Ser cristiano no es una carga sino un don. Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona, haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestras palabras y obras es nuestro gozo”.
Que esta celebración de los 50 años nos renueve en el fervor apostólico de comunicar la buena noticia a todos.
¡De colores!