Con gran pesar y con fe el padre obispo Gabriel Mestre nos comparte este mensaje ante el fallecimiento de una gran dirigente de nuestra Diócesis. Alejandra González falleció ayer en Balcarce y nos unimos en oración.
El texto completo del mensaje del obispo es el siguiente:
Queridas hermanas y hermanos; queridos jóvenes:
Jesús nos dice en el Evangelio que Él ha venido para que “tengamos vida y vida en abundancia” (Jn 10,10). El Papa Francisco nos recuerda a todos, especialmente a los jóvenes, que Cristo vive y nos quiere vivos (CV 1). Son palabras fuertes que hoy resuenan con mucha intensidad en la partida de la querida Alejandra González. Mamá, esposa, hermana, amiga y excelente dirigente de la Pastoral Juvenil de nuestra Diócesis de Mar del Plata.
Se reencontró con Cristo que es la Vida a través de los Caminos de Vida Cristiana en la Parroquia Santa María de Balcarce acompañada por el entonces párroco, padre Pablo Boldrini. Su pasión por Cristo que es la Vida se plasmó en el servicio como verdadera líder de los jóvenes. Se la podía ver comprometida organizando espacios de formación con el padre Raúl “Pocho” Escudé y la Coordinadora Zonal; optimizando el servicio a los adolescentes de Balcarce en reunión con el padre David Ochoa, con el padre Pablo Etchepareborda y conmigo mismo. Entusiasta, alegre, divertida, con sentido común, con la seguridad total de que los jóvenes tienen que encontrarse con Cristo para tener Vida en su Nombre. ¡Cuánto bien me hacía tu entusiasmo querida Alejandra!
A pesar de las dificultades que a veces se encuentran en el camino pastoral de la Iglesia, siempre le buscabas la vuelta para sacar lo mejor. ¡Era un gusto cada reunión, cada llamada, cada mensaje o audio de WhatsApp!
Creo profundamente en la Vida Eterna, no tengo ni una sola duda con respecto a la resurrección final que la Pascua de Cristo nos regala. Sin embargo, no puedo creer y me cuesta tu partida. Tus jóvenes 42 años, tu esposo Pedro, tus hijos Juan Segundo Juan Cruz y tu beba Catalina nacida hace unos pocos días, tu hermana Carolina, todos los tuyos… ¡Qué misterio el abrazo entre la vida y la muerte! ¡Qué misterio el tiempo de pandemia que seguimos transitando con sus correlatos de enfermedad y muerte, compromiso y vida!
Como padre de nuestra querida Diócesis pido a Dios Uno y Trino el don del consuelo para los familiares y amigos; también para los jóvenes y las comunidades de Balcarce. Que por la fe el dolor se pueda transformar en compromiso con la vida que tanto cuidaba y quería Alejandra.
Que la Virgen Madre nos regale de Jesús, la gracia de ser siempre discípulos del Dios de la Vida.
¡Querida Alejandra: Muchas gracias! ¡Qué Dios te conceda el descanso eterno y la luz que no tiene fin! ¡Amén, amén, amén!
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