La belleza de la comunión, la fecundidad de la participación y la alegría de la misión, Homilía del lunes 22 de noviembre de 2021 en la celebración de SANTA CECILIA.

 Queridas hermanas y hermanos: Los santos mártires de ayer y de hoy, han sido hombres y mujeres del Espíritu, de la audacia del Espíritu. Es el Espíritu quien les da las fuerzas para ser testigos de Cristo. Santa Cecilia, nuestra patrona, no escapa a esta realidad: es una mujer que vive en la audacia del Espíritu y así es fiel a Cristo. En este sentido, la patrona de los músicos, ha cantado y sigue cantando para nosotros hoy la belleza, la fecundidad y la alegría de la audacia del Espíritu. Por eso, con ella, en esta liturgia actualizamos el Salmo 98 y juntos cantamos un canto nuevo en nuestra Iglesia Particular de Mar del Plata siempre en camino de renovación.

En el kairós de nuestro tiempo, tanto para la Iglesia Universal como para nuestra Diócesis, esa audacia del Espíritu se expresa de manera particular en el camino sinodal que por la invitación del querido Papa Francisco vamos transitando. La temática del Sínodo de Obispos, que hemos comenzado en esta fase diocesana junto a nuestro propio camino sinodal, está marcada por tres palabras con alto peso específico: comunión, participación y misión.

En esta suerte de orientación firme a la realización de nuestro Primer Sínodo Diocesano, Dios mediante en el primer semestre de 2022, propongo tres puntos para meditar y reflexionar sintetizados justamente a la luz de estas tres palabras: COMUNIÓN, PARTICIPACIÓN, MISIÓN.

1. Cantemos con Santa Cecilia la belleza de la COMUNIÓN

2. Cantemos con Santa Cecilia la fecundidad de la PARTICIPACIÓN

3. Cantemos con Santa Cecilia la alegría de la MISIÓN

1. Cantemos con Santa Cecilia la belleza de la COMUNIÓN En tiempos de muchas grietas, diversas y variadas, la Palabra en la primera lectura nos recuerda la centralidad de la COMUNIÓN. COMUNIÓN en y de la Iglesia que se irradia bellamente al mundo. COMUNIÓN que no es fruto del esfuerzo humano sino un don que viene de lo alto y nos capacita para superar las diferencias que nos dividen y enfrentan. Contemplando el martirio de Santa Cecilia sabemos que la COMUNIÓN siempre tiene algo de martirial. En clave mística y espiritual sabemos que hay que morir para vivir en COMUNIÓN. Morir al egoísmo, a la autorreferencialidad, algunas veces al propio gusto y criterio en pos de un bien mayor que es elegido con total y absoluta libertad. Que este tiempo fuerte sinodal sea tiempo de COMUNIÓN, de COMUNIÓN eclesial, que podamos experimentar que todos los creyentes permanecen unidos (cf. Hch 2,44). En diálogo y en el respeto por las diferencias, la COMUNIÓN siempre nos hace bien, nos hace crecer, nos hace ser hermanos que maduran en libertad caminando juntos. En este mundo agrietado: ¿Cuál podría ser nuestro aporte para crecer en COMUNIÓN? ¿Qué pasos se podrán dar para madurar en un equilibrio entre unidad y diversidad en la Iglesia? ¿Cuáles son nuestros desafíos más importantes de COMUNIÓN hoy? ¡La COMUNIÓN es realmente bella! ¡Con Santa Cecilia, en camino sinodal, cantemos la belleza de la COMUNIÓN!

2. Cantemos con Santa Cecilia la fecundidad de la PARTICIPACIÓN. PARTICIPACIÓN es la segunda palabra del Sínodo de Obispos sobre la sinodalidad. Una palabra con fuertes resonancias en la animación pastoral de América Latina. Una palabra que necesitamos concretar. A la luz de las diversas intervenciones del magisterio del Papa Francisco necesitamos en nuestra Diócesis buscar los mejores caminos para crecer en PARTICIPACIÓN eclesial. El envío de los 72 discípulos en el texto que hoy compartimos en complementariedad con el envío de los 12 apóstoles en el capítulo anterior del mismo Lucas, nos da la clave bíblico teologal de la PARTICIPACIÓN de todos en la vida de la Iglesia. Fomentar la PARTICIPACIÓN de laicas y laicos en todos los ámbitos de la vida de la Iglesia para superar la tan negativa clericalización es un desafío constante. A la luz de los tres subtemas transversales de nuestro camino sinodal, deberemos tener presente la PARTICIPACIÓN activa de familias, jóvenes y pobres en toda nuestra vida eclesial. PARTICIPAR es poder discernir y decidir juntos con responsabilidad, cada uno desde su lugar, en la conducción y el pastoreo toda la Iglesia Diocesana. ¿Cómo podemos crecer en PARTICIPACIÓN? ¿Qué pasos habrá que dar en cada comunidad para que la PARTICIPACIÓN sea verdadera según la responsabilidad que cada uno tiene? ¿A quiénes habrá que invitar con creatividad para una fecunda PARTICIPACIÓN en la vida de la Iglesia? ¡La PARTICIPACIÓN es realmente fecunda! ¡Con Santa Cecilia, en camino sinodal, cantemos la fecundidad de la PARTICIPACIÓN eclesial de todo el Santo Pueblo de Dios!

Cantemos con Santa Cecilia la alegría de la MISIÓN La vida de Santa Cecilia y su testimonio martirial es MISIÓN. MISIÓN que llega a nuestras vidas y por eso hoy la celebramos con alegría. Nuestra vida, la vida de la Iglesia toda es MISIÓN. MISIÓN que queda muy bien sintetizada en las palabras de Pablo en la segunda lectura y en el Evangelio que hemos compartido. En las cuatro cartas pastorales que he ofrecido en estos casi cuatro años y medio, me he hecho eco de esta centralidad de la MISIÓN que es innegociable dado que representa lo esencial de la Iglesia: la Iglesia existe para evangelizar. La Palabra de Dios, la gran Tradición de la Iglesia y, en este último tiempo, el magisterio del querido Papa Francisco, nos ofrecen infinidad de textos y espacios de reflexión recordándonos que Cristo está vivo y nos quiere vivos y que lo tenemos que anunciar. Los dos temas principales que han surgido de las diversas asambleas para nuestro Primer Sínodo Diocesano, son profundamente MISIONEROS: evangelización renovada y catequesis renovada. El desafío será poder hacerlos realidad. Habrá que lograr que la MISIÓN programática y la MISIÓN paradigmática sean experiencia vital de cada bautizado en su ambiente y de cada comunidad diocesana en su contexto. ¡Personas de corazones abiertos y comunidades de puertas abiertas para recibir en clave MISIONERA a quiénes necesitan, lo sepan a no, la presencia del Señor que renueva sus vidas! ¿Realmente tenemos claro la centralidad de la MISIÓN evangelizadora de la Iglesia? ¿Cómo podemos anunciar a todos la alegría de tener a Cristo en el corazón? ¿Qué puertas deberemos abrir de par en par para ser realmente una Iglesia MISIONERA? ¡La MISIÓN es realmente alegría! ¡Con Santa Cecilia, en camino sinodal, cantemos la alegría de la MISIÓN!

Para concluir La Bienaventurada Virgen María, San José y Santa Cecilia han sabido transitar en otros tiempos y en otras coordenadas los caminos de la comunión, la participación y la misión. Por eso hoy son nuestros modelos e intercesores en nuestro caminar juntos en este kairós de esperanza que nos regala la historia presente. Que Dios Uno y Trino, por la intercesión de Santa Cecilia, bendiga especialmente a los músicos, a nuestra Diócesis y nuestra Catedral, a nuestra querida ciudad de Mar del Plata y a todos los sinodales que se preparan para servir  Dios y al Pueblo, en su participación en el Aula Sinodal. ¡Caminemos juntos en la audacia del Espíritu! Amén. +Mons. Gabriel Mestre Obispo de Mar del Plata Argentina

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Fotos: Federico Destefanis