Natividad del Señor – Misa de la Noche
Primera lectura: Is 9,1-6 | Salmo: Sal 95,1-3.11-13| Segunda lectura: Tit 2,11-14| Evangelio: Lc 2,1-14
Presentamos uno los cuatro textos evangélicos de las cuatro posibilidades de Misas de la Navidad que nos presenta la Liturgia de la Iglesia para este día:
- Misa Vespertina de la Vigilia: Mt 1,1-25
- Misa de la Noche: Lc 2,1-14
- Misa de la Aurora: Lc 2,15-20
- Misa del Día: Jn 1,1-18
La narración comienza con un censo. Si bien los datos históricos presentados pueden ser un poco imprecisos y discutibles, es verdad que el esfuerzo de Lucas estriba en inscribir el nacimiento del Salvador en el marco de lo que podríamos llamar la historia universal. Esto es importante en el marco de la teología de la encarnación: Dios, el Eterno, el Omnipotente, el Todopoderoso, realmente se hace ser humano, hombre, carne, tiempo, historia… en circunstancias muy concretas y precisas.
Son innumerables los elementos que nos regala este texto y esta solemnidad para reflexionar y meditar. Dentro de estos, propongo tres simples puntos para nuestra oración tomados de frases que están presente en el relato y sintetizados en tres palabras: TEMAN, HOY, SEÑAL.
- “No TEMAN”: diagnosticando nuestros miedos
- “HOY”: ser optimistamente y dueños de nuestro presente
- “Esto les servirá de SEÑAL”: humildad, sencillez y simplicidad

- “No TEMAN”: diagnosticando nuestros miedos
El Ángel les dice a los pastores que no TEMAN. Ante la luz de la gloria del Señor ellos experimentaron un “gran TEMOR”, literalmente dice “TEMIERON con TEMOR grande”. Estas palabras nos permiten a nosotros tomar contacto con nuestros propios miedos y TEMORES. Ante la luz de Dios detectar las oscuridades y tinieblas que nos dan TEMOR. Diagnosticar en nuestra vida presente los miedos que nos paralizan y no nos dejan madurar. Tomar contacto con los motivos más profundos que provocan miedo en nosotros. Aquellos que son más objetivos, y también los que siendo muy subjetivos, es decir anclados en la propia sensibilidad particular, también nos afectan de forma más o menos seria o permanente. El Señor, hoy también a nosotros, a través de su Ángel nos dice: ¡No TEMAN!
¿Cuáles son mis miedos hoy…? ¿A qué le TEMO en este momento de mi vida…? Dentro de mi experiencia de TEMORES a lo largo de la vida: ¿Cuáles han sido o son más objetivos, es decir más palpablemente reales y puntuales?; ¿cuáles han sido o son más subjetivos, es decir, tal vez no tan detectables pero que sin embargo afectan mi vida y mi sensibilidad? Ante la presencia luminosa de Dios: ¿qué situaciones me dan “TEMOR”?
2. “HOY”: ser optimistas y dueños de nuestro presente
Esta corta palabra, de tres letras en nuestra traducción española, presente en el Evangelio y en la antífona del salmo, es el centro de la Solemnidad de la Navidad. “HOY” acontece realmente todo lo que se narra. ¿Cuál es el contenido de ese “HOY”? HOY ha nacido el Salvador, Mesías y Señor. HOY es día de buena noticia y de gran alegría para todo el pueblo. El gran desafío para nosotros es “apropiarnos” de este “HOY” de Dios. Nos apropiamos de este “HOY” dejando nacer al Niño en nuestro corazón. Teniendo fe, creyendo que realmente es posible un “HOY” de alegría y buena noticia en nuestra vida, en la familia y en la historia a pesar de las dificultades y de los muchos motivos, objetivos y subjetivos, que tenemos para temer. Esto es ser positivamente optimistas, con un optimismo realista, que no niega la realidad pero pone el acento en la novedad de Dios. Dios nos regala el “HOY” de su luz, su ser Salvador, Mesías y Señor de nuestras vidas. La respuesta está de nuestro lado. De nosotros depende dejarlo nacer en nuestro corazón. Este “HOY” nos invita a ser dueños de nuestro presente como tiempo real de salvación. El kairós, el tiempo especial de salvación, reflexionado en el primer Domingo, “HOY” se hace presente con toda su plenitud en el nacimiento del Salvador del mundo.
¿Qué implica para mí en este momento de la vida el “HOY” que se nos transmite en la Palabra en esta solemnidad de la Navidad? ¿Soy un hombre/mujer de fe que acepta que “HOY” es el día de la salvación? Ante la Palabra que nos hable de buena noticia y gran alegría: ¿soy realmente optimista?, ¿soy optimista asumiendo las dificultades pero mirando el misterio del Salvador, Mesías y Señor que “HOY” ha nacido? Como creyente: ¿me apropio del “HOY” de la salvación? ¿Busco con Dios “HOY” ser dueño y soberano de mi vida y de mi presente? ¿Dejo que el Señor “HOY” nazca en mi vida y en mi corazón?
3. “Esto les servirá de SEÑAL”: humildad, sencillez y simplicidad
La SEÑAL de la presencia del Salvador, Mesías y Señor es “un niño recién nacido envuelto en pañales y recostado en un pesebre”. El cuadro que describen estas palabras expresan lo más indefenso y vulnerable que uno se pueda imaginar: “un niño recién nacido” y, para rematar, los “pañales” y el “pesebre”. Esta es la SEÑAL, el signo del poder del Salvador, Mesías y Señor. Nuestro Dios no se manifiesta en nada grandilocuente según las categorías humanas sino en la debilidad de un bebé. Esta SEÑAL nos habla de humildad, sencillez y simplicidad. La Navidad, el nacimiento del Salvador en nuestro corazón y en nuestra vida es la invitación a crecer en estos tres valores que tanta falta hacen en la realidad familiar y social en general. La Navidad es tiempo de cultivo profunda de humildad, sencillez y simplicidad.
¿Soy capaz de descubrir “hoy” las “SEÑALES” de la presencia de Dios en mi vida? ¿Descubro que su poder y su soberanía están presente en la “debilidad” de un niño recién nacido envuelto en pañales y recostado en un pesebre? ¿Dejo que la Navidad de Jesús “impacte” en mi vida? ¿Busco crecer en esta Navidad cultivando la humildad, la sencillez y la simplicidad?
+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina
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