Domingo 1º Cuaresma Ciclo C. 6 de marzo de 2022
Primera lectura: Deut 26,1-2.4-10 | Salmo: Sal 90,1-2.10-15 | Segunda lectura: Rom 10,5-13| Evangelio: Lc 4,1-13
Como todos los años, el rico tiempo de cuaresma que comenzamos está marcado por las tentaciones de Jesús en el desierto. En el ciclo C es Lc el evangelista que nos narra este episodio en la vida del Señor. Los tres sinópticos nos dicen que Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto. Solo Lc nos dice que Jesús está “lleno del Espíritu Santo” (Lc 4,1). Es una particularidad interesante. La tentación se puede dar en momentos de negligencia espiritual de nuestra parte o también en momentos de presencia de Dios, cuando nosotros también estamos llenos del Espíritu Santo.
Dentro de las muchas posibilidades de interpretación y análisis del relato evangélico de hoy, propongo en este caso profundizar en los tres ámbitos de vida que Jesús, y también nosotros, somos tentados por satanás para apartarnos del camino del Señor. Propongo tres palabras para buscar dejarnos interpelar por la Palabra de Dios: HAMBRE, PODER, RELIGIOSIDAD.
- Ser tentados a partir del HAMBRE
- Ser tentados en nuestro ejercicio del PODER
- Ser tentados en nuestra RELIGIOSIDAD

- Ser tentados a partir del HAMBRE
El HAMBRE expresa el amplio espectro de las necesidades biológicas y corporales del ser humano. Tengamos presente que en sí mismas, estas necesidades, no son malas, es más, son buenas y necesarias. Sin embargo, a partir de ellas satanás arma su estrategia para apartarnos del camino del Señor. HAMBRE tiene un sentido bien amplio: alimento, afecto, sexualidad, valoración y toda necesidad humana natural que los seres humanos experimentamos a lo largo de nuestra vida. Sentir HAMBRE no está mal, lo que debemos examinar es dónde y cómo saciamos ese HAMBRE particular de nuestra vida.
¡Qué todo tipo de HAMBRE en nuestra vida quede regulado y orientado desde el amor!
¿Qué tipo de HAMBRE estoy experimentando de modo particular hoy? ¿Dejo que el HAMBRE maneje mi vida…? ¿Cómo está hoy mi vida humana, sensible, afectiva y sexual? ¿Busco orientar los distintos tipos de HAMBRE de mi vida desde la dinámica del amor?
2. Ser tentados en nuestro ejercicio del PODER
El PODER expresa el amplio espectro de la vida vincular y las relaciones humanas que cotidianamente tenemos. No hace falta tener un cargo visible para ejercer PODER. Desde diversos ámbitos el PODER puede ser ejercitado. En este sentido debemos estar atentos para ver como satanás nos buscará para tentarnos en la esfera del ejercicio del PODER. Así el autoritarismo, por un lado, y la ausencia total de compromiso en la legítima autoridad, son dos desviaciones del PODER ejercitado como servicio que es la clave evangélica. Dentro de estos dos extremos existen otras caricaturas del PODER de las cuales el tentador se sirve para apartarnos de Dios: el capricho, los celos, las presiones, la manipulación, las medias verdades, la falsedad… El ejercicio del PODER siempre es bueno en clave cristiana si va acompañada del servicio, el respeto y la humildad.
¡Qué el ejercicio del PODER en nuestra vida cotidiana esté conducido por el servicio!
¿Qué espacios de PODER tengo hoy? ¿Cómo ejercito el PODER en esos espacios? ¿Dejo que el diablo me aparte de Dios en el ejercicio de la autoridad? ¿Busco que sea el servicio la actitud de fondo para ejercitar el PODER?
3. Ser tentados en nuestra RELIGIOSIDAD
La RELIGIOSIDAD expresa el amplio espectro de la vivencia de la espiritualidad. Aquí también satanás es sutil y buscará alejarnos de Dios. Como vemos en el relato evangélico incluso usa textos de la Sagrada Escritura. Hasta allí llega la astucia del tentador. Tengamos presente entonces que nosotros también podemos ser tentados en nuestra RELIGIOSIDAD. Cuando manipulamos la Palabra de Dios, cuando usamos la fe y la vida de la Iglesia para nuestro propio interés, cuando tenemos una andamiaje exterior aparentemente muy RELIGIOSO pero nuestro corazón está lejos del Dios vivo y verdadero. ¡Cuánto para revisar en este aspecto! Los formalismos ritualistas, los discursos llenos de palabras RELIGIOSAS pero que no tocan la realidad, las lecturas ideológicas de la fe y la vida de la Iglesia…
¡Que la vivencia de nuestra RELIGIOSIDAD siempre esté marcada por la centralidad del Dios vivo y verdadero!
¿Cómo está mi vida espiritual al comenzar este santo tiempo de cuaresma? ¿Busca tener una RELIGIOSIDAD auténtica? ¿Dejo que el Dios vivo y verdadero toque el núcleo de mi RELIGIOSIDAD? ¿Intento tener una espiritualidad coherente?
+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina
CUATRO TEXTOS BÍBLICOS, UN TEXTO PATRÍSTICO Y CINCO ACLARACIONES CATEQUÍSTICAS
“No nos dejes caer en la tentación…” (Mt 6,13).
“Hasta ahora, ustedes no tuvieron tentaciones que superen sus fuerzas humanas. Dios es fiel, y él no permitirá que sean tentados más allá de sus fuerzas. Al contrario, en el momento de la tentación, les dará el medio de librarse de ella, y los ayudará a soportarla” (1Co 10,13).
“Hermanos, si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes, los que están animados por el Espíritu, corríjanlo con dulzura. Piensa que también tú puedes ser tentado” (Gal 6,1).
“Nadie, al ser tentado, diga que Dios lo tienta: Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta a nadie, sino que cada uno es tentado por su propia concupiscencia, que lo atrae y lo seduce” (Sant 1,13-14).
¿Te fijas en que Cristo fue tentado, y no te fijas en que venció la tentación? Reconócete a ti mismo tentado en Él, y reconócete también a ti mismo victorioso en Él. Hubiera podido impedir la acción tentadora del Diablo; pero entonces tú, que estás sujeto a la tentación, no hubieras aprendido de Él a vencerla (San Agustín).
- Diferenciar la tentación de la prueba.
La tentación es una seducción directa o indirecta del diablo que busca apartarnos del camino de Dios. La prueba es alguna dificultad que el Señor permite en nuestra vida pero no para apartarnos de su camino (lo que sí hace la tentación), sino para fortalecernos en nuestro itinerario de fe. Dios no tienta sino que permite la prueba para que crezcamos espiritualmente. Se puede dar la dificultad de que un mismo acontecimiento difícil de nuestra vida tenga su aspecto de tentación y su dinámica de prueba. - Diferenciar la tentación del pecado.
La tentación está en la dinámica del sentir y el pecado en el consentir. El pecado es sucumbir a la tentación, es caer en ella. Si la tentación fuera pecado Jesús sería un pecador y esto es una herejía dado que en el Señor no hay pecado. La tentación, si no es superada, nos lleva al pecado. Pero en sí misma no es pecado. - Cristo es tentado a lo largo de toda su vida terrena y no solamente en este episodio que hoy contemplamos.
A veces se piensa equivocadamente que las tentaciones de Jesús se reducen a estos cuarenta días en el desierto. El Señor fue tentado muchas veces a lo largo de su vida. Algunas nos las narra la misma Palabra: cuando lo quieren proclamar rey porque realiza muchos signos (cf. Jn 6,15), cuando lo quieren apartar del camino de la cruz (cf. Mt 16,21-23), cuando le piden que baje de la cruz para creer (cf. Mc 15,29-32)… La tentación es parte de la vida del Señor… Lo mismo nos ocurre a nosotros: en todas las etapas, incluso en la madurez humana y espiritual, la tentación está presente. Hasta el último suspiro de nuestra vida en esta tierra la tentación estará presente de una u otra forma. - La tentación se puede dar en todos los ámbitos de la vida.
A veces se reduce la palabra tentación solo quién sucumbe a pecados que tienen que ver con la sexualidad, es decir referidas al sexto y noveno mandamiento. Se puede ser tentado en todos los ámbitos de la vida: la vida relacional, la economía, la familia, la sexualidad, en la misma religiosidad. Caer en la tentación, sucumbir a la tentación se traduce en pecados concretos que tiene que ver con la mentira, la crítica despiadada, el deseo de venganza, la mediocridad, la hipocresía religiosa, la impureza, el resentimiento, la venganza, la superficialidad, el odio, la indiferencia, el «chusmerío», etc. - Las tentaciones sutiles suelen ser las más difíciles de rechazar.
Muchas veces las personas se concentran solo en las tentaciones más grotescas y groseras de la vida. Por ejemplo: mentir de forma descarada, desórdenes sexuales muy evidentes, robar de manera desvergonzada, etc. Obviamente que no está mal concentrarse en estos aspectos. Sin embargo, algunas veces, teniendo la gracia de estar bien en estos temas, se pierde la positiva tensión y no se revisan otros ámbitos de la vida donde el diablo puede tentar de forma más sutil. Por ejemplo en el desaliento y el desánimo, la falta de compromiso, el miedo a afrontar las diversas circunstancias de la vida, el cultivo de la tristeza, el excesivo perfeccionismo que no respeta los tiempos de las personas y grupos, etc.
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