Compartimos el mensaje del Nuncio Apostólico en Argentina, SER Mons Miroslaw Adamczyk, a los pescadores en los Festejos de los 95 años a San Salvador, santo patrono de los pescadores, organizada por la Sociedad de Patrones Pescadores, la Comisión de Festejos de San Salvador y la Parroquia Sagrada Familia y San Luis Orione,
Texto completo del Mensaje Fiesta de los Pescadores del 29 de enero de 2023
Estamos al final de enero, el mes de las vacaciones en Argentina. Para muchos argentinos, las magníficas playas, las amplias bahías, las lagunas y los bosques de Mar del Plata representan paisajes de gran belleza. No sorprende entonces, que la Ciudad de Mar del Plata sea uno de los destinos turísticos preferidos de los argentinos.
Sin embargo, esta hermosa ciudad y región vive todo el año. La gente de Mar del Plata vive al lado del mar; al lado del Océano, vive del mar.
Una de las amenazas de nuestro mundo contemporáneo es la tendencia a la superficialidad; un peligro de aplanamiento de todo. El mar con su profundidad nos invita naturalmente a descubrir la profundidad de nuestra alma y de nuestra vida.
En las páginas del Evangelio, muchas veces encontramos a Jesús y a sus discípulos en el mar de Galilea. Los apóstoles fueron pescadores, gente que vivía del mar.
El mar se ha convertido en un particular lugar de encuentro del ser humano con Dios. El mar, junto con el mundo agrícola, de campo, de viña y rebaño, ha servido a Jesús para anunciar la Buena Nueva.
En este contexto, deseo dirigirme en manera especial a la gente del mar de Mar del Plata. Pienso en los pescadores, marineros, las autoridades portuarias civiles y militares, y en todas las personas que viven al lado del mar y viven del mar. El trabajo de ustedes requiere sacrificios y renuncias; está ligado al peligro y a las dificultades. No siempre el mar es solo lindo y tranquilo. Hay un dicho que dice: “quien no sabe rezar que vaya al mar”. El mar nos permite descubrir la potencia de Dios y nos hace reconocer nuestros límites. Para conservar nuestra propia identidad y fe, para mantener vínculos familiares, para no ceder a la debilidad, debemos ser hombres y mujeres de oración.
En ocasión de esta procesión náutica, quisiera presentar a todos los hombres y las mujeres del mar en Argentina y especialmente de Mar del Plata, mis mejores deseos de buena salud, prosperidad y de todas las gracias celestes y terrestres, que necesitan.
Me permito de concluir mis breves palabras, recordando un episodio del mar de Jesús y San Pedro (Mt 14). Me parece muy apropiado mencionar hoy día a San Pedro, yo soy Nuncio Apostólico, entonces el representante del Sucesor de San Pedro, Papa Francisco, su compatriota.
Caminando en las aguas del mar de Galilea, Jesús dice a los apóstoles: ¡Animo! Soy yo, no teman”. Y después, ordena a Pedro de venir a él. Pedro comenzó a caminar por el agua, pero al sentir el viento tuvo miedo y empezó a hundirse, gritando “Señor, sálvame”. Jesús le extendió la mano diciéndole “Hombre de poca fe, ¿Por qué dudaste?”.
En nuestro tiempo, no siempre fácil, Jesús está con nosotros para decirnos “Coraje, soy Yo, no teman; Tengan fe y no duden”.
Queremos todos nosotros aquí reunidos, habitantes de Mar del Plata y visitantes, decir a Jesús junto con San Pedro: “Ciertamente eres Hijo de Dios”. Muchas gracias. Que Dios les bendiga a todos.
SER Mons Miroslaw Adamczyk
Nuncio de Su Santidad Papa Francisco en Argentina














