En el marco de un nuevo aniversario del reconocimiento Pontificio de la Fraternidad de Comunión y Liberación y a 20 años de la partida de quien fuera su fundador, el Siervo De Dios Luigi Giussani, se celebró el martes 25 una Misa en la Catedral, presidida por el Obispo, monseñor Ernesto Giobando sj. 

Acerca de Don Giussani, Giobando aseveró que “ayudó a los que acompañaron su camino, especialmente a los jóvenes y fue una persona que conoció la realidad del ser humano como estaba en aquel momento -no muy distinto a como estamos hoy- y también a ese Cristo que debe ser anunciado y proclamado sin recorte, un Cristo que debe tocar nuestro corazón, nuestra conciencia y para que podamos hacer un cambio de vida.”

“Giussani fue un hombre maduro en la fe, un hombre que pudo iluminar el camino a otros desde un corazón sencillo”, explicó el Obispo y pidió “a todos estos ‘santos de la puerta de al lado’ como dice el Papa Francisco, que nos iluminen entonces en el camino de la fe con una renovada  esperanza y que aquellos que son parte de esta asociación sean fieles al legado de su fundador.”