Con la participación de más de veinte representantes de los distintos movimientos juveniles presentes en la diócesis, se llevó a cabo un encuentro convocado para presentar un proyecto de renovación en la organización de la pastoral juvenil.

La reunión puso en común un camino de trabajo que viene desarrollándose desde hace un año, marcado por la escucha a jóvenes y dirigentes. En ese marco, el presbítero Lucas Di Leva, asesor del Movimiento Juvenil Diocesano (MJD), sintetizó ante los presentes lo recorrido y los principales aportes recogidos en este proceso, que también fueron compartidos y enriquecidos en la última reunión del clero.

Actualmente, los diversos movimientos y grupos juveniles ya trabajan de manera articulada en la vida pastoral, aunque esta integración aún no se refleja plenamente en la estructura orgánica vigente. Por ello, el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando, encomendó a los presbíteros Lucas Di Leva, Juan Cruz Mennilli y Gastón Buono la elaboración de un nuevo esquema que acompañe y ordene esta realidad, en vistas a reemplazar el estatuto actual.

Uno de los ejes centrales del proyecto es redescubrir la riqueza del Movimiento Juvenil Diocesano como expresión orgánica de la pastoral juvenil en la diócesis. Se busca que este ámbito —de carácter sinodal— continúe siendo espacio de encuentro, articulación y animación, integrando tanto a los grupos parroquiales que no pertenecen a movimientos específicos como a la diversidad de carismas presentes en las comunidades eclesiales.

En esta línea, también se formaliza la integración del área pastoral de JuREC dentro de la estructura orgánica de la pastoral juvenil, fortaleciendo el vínculo con la pastoral educativa. Asimismo, el obispo alienta un trabajo cada vez más articulado con la pastoral vocacional, promoviendo una dimensión vocacional transversal en todas las propuestas dirigidas a jóvenes.

Durante el encuentro se destacó además la importancia de consolidar los “Camino de Vida Cristiana” como herramienta común de evangelización. En este sentido, ya han sido designados sacerdotes asesores para cada uno de los decanatos de la ciudad, siendo el presbítero Gastón Buono quien acompaña particularmente estos procesos.

Por su parte, el presbítero Juan Cruz Mennilli, vicario de educación y asesor de la pastoral vocacional, subrayó la necesidad de seguir integrando las distintas dimensiones del trabajo con jóvenes, en un horizonte común.

El proyecto presentado retoma así la intuición original del MJD en la diócesis —donde históricamente ha funcionado como ámbito propio de la pastoral juvenil— y busca actualizarla a partir del camino de escucha y del análisis de la realidad actual, fortaleciendo una pastoral más orgánica, participativa y en comunión.