La primera jornada de la Semana Social Diocesana concluyó con una marcha desde el Hotel 13 de Julio hasta la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia, en el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.
Participaron jóvenes, agentes pastorales, referentes sociales, autoridades y vecinos que, caminando por las calles del centro de la ciudad, quisieron expresar un compromiso compartido frente a una problemática que atraviesa a toda la sociedad y que reclama la participación de todos.
La convocatoria fue impulsada por la Mesa de las Periferias y la Pastoral de Adicciones de la diócesis, espacios que durante todo el año acompañan a personas con consumos problemáticos y a sus familias, articulando esfuerzos con diversas instituciones y organizaciones para promover caminos de prevención, recuperación e inclusión.
La marcha constituyó una prolongación del espíritu que animó la Semana Social: el diálogo debe traducirse en gestos concretos de compromiso con las personas más vulnerables. En ese sentido, el recorrido hasta la Catedral fue un signo visible de una Iglesia que busca estar presente allí donde más se experimentan el dolor, la exclusión y la pérdida de esperanza.
Durante la apertura de la Semana Social, el obispo de Mar del Plata, Mons. Ernesto Giobando SJ, había recordado que el narcotráfico constituye una de las causas profundas de este flagelo y que la respuesta no puede limitarse a atender sus consecuencias. Retomando el mensaje del papa León XIV para esta jornada, invitó a renovar el compromiso para que nadie quede atrapado por las distintas formas de dependencia y recordó que la lucha contra las adicciones solo puede sostenerse desde una comunidad que acompaña, abraza y genera nuevas oportunidades.
La actividad culminó con un festival frente a la Catedral, en un clima de encuentro y fraternidad que puso de manifiesto una convicción compartida por quienes trabajan cotidianamente en esta realidad: toda vida tiene un valor inmenso, siempre es posible volver a empezar y nadie debe ser considerado descartable.










