Con una importante participación de representantes del ámbito educativo, político, empresarial, sindical, universitario, social y eclesial, concluyó la Segunda Semana Social Diocesana de Mar del Plata, que durante dos jornadas propició espacios de reflexión, diálogo y propuestas bajo el lema «Educación y trabajo al servicio de la dignidad humana».

La convocatoria reunió a más de 200 estudiantes de escuelas secundarias católicas de toda la diócesis, autoridades de los municipios que la integran, dirigentes de diversos sectores y numerosos agentes pastorales comprometidos con la realidad social, consolidándose como un ámbito de encuentro donde la Doctrina Social de la Iglesia dialogó con los desafíos actuales de la región.

Tras el acto de apertura y las actividades desarrolladas durante la mañana del viernes, la programación continuó con dos paneles dedicados a uno de los grandes desafíos del presente: el impacto de la inteligencia artificial en la educación, el trabajo y el desarrollo humano.

El primero, titulado «Inteligencia Artificial, formación y desarrollo humano», reunió a destacados referentes del mundo productivo, empresarial, sindical, jurídico y educativo. Participaron Alberto Chevalier, expresidente del Parque Industrial; Federico Álvarez Larrondo, abogado y titular de la Cátedra de Inteligencia Artificial y Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata; Blas Taladrid, presidente de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP); Guillermo Bianchi, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y Zona Atlántica; Mauro Guerrero, vicepresidente de AIcma; y Sebastián Puglisi, exsecretario de Educación del Municipio de General Pueyrredon.

A lo largo del conversatorio se abordaron las oportunidades y los desafíos que plantea la inteligencia artificial para el mundo del trabajo y la formación, poniendo el acento en la necesidad de que el desarrollo tecnológico esté siempre orientado al servicio de la persona humana y del bien común.

Posteriormente tuvo lugar el panel «Inteligencia Artificial y educación superior y de grado», integrado por autoridades de las principales universidades con presencia en la ciudad. Expusieron Mónica Biasone, rectora de la Universidad Nacional de Mar del Plata; José Amado Zogbi, rector de la Universidad Atlántida Argentina; Paulo Falcón, rector de la Universidad CAECE; Rubén Soro, rector de la Universidad Tecnológica Nacional; Pablo Vitar Marteau, vicedecano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de FASTA; y Rubén Primo Fernández, vicerrector de la Escuela Universitaria de Teología. El intercambio permitió analizar el impacto que las nuevas tecnologías ya generan en los procesos de enseñanza, aprendizaje e investigación, así como la responsabilidad de las instituciones educativas en la formación integral de las nuevas generaciones.

La segunda jornada comenzó con la conferencia del obispo de Mar del Plata, Mons. Ernesto Giobando SJ, titulada «La Doctrina Social de la Iglesia en la acción pastoral: comunidades que transforman la realidad». Ante numerosos agentes pastorales de Cáritas, Pastoral de Adicciones, Noche de la Caridad, Pastoral Carcelaria y otras comunidades comprometidas con el acompañamiento de los sectores más vulnerables, el obispo invitó a comprender la Doctrina Social no solo como un cuerpo de principios, sino como un llamado permanente a encarnar el Evangelio en las realidades concretas de cada comunidad.

La mañana continuó con la presentación del proyecto Eco Comunidades, una iniciativa que busca promover en parroquias, instituciones y comunidades eclesiales prácticas inspiradas en la ecología integral propuesta por el papa Francisco en Laudato Si’, favoreciendo el cuidado de la casa común mediante acciones concretas de formación, participación y compromiso ambiental.

El encuentro concluyó renovando la invitación a seguir construyendo espacios de diálogo entre la Iglesia y los distintos actores de la sociedad, convencidos de que la educación, el trabajo, el desarrollo tecnológico y el cuidado de la creación solo encuentran su pleno sentido cuando están al servicio de la dignidad de cada persona y del bien común.