En un encuentro realizado el pasado viernes 3 de julio en la Iglesia Catedral, el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando SJ, presentó a la comunidad el diagnóstico técnico del estado de conservación de la Basílica Catedral de los Santos Pedro y Cecilia, junto con el proyecto de restauración integral elaborado tras más de un año de relevamientos y estudios especializados.

La jornada contó con la presencia de fieles, representantes de instituciones, empresas y miembros de la comunidad interesados en conocer el alcance de los trabajos previstos para preservar uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad y templo madre de la diócesis.

La presentación técnica estuvo a cargo de los arquitectos Analía Benítez y Alejandro Novacovsky, quienes detallaron el trabajo de diagnóstico realizado durante los últimos meses y expusieron las principales patologías detectadas en el edificio. Entre ellas señalaron el deterioro de cubiertas, filtraciones, problemas derivados de la humedad, fisuras y el desgaste propio del paso del tiempo, además de la necesidad de intervenir distintos sectores para garantizar la conservación del templo y la seguridad de quienes lo visitan.

Asimismo, se presentó el proyecto de intervención, concebido desde criterios de conservación patrimonial y respetando el valor histórico, arquitectónico y religioso de la Catedral. La primera etapa contempla trabajos prioritarios sobre las cubiertas y las fachadas exteriores, la reparación de desagües, el tratamiento de humedades, la consolidación de elementos ornamentales y otras acciones indispensables para detener el avance del deterioro.

Con más de 120 años de historia, la Basílica Catedral de los Santos Pedro y Cecilia constituye uno de los principales bienes patrimoniales de la diócesis y de la ciudad. De estilo neogótico, fue inaugurada en 1905, posee una nave de 67 metros de largo por 20 de ancho y una torre principal que alcanza los 60 metros de altura. Su conservación representa no solo un desafío edilicio, sino también el compromiso de preservar un templo que forma parte de la identidad religiosa, histórica y cultural de Mar del Plata.

Al dirigirse a los presentes, monseñor Giobando destacó que este camino comenzó con la decisión de conocer en profundidad el estado real del templo antes de proyectar cualquier intervención. Agradeció especialmente el trabajo de los profesionales y de quienes colaboraron en la elaboración del diagnóstico y del proyecto, e invitó a toda la comunidad a sentirse parte de este desafío, que permitirá conservar para las futuras generaciones un patrimonio de toda la diócesis.

La restauración integral demandará un proceso prolongado y una importante inversión económica, por lo que durante la presentación también se renovó la invitación a colaborar con esta obra. Se recordó que este esfuerzo busca no solo recuperar el esplendor del edificio, sino también garantizar las condiciones de seguridad y conservación del principal templo de la diócesis, lugar de oración, celebración y acogida para miles de fieles y visitantes cada año.