En la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, monseñor Ernesto Giobando presidió la celebración de la fiesta patronal de la comunidad, acompañado por su párroco, el presbítero Ariel Sueiro. En su homilía reflexionó sobre la resurrección, la vida eterna y el compromiso de la comunidad en favor de la vida.

La comunidad de la Parroquia Asunción de la Santísima Virgen celebró el sábado 15 de agosto su fiesta patronal con la Santa Misa presidida por el obispo de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando SJ, y concelebrada por el párroco, presbítero Ariel Sueiro.

Durante la homilía, monseñor Giobando invitó a contemplar el misterio de María a partir de las lecturas de la solemnidad, especialmente la imagen del Apocalipsis de la mujer “revestida del sol”. En este sentido, vinculó a María con el arca de la Nueva Alianza, que lleva en su seno a Cristo, fuente de la vida.

La reflexión se centró especialmente en la victoria de Cristo sobre la muerte y en la esperanza cristiana de la resurrección. “Este es uno de los puntos fundamentales de nuestra fe: nosotros vamos a resucitar”, afirmó el Obispo, al recordar que Cristo, vencedor de la muerte, abre para la humanidad el camino hacia la vida eterna.

En este marco, destacó que María es la primera en experimentar plenamente los frutos de la resurrección: “La primera que experimenta el efecto de la resurrección es María”. La Asunción manifiesta así la esperanza de todos los creyentes, llamados a vivir para siempre con Cristo.

A partir del Evangelio de la Visitación, monseñor Giobando se detuvo también en el encuentro de María e Isabel y en la alegría que acompaña la llegada de la vida. “El encuentro entre estas dos mujeres embarazadas, ¡el encuentro de la vida! Se celebra, se festeja, ¡se canta!”, expresó.

Esta reflexión adquirió un significado particular al referirse a la misión de la comunidad parroquial, estrechamente vinculada al Hospital Materno Infantil. “En esta iglesia que pertenece al Materno, que luego se transforma en parroquia, aquí en el Materno siempre hay gritos de vida. Lamentablemente también hay muerte”, señaló.

Ante esta realidad, llamó a fortalecer la oración y el compromiso comunitario en favor de la vida. “Tenemos que tratar de convencer de que la vida siempre gana, de que las decisiones por suprimir una vida tienen consecuencias horribles en la historia personal, que uno después no sabe cómo revertir ese hecho”, afirmó.

En ese sentido, expresó con claridad la misión que propone para la comunidad: “Tenemos que realmente hacer una alianza por la vida. Esta parroquia tiene que ser un lugar de oración por la vida, de una gran misión por la vida”. Y agregó que esta tarea comprende también “la formación, el acompañamiento, la catequesis, todo lo que se vive en esta Parroquia de la Asunción”.

Hacia el final de su homilía, monseñor Giobando destacó la profunda presencia de María en numerosas comunidades del centro de Mar del Plata. “Este centro de Mar del Plata es mariano, no hay iglesia donde uno no vaya y esté junto a María”, afirmó.

Finalmente, invitó a la comunidad a poner su camino bajo la protección de la Virgen y a contemplar en ella la promesa de la vida eterna: “Que ella nos acompañe en este camino y que podamos hoy dar gracias por esta mujer revestida de sol, con la luna bajo sus pies, embarazada, con su Hijo que nos ha dado la vida eterna”.