Mañana, 8 de septiembre, se celebra la fiesta de la Natividad de la Virgen María y el día de los Consagrados, les compartimos el mensaje del obispo diocesano Gabriel y del obispo auxiliar Darío a los que entregan su vida a Dios.

La vida consagrada es una forma estable de vivir de algunos fieles de la Iglesia católica, que quieren seguir más de cerca a Cristo bajo la acción del Espíritu Santo, profesando los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia; de esa manera, se dedican totalmente a Dios como a su amor supremo, desde lo particular de un determinado carisma que sirva para la edificación de la Iglesia y a la salvación del mundo. Mediante la entrega total a Dios y el servicio generoso a los hermanos son llamados por Jesús a ser signo de una humanidad transformada por el Amor y, de este modo, son testigos de alegría y de esperanza.

Las personas que en la Iglesia Católica se consagran a Dios, pueden vivir su consagración de muy diversas formas. Por ello, a través del tiempo, desde las primeras comunidades cristianas hasta hoy, la vida consagrada ha adquirido diversidad de facetas, desde quienes se dedican a la oración en un lugar apartado del mundo, hasta quienes viviendo en el mundo se consagran desde sus actividades seculares

Mensaje del obispo diocesano Gabriel y del obispo auxiliar Darío

a los consagrados en la Diócesis de Mar del Plata – Argentina

Queridos Consagrados:

Es una gran alegría saludarlos en el día de la fiesta de la Natividad de la Virgen y decirles de corazón: ¡Feliz día! La felicitación va acompañada de una profunda acción de gracias a Dios y a ustedes, mujeres y varones de la vida consagrada en Mar del Plata, que día a día entregan su vida al Señor para servir a los hermanos.

Particularmente, este año 2020 en medio de la pandemia y las pandemias, agradecemos el servicio y la animación de personas y familias que realizan con su carisma específico a lo largo y lo ancho de la Diócesis. En muchas oportunidades la vida consagrada es guiada por Dios a través de tiempos fuertes de fe, como fue a la experiencia del Pueblo de Dios por el desierto. Como sabemos, es en el desierto donde se manifiesta esa alianza de amor y de conocimiento recíproco entre Dios y sus discípulos: con múltiples intervenciones prodigiosas y misericordiosas por parte de Dios; y con momentos de infidelidad y conversión por parte de la comunidad. Es este tiempo, tan apasionante y contradictorio, un espacio propicio donde encontrarnos con nosotros mismos, y reconocer nuestra pertenencia al que nos llamó a vivir con Él y en comunidad de hermanos. Es el momento de descubrir la riqueza del que está a mi lado y de ofrecer nuestras fortalezas al servicio de los demás y al anuncio del Reino.

¡Muchas gracias por ser testigos de esperanza en medio de las situaciones de dolor y las dificultades que estamos atravesando!

Que la Bienaventurada Virgen María les traiga la bendición del Dios Uno y Trino y los acompañe siempre con amor maternal.

+Mons. Gabriel Mestre, Obispo de Mar del Plata
+Mons. Fr. Darío R. Quintana OAR, Obispo auxiliar de Mar del Plata