Domingo 31º Durante el Año Ciclo B. 31 de octubre de 2021
Primera lectura: Dt 6,1-6 | Salmo: Sal 17,2-4.47.51ab| Segunda lectura: Heb 7,23-28| Evangelio: Mc 12,28b-34
En tiempos de Jesús, cierto sector de la espiritualidad judía había propiciado una suerte de subdivisión de los mandamientos de la ley en 613 preceptos. Es obvio que, por un lado, esto generaba un problema serio de memoria -¡recordar 613 preceptos!-; por otra parte, y es lo más importante, resultaba tedioso tener que “cumplir” estos 613 preceptos en la vida.
Es por eso que la pregunta que le hacen a Jesús con respecto al “mandamiento principal” era un tema común, especialmente en el ámbito de los escribas y maestros de la ley. A la luz del Evangelio de este Domingo propongo tres puntos para reflexionar sintetizados en tres palabras: DIOS, PRÓJIMO, INSEPARABILIDAD.
- Amor a DIOS
- Amor al PRÓJIMO
- INSEPARABILIDAD del amor a Dios y al prójimo

- Amor a DIOS
El amor a DIOS es más que un sentimiento. Es la respuesta a un DIOS que nos amó primero como dice 1Jn 4,19. Es asumir la afirmación de Pablo que gozosamente repite que Jesús lo amó y se entregó por él (cf. Gal 2,20). Ante tanto amor de entrega y rescate la única respuesta posible es el amor. Nuestro corazón, alma, espíritu y fuerzas deben estar concentradas en DIOS que nos ama infinita e incondicionalmente. Nuestro examen o discernimiento debe orientarnos a revisar cómo estamos amando a DIOS. En este sentido será importante revisar nuestra vida espiritual, nuestro camino de oración personal y comunitaria.
¿Reconozco que DIOS nos amó primero? ¿Disfruto del amor de DIOS en mi vida? ¿Amo a DIOS? ¿Cómo amo a DIOS? ¿Cómo expreso que realmente amo a DIOS? ¿Dedico tiempo a DIOS? ¿Busco optimizar mi vida de oración? ¿Intento crecer en espiritualidad según mi vocación y propio estado de vida?
2. Amor al PRÓJIMO
El amor al PRÓJIMO es más que una emoción. Es más que un discurso, es más que palabras bonitas y dulces. El amor al PRÓJIMO representa lo más genuino de nuestra vocación bautismal. El Bautismo nos hace otros cristos en el mundo esto es llevar el amor de Dios, ser el mismo amor de Cristo para nuestros hermanos, para el PRÓJIMO. Amar no es fácil, amar al PRÓJIMO que muchas veces es complejo y tiene aristas cortantes es realmente difícil. El amor implica el perdón, entrar en un camino de reconciliación y renovación de los vínculos. Necesitamos una vez más de la gracia de Dios que nos capacita para amar en serio al PRÓJIMO en todo momento y circunstancia.
¿Amo al PRÓJIMO? ¿Supero el mero “sentimentalismo” en el amor a los hermanos? ¿Soy capaz de perdonar como expresión más acabada del amor al PRÓJIMO? ¿Busco transmitir el amor de Dios al PRÓJIMO en la realidad del mundo?
3. INSEPARABILIDAD del amor a Dios y al prójimo
La afirmación de Jesús es categórica y definitiva: no se puede separar el amor a Dios del amor al prójimo. Son INSEPARABLES. Ambos se reclaman recíprocamente. Así como una moneda real tiene necesariamente cara y seca, no puede existir una moneda con una sola superficie, así es el amor auténtico: mira a Dios y al prójimo de forma INSEPARABLE. Gracias a Dios hemos superado bastante la tentación de separar estas dos vertientes del único amor. Sin embargo, siempre debemos examinarnos sobre este tema. Es posible que, por motivos diversos, sucumbamos a la tentación de afirmar más una dimensión que otra. El amor verdadero se expresa en la imagen de la cruz: con un travesaño vertical que mira a Dios y con un madero horizontal que se orienta al prójimo. ¡Contemplemos con gozo la belleza de la INSEPARABILIDAD del amor a Dios y al prójimo!
¿Cómo estoy viviendo el mandamiento del amor? ¿Equilibrio amor a Dios y amor al prójimo? ¿Algunos de los dos me cuesta o me complica mucho más en este momento? ¿Cuál…? ¿Por qué…? ¿Busco sentirme realmente libre en el equilibrio del amor a Dios y al prójimo? ¿Capto realmente la INSEPARABILIDAD del amor a Dios y al prójimo?
Se te ordena este breve precepto:
Ama y haz lo que quieras.
Si callas, calla por amor.
Si gritas, grita por amor.
Si corriges, corrige por amor.
Si perdonas, perdona por amor.
Que la raíz de todo sea el amor:
de esta raíz no puede brotar nada que no sea el bien.
San Agustín, Comentario a la Primera Carta de Juan, VII 8
+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina
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