En el marco de la semana de la mujer, el miércoles 11 de marzo el obispo de Diócesis de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando sj, bendijo la Casa Virgencita de Luján, un nuevo espacio del Hogar de Cristo destinado a acompañar a mujeres en procesos de recuperación de las adicciones. La casa funciona en el ámbito del Santuario Nuestra Señora de Luján, en la ciudad de Mar del Plata.

“El Hogar de Cristo va trabajando con distintos umbrales. Esta casa viene a completar uno de esos espacios para las mujeres que, luego de iniciar su camino en los centros barriales, quieren profundizar su proceso de recuperación”, explicó el vicario general de la diócesis, Hernán David. Según señaló el sacerdote, desde hace aproximadamente un mes algunas jóvenes ya comenzaron a vivir en la casa. “En este momento están Carolina, Laura y Brisa, y hay otras chicas que estarán ingresando prontamente”, indicó.

Durante la misa en la que el obispo realizó la bendición del nuevo espacio también se vivió un momento especialmente significativo para la comunidad. “Dos de ellas pidieron recibir el bautismo, y Carolina y Brisa recibieron ese sacramento en la misma celebración”, relató David.

El vicario general explicó que el Hogar de Cristo propone un camino de acompañamiento a través de distintos “umbrales”. En una primera instancia se encuentran los centros de día, conocidos como centros barriales, que funcionan en distintos puntos de la ciudad. Entre ellos mencionó el Centro Barrial Santa Rosa del Mar y el Centro Barrial Carlos Mugica, en el barrio Belgrano. Luego se suma la casa de medio camino para varones, como un segundo umbral, y la Granja San Francisco, ubicada en el paraje San Francisco, donde se realiza un acompañamiento para quienes necesitan un proceso más largo y profundo de recuperación.

La nueva casa se integra al trabajo pastoral y social que desarrolla la comunidad del Santuario Nuestra Señora de Luján, ubicado en la esquina de Polonia y Mario Bravo, una comunidad que —según destacó el vicario general— viene trabajando intensamente, especialmente en el barrio Las Heras. En ese mismo ámbito también se articulan las tareas del Centro Barrial Virgen de Luján, acompañado por la hermana Marta, junto con las demás actividades pastorales del santuario. “Todo forma parte de una misma presencia de la Iglesia diocesana que busca acompañar y abrir caminos de esperanza”, concluyó David.