En el marco del acto oficial por el 152° aniversario de la fundación de la ciudad de Mar del Plata, organizado por la Municipalidad y presidido por el intendente interino Agustín Neme, el obispo diocesano de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando SJ, pronunció la invocación religiosa.
Al comenzar, el obispo invitó a los presentes a “ir a ese lugar interior que es el corazón”, señalando que el corazón es un símbolo profundamente arraigado en la cultura local. “Solemos representar lo que queremos con un corazón, incluso los goles se festejan con un corazón, y muchos de los souvenirs de Mar del Plata lo llevan”, detalló. Subrayó que se trata de algo que “está dentro nuestro y toca nuestros afectos más profundos”.
Seguidamente el obispo expresó su cercanía con la ciudad, recordando que es el tercer año consecutivo que acompaña esta celebración, y afirmó que ya se siente parte de Mar del Plata y de “todos los que habitamos esta ciudad, los de siempre”. Desde allí formuló su deseo para la comunidad marplatense: que sea una ciudad “con inclusión para todos, con una mejor justicia y con paz”, advirtiendo que “estamos viviendo tiempos de violencia que nos afectan” y que la construcción de la paz “comienza también en el propio corazón”.
Hacia el final de su invocación, el obispo hizo referencia al fundador de la ciudad, Patricio Peralta Ramos, destacando que “con un corazón grande pudo forjar esta ciudad”, y compartió una antigua oración-canto de la tradición cristiana, especialmente significativa para la ocasión. De ella, dejó resonar una súplica central como deseo para el presente y el futuro de Mar del Plata: “Danos un corazón grande para amar.”








