Bajo la consigna del papa Francisco, «El trabajo es sagrado y da dignidad, debemos rezar para que no falte el trabajo a ninguna familia», se vivió con verdadera alegría religiosa la fiesta de San Cayetano, con una Misa y procesión presidida por el padre obispo Gabriel Mestre.

Procesión
El párroco de San Cayetano, Padre Juan Pablo Cayrol inicio la procesión con el santo en andas, acompañado por los peregrinos que alzaban sus espigas y entonaban cantos pidiendo por el pan y el trabajo.

«Que alegría reencontrarnos con los rostros de tantos vecinos de los barrio» dijo el padre Obispo.
También agradeció la presencia del intendente Guillermo Montenegro, de la presidenta del HCD, Marina Sánchez Herrero, el presidente de Ucip, Blas Taladrid, el concejal Roberto Gandolfo, dirigentes gremiales y de los movimientos sociales.

Mestre destacó que era «una gran alegría ver a todos los dirigentes juntos pidiendo por las 3 T del papa Francisco: tierra, techo y trabajo».

Convocados por la Fe, miles de personas se congregaron en el Santuario de San Cayetano este domingo 7 de agosto, en Moreno 6776, para honrar a este hombre de Dios y amigo de los pobres. Su devoción se manifestó con gestos simples: estar frente a su imagen en silencio haciendo oración, encender una vela, traer un alimento para el hermano necesitado, participar de la misa y pedir juntos por “Paz, Pan y Trabajo, para todos”.

Homilía
En su homilía el obispo recordó un texto de las lecturas «Alli dónde tengas tu tesoro esta tu corazón» y resaltó tres puntos para la reflexión.
1 – Que hay hoy en nuestro corazón, en el sentido espiritual?. Que bueno poder encontrarnos en esta fiesta de San Cayetano con todas nuestras intenciones. Es un tesoro que este Santo fortalezca nuestra fe. Cuántas cosas lindas hay en nuestro corazón!.
2 – Queremos fortalecer lo bueno que hay en nuestro corazón. Fortalecer la amistad, la presencia de Dios, de la Virgen y San Cayetano para impregnar nuestra vida cotidiana de la presencia de Dios.
3 – Pedirle a Dios que nos quite del corazón aquello que nos apena. Dolor por la perdida de afectos, dolor de rencores y resentimientos. Pidamos a Dios que nos libere de esos dolores y resentimiento que hacen oscuro nuestro corazón. Con la Gracia de Dios pidamos la liberación y sanemos nuestro corazón para que San Cayetano nos llene de buenos sentimientos en la fe de Jesucristo, nuestro gran tesoro, finalizó el obispo.

La ceremonia finalizó con la bendición de Dios sobre los objetos que los peregrinos presentaron ante San Cayetano.

Por último, el padre Obispo impartió la bendición para todos los presentes y a todos aquellos que lo necesitan, en los hogares y trabajo.