El Tribunal Diocesano de Mar del Plata presentó su informe de las actividades de durante el año 2021. En el mismo se consigna que se atendieron 38 consultas de personas interesadas en resolver su situación matrimonial e iniciar una causa de nulidad. Se iniciaron 15 causas y se dieron 18 sentencias. A diciembre de 2021, quedan 10 causas pendientes de resolución.
Ciertamente, detrás de los números que se van a consignar, hay personas que, con su historia de vida, se acercan a la Iglesia para buscar una respuesta a aquella situación de un matrimonio pasado que, de una u otra manera, los afecta en el “hoy” de su caminar. Si bien la Iglesia, a través del servicio del Tribunal, no puede darles garantía de una resolución favorable a su pedido, les asegura que va a atender y estudiar su situación con actitud maternal y seriedad profesional.
En el marco del camino sinodal que venimos haciendo en la Iglesia, está bueno tener en cuenta estas palabras del Papa Francisco, en su discurso a la Rota Romana de enero de este año: “El itinerario sinodal que estamos viviendo (…) involucra también al ámbito judicial y vuestra misión al servicio de las familias, especialmente de las que están heridas, aquellas necesitadas del bálsamo de la misericordia. En este año dedicado a la familia como expresión de la alegría del amor, tenemos hoy la ocasión de reflexionar sobre la sinodalidad en los procesos de nulidad matrimonial. El trabajo sinodal, en efecto, aunque no tenga una naturaleza estrictamente procesal, debe ser puesto, sin embargo, en diálogo con la actividad judicial, para favorecer un replanteamiento más general de la importancia que la experiencia del proceso canónico tiene para la vida de la fieles que vivieron un fracaso matrimonial y, al mismo tiempo, para la armonía de las relaciones dentro de la comunidad eclesial. Preguntémonos entonces en qué sentido la administración de la justicia necesita un espíritu sinodal. En primer lugar, la sinodalidad implica caminar juntos. Superando una visión distorsionada de las causas matrimoniales, como si en ellas se afirmaran meros intereses subjetivos, hay que redescubrir que todos los participantes en el proceso están llamados a contribuir al mismo objetivo, el de hacer resplandecer la verdad sobre una unión concreta entre un hombre y una mujer, llegando a la conclusión sobre la existencia o no de un verdadero matrimonio entre ellos”.
El Tribunal Diocesano, durante 2021, no escapó a las particularidades de toda actividad pastoral en tiempo de pandemia, con las progresivas aperturas que se fueron dando. Esto hizo que se incrementara la actividad respecto de 2020.
A lo largo del año 2021 se atendieron 38 consultas de personas interesadas en resolver su situación matrimonial y, a partir de esto, considerar la posibilidad de iniciar una causa de nulidad. Se iniciaron 15 causas y no se han tramitado otro tipo de temas que no sean las de nulidad matrimonial.
También el Tribunal dio cumplimiento a varios Exhortos solicitados por Tribunales Eclesiásticos del país y del exterior. Estos pasos procesales implicaron otras tantas audiencias y/o comunicaciones con partes y testigos.
A lo largo de 2021 se dieron 18 sentencias en causas de nulidad matrimonial, una de ellas a través del Proceso breve ante el Obispo, y todas ellas a favor de la nulidad. En cada sentencia se comunica a ambas partes y al Defensor del vínculo la posibilidad de apelar estas decisiones ante un Tribunal Superior. En 2021 no fue apelada ninguna sentencia. Finalmente, a diciembre de 2021, tenemos 10 causas pendientes de resolución.
Las autoridades del Tribuna reiteran su disponibilidad para las consultas que quieran realizar sobre este tema, o para compartir algún encuentro en las comunidades, ya sea a nivel general o con personas interesadas en el mismo. También, a quienes quieran consultar acerca de la posibilidad de iniciar una causa de nulidad matrimonial pueden decirles que se comuniquen a los contactos que aparecen a pie de página.
Sigamos encomendando este servicio de nuestra Iglesia diocesana en camino sinodal a la intercesión de la Virgen María, Nuestra Señora de Luján y a San José, finaliza el informe el Pbro. Fabián Yanes, Vicario Judicial de la Diócesis.






